Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Las FARC reclaman tregua tras confirmar secuestro de general

Pablo Catatumbo, uno de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) (AP foto/Franklin Reyes)

La Habana, 18 nov (EFE).- Los negociadores de paz de las FARC reclamaron hoy en La Habana un cese al fuego bilateral para impulsar los diálogos de paz tras confirmar el secuestro del general colombiano Rubén Darío Alzate, un suceso que consideraron “normal” dentro de una guerra.


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La “captura” del general, que provocó la decisión del Gobierno colombiano de suspender los diálogos de paz, debe servir según la guerrilla para reflexionar sobre la necesidad de una tregua, una reiterada demanda de las FARC desde el inicio del proceso de conversaciones con el Gobierno que cumple mañana dos años.

El guerrillero “Pablo Catatumbo” (alias de Jorge Torres Victoria) afirmó ante los medios que esa tregua generaría un ambiente “más tranquilo” para las conversaciones y evitaría “incidentes que se pueden presentar en el transcurso de una guerra”.

“Mientras continúe la confrontación, se van a presentar hechos como este e incluso más graves”, advirtió “Catatumbo”, que es uno de los comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Los negociadores de la guerrilla se pronunciaron hoy por primera vez sobre el secuestro del general Alzate, y aunque en un principio dijeron no tener datos precisos sobre el suceso, un par de horas más tarde leyeron ante la prensa el comunicado del bloque “Iván Ríos” con el que las FARC confirmaron el secuestro del militar, así como el del cabo primero Jorge Rodríguez y la abogada al servicio del Ejército Gloria Urrego.

“Una vez identificados plenamente, pese a vestir ropas civiles, los tres fueron capturados por nuestras unidades, en razón a que se trata de personal militar enemigo que se mueve en ejercicio de sus funciones en área de operaciones de guerra”, señala el comunicado.

La guerrilla aprovechó para demandar una “explicación más convincente” sobre la confusa presencia del general en una zona remota del departamento del Chocó afectada por el conflicto armado, vestido de civil, desarmado y sin avisar a las autoridades, en contravía a los protocolos de seguridad.

Al parecer, el general Alzate acudió el domingo hasta allí, junto Rodríguez y Urrego, en una pequeña barca sin escolta, por motivos poco claros, aunque la versión oficial apuntó que viajaron a la zona para la “implementación de programas sociales para la comunidad”.

Sin aclarar si están al tanto de los pormenores del secuestro, los negociadores de la guerrilla en La Habana reconocieron que se trata de un “hecho extraordinario”, ya que es la primera vez que retienen a un militar de rango tan alto.

Ante la crisis que ha provocado este suceso en la mesa de negociación, las FARC reiteraron su voluntad de “seguir trabajando por la paz” y reanudar las negociaciones lo antes posible “para avanzar sin sobresaltos hacia el acuerdo final”.

El Gobierno colombiano condiciona el reinicio de las conversaciones a la liberación de los secuestrados, algo que, según “Catatumbo”, no depende de la delegación de paz, sino de la dirigencia de lasFARC en Colombia que tiene el mandato de la conducción de la guerra”.

Según el guerrillero, “en manos del presidente Santos está proponer cómo se va a comenzar a conversar sobre esta situación”.

Aunque la guerrilla trata de justificar el secuestro de Alzate como un “hecho normal dentro de una guerra”, lo cierto es que se ha convertido en un escollo importante en el desarrollo de los diálogos de paz, que se iniciaron en La Habana el 19 de noviembre de 2012.

Estaba previsto que las delegaciones del Gobierno y las FARC comenzaran este martes en La Habana un nuevo ciclo de conversaciones centrado en la reparación de las más de 6,5 millones de víctimas que han dejado cinco décadas de violencia en el país, debate que iba a contar con la presencia del quinto y último grupo de afectados ante la mesa de negociación.

El proceso de paz colombiano cumplirá mañana dos años, después de haber logrado acuerdos parciales en tres de los cinco puntos de la agenda que guía el proceso, referidos a la propiedad de la tierra, la participación política de la guerrilla y los cultivos ilícitos.

Sin embargo, queda pendiente lo más difícil: cerrar el capítulo sobre cómo resarcir a las víctimas e iniciar el delicado debate para el fin de las hostilidades y el desarme de la guerrilla.

La complejidad de este último aspecto llevó a la creación de una subcomisión militar que, en paralelo a la mesa de negociación, adelantará propuestas al respecto. EFE