Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Muere una quinta víctima del atentado terrorista en sinagoga de Jerusalén

Zidan Saif, el policía muerto en Jerusalén, el 18 de noviembre de 2014, en una foto sin fecha determinada, cedida por la Policía de Israel, y publicada en el Jerusalem Post.

Un oficial de policía que fue herido de gravedad en el ataque terrorista del martes por la mañana en una sinagoga en el barrio de Har Nof de Jerusalén falleció en el Centro Médico de la Universidad Hadassah en Ein Kerem. Dos primos palestinos irrumpieron el martes en una sinagoga, atacaron a los fieles con cuchillas de carnicero, hachas y armas de fuego. La policía mató a los agresores en un tiroteo.


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El número de muertos por el atentado se elevó a cinco con el deceso de este oficial identificado como Zidan Saif, de 30 años, de la aldea de Kfar Yanouch en la Galilea. Se trata del atentado con más víctimas mortales registrado en Jerusalén en varias décadas y aviva el temor a una violencia sostenida en la ciudad, ya alterada por las crecientes tensiones por un disputado lugar de culto.

Saif era padre de un bebé de cuatro meses de edad. Según The Jerusalem Post, su funeral será realizado este miércoles.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que Israel “responderá con dureza” al ataque, que describió como un “cruel asesinato de judíos que acudieron a rezar y fueron asesinados por asesinos despreciables”.

Netanyahu luego advirtió que las viviendas de los agresores serán destruidas. Tras un reunión con sus asesores, el primer ministro dijo que el castigo será aplicado para todo el que cometa ataques contra israelíes.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, dijo haber hablado con Netanyahu tras el atentado al que tachó de “acto de puro terror y brutalidad y violencia sin sentido”.

El presidente palestino, Mahmud Abás, condenó el ataque, algo que no ocurría desde que comenzó el repunte de violencia contra israelíes. También pidió que Israel pusiera fin a las “provocaciones” en torno al lugar sagrado de Jerusalén.

En un comunicado, la oficina de Abás dijo que “condena el asesinato de fieles en una sinagoga en Jerusalén oriental”. El texto pedía el fin de la “invasión” de la mezquita y el fin de la “provocación” de ministros israelíes relacionada con el lugar, que los judíos conocen como Monte del Templo.

La policía israelí calificó el hecho de atentado terrorista y dijo que los atacantes eran primos residentes en Jerusalén oriental.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina, un grupo pequeño, dijo en un comunicado que los primos eran de su grupo, pero no aclaró si tenían órdenes de realizar el ataque.

Hamas, la milicia palestina que gobierna la Franja de Gaza, elogió el ataque, y decenas de personas salieron a las calles de Gaza a festejar. En la ciudad sureña de Rafá, mujeres y niños agitaban banderas verdes de Hamas y una voz por altoparlante elogiaba el ataque.

Seis personas resultaron heridas en el ataque, indicó el portavoz policial Micky Rosenfeld, incluyendo dos agentes de policía. Cuatro de los heridos tenían pronóstico serio. La policía estaba registrando la zona para buscar más sospechosos, dijo.

En imágenes de video de la Associated Press, la sinagoga aparecía rodeada por policía y equipos de emergencias después del atentado.

Equipos sanitarios atendían a los heridos, y cerca del lugar había un cuchillo de carnicero ensangrentado tirado en el suelo.

Yosef Posternak, que estaba en el templo cuando se produjo el asalto, dijo a Israel Radio que había unas 25 personas dentro cuando llegaron los agresores.

“Vi gente tirada en el suelo, sangre por todas partes. La gente intentaba pelear con (los atacantes), pero no tenían muchas posibilidades”, dijo.

La portavoz policial Luba Samri dijo que los sospechosos eran palestinos de Jerusalén Este, donde se han registrado incesantes enfrentamientos entre la policía israelí y manifestantes palestinos en los últimos meses. Samri los identificó como Ghassan y Oday Abu Jamal, del barrio de Jabal Mukaber.

Poco después del ataque se produjeron enfrentamientos ante la casa de los Abu Jamal, donde docenas de policías se habían reunido para realizar arrestos en relación con el suceso. Los vecinos lanzaron piedras a la policía, que respondió con armamento antimotines.

Vecinos del vecindario, que pidieron no ser identificados porque temían por su seguridad, dijeron que 14 miembros de la familia Abu Jamal fueron detenidos.

El suceso se produce en medio de grandes tensiones en la ciudad, con una oleada de ataques de palestinos contra israelíes. Al menos seis personas murieron en Jerusalén, Cisjordania y Tel Aviv en las últimas semanas, sin contar a las víctimas del martes.

El jefe de policía israelí dijo que al igual que en sucesos recientes, era probable que el atentado no estuviera organizado por grupos milicianos. Eso hace más difícil para las fuerzas de seguridad impedir la violencia.

En su comunicado, Netanyahu atribuyó la violencia a las provocaciones del grupo miliciano islámico Hamas y el presidente palestino, Mahmud Abás. El primer ministro israelí dijo que la comunidad internacional ignora esas provocaciones.