Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Merkel pide tiempo a sus socios ante nuevo escándalo de espionaje alemán

El presidente estadounidense, Barack Obama, saluda a la canciller alemana, Angela Merkel, tras la rueda de prensa conjunta ofrecida en la Casa Blanca, Washington, Estados Unidos, el 9 de febrero del 2015. Ambos mandatarios abordan hoy, entre otros temas, la guerra de Ucrania, la relación con Rusia, la lucha antiterrorista y la amenaza del Estado Islámico. EFE/Michael Reynolds

El Gobierno alemán pidió hoy tiempo al resto de fuerzas políticas nacionales mientras analiza con Washington la posibilidad de hacer pública la lista de presuntos objetivos espiados desde territorio alemán por los servicios secretos estadounidenses con apoyo de la inteligencia germana.


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“El proceso de consultas continúa e informaremos a la comisión de Secretos Oficiales del Parlamento de la decisión que se tome lo más rápido posible”, manifestó en rueda de prensa el portavoz de la Cancillería, Steffen Seibert.

Esta nueva controversia está generando tensiones en la gran coalición formada por los conservadores de la canciller, Angela Merkel, y sus socios minoritarios, el Partido Socialdemócrata (SPD).

Tanto la comisión de Secretos Oficiales como la comisión del Bundestag (cámara baja) creada para investigar el presunto espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense en suelo alemán han solicitado tener acceso a la lista de posibles objetivos y el SPD ha respaldado públicamente esa pretensión.

En una entrevista publicada este fin de semana, el vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, también líder del SPD, instó a Merkel a “tener agallas” y presentar el listado aunque Washington se oponga, ante las sospechas de que entre los objetivos haya empresas alemanas, al margen de otros objetivos políticos y económicos europeos.

La meta de Gabriel, como la de todo el Gobierno, es que se aclaren las sospechas, resumió hoy el portavoz del Ministerio de Economía, Tobias Dünow.

La Cancillería se limitó a señalar que continúan los contactos con Washington, pero las palabras de Gabriel crearon malestar en el grupo conservador, formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y sus socios bávaros, la Unión Socialcristiana (CSU).

El líder de la CSU, Horst Seehofer, tachó de “totalmente inaceptable” y falta de “sentido de Estado” la actitud de Gabriel, a quien recordó que Alemania debe respetar los acuerdos internacionales que ha firmado y que exigen que, ante los problemas, se abra un proceso de consultas.

“El Estado y la seguridad de los ciudadanos es la prioridad, y no los intereses partidistas”, subrayó Seehofer.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Martin Schäfer, desmintió informaciones que habían apuntado a discrepancias entre Gabriel y el jefe de la diplomacia alemana, el también socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier.

Según explicó, Steimeier cree posible combinar el objetivo de la seguridad, que exige el intercambio de información con EEUU, y el interés “justificado” del Parlamento y de la opinión pública en que se aclare el asunto.

El portavoz de Exteriores subrayó la importancia de la colaboración entre los servicios de inteligencia de Alemania y EEUU ante los numerosos retos internacionales a los que se enfrentan ambos países y apostó por mantener también una relación política “constructiva e intensiva”.

El nuevo escándalo del espionaje estadounidense en Alemania salió a la luz pública el pasado abril, cuando diversos medios informaron de que el Servicio Federal de Información (BND), los servicios secretos alemanes para el exterior, ayudaron activamente a la NSA en el espionaje de aliados y empresas europeas.

Según esas informaciones, la NSA transmitió a la BND un listado con miles de “selectores” (números de teléfono, direcciones de correo, términos,…) sobre los que querían obtener información con ayuda de los sistemas de interceptación de comunicación de los alemanes. EFE (I)