Ecuador. Lunes 16 de enero de 2017
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Cambian constantemente de celda al “Chapo”

Efectivos del ejército y la marina mexicana obligan al jefe narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo Guzmán” a que voltee hacia la prensa mientras lo conducen esposado hasta un helicóptero en un hangar federal en la Ciudad de México, el viernes 8 de enero de 2016. El presidente Enrique Peña Nieto anunció la recaptura de Guzmán seis meses después de que escapara de una prisión de máxima seguridad. (AP foto/Eduardo Verdugo)

MEXICO (AP) — Evitar una nueva fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán es la máxima prioridad del gobierno de México en estos momentos y por eso el preso está siendo cambiado constantemente de celda en la cárcel de máxima seguridad en la que se encuentra recluido y que es la misma de la que se escapó hace seis meses a través de un túnel de 1,5 kilómetros que conectaba su baño con el exterior.

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El vocero del gobierno, Eduardo Sánchez, dijo que ‘El Chapo’ había sido trasladado ocho veces de una celda a otra en el penal Altiplano desde que ingresó la noche del viernes, horas después de su captura en Sinaloa.

La prisión cuenta ahora con un sistema de vigilancia por video 24 horas al día que permite observar todos los sectores de la celda del narcotraficante.

La celda de la que se escapó en julio pasado tenía un punto ciego junto en la ducha, que estaba fuera del alcance de las cámaras y que era donde desembocaba el túnel por el que escapó.

Las autoridades dijeron entonces que ese punto ciego era para proteger la privacidad de los reos pero la divulgación de un vídeo en el que se ven los minutos previos a la fuga y se observa al preso ir y venir en su celda, asomarse por la ducha y cambiarse de zapatos suscitó gran polémica, pues evidenció que los funcionarios de seguridad tardaron demasiado en dar la señal de alarma y porque parecía impensable creer que los ruidos de construcción del túnel no hubieran alertado a los guardias.

Para evitar una situación similar ahora “se le está cambiando de celda sin patrón”, dijo Eduardo Sánchez. “Puede pasar horas o puede pasar días en una misma celda”.

La Comisión Nacional de Seguridad informó que se habían realizado mejoras en el penal, se había establecido “un riguroso esquema de supervisión” bajo mando directo del comisionado Renato Sales y hubo una “actualización de la tecnología en el ingreso del personal que labora, de las visitas y de la misma población penitenciaria”.

No obstante, las autoridades no han querido explicar por qué se eligió de nuevo esta cárcel de máxima seguridad para internar al capo, máxime cuando Guzmán tiene sus planos y, más allá de las personas que fueron relevadas y están sujetas a investigación por complicidad en la fuga, conocía los turnos, costumbres y al personal del reclusorio.

El secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong, en declaraciones el martes a Radio Fórmula, garantizó que las medidas de seguridad que protegen al reo son estrictas y que todos los fallos que permitieron su escape en julio “se han corregido” aunque reconoció que todavía se están “haciendo adecuaciones” en el penal.

Una de esas correcciones ha sido restringir el acceso a demasiados abogados, ya que en la anterior ocasión había contado con 13 letrados, dijo el número dos del gobierno mexicano.

En este sentido, negó que Guzmán haya estado incomunicado, entre otras cosas porque están cuidando cualquier error que pudiera beneficiar a su defensa, y afirmó que el lunes uno de sus abogados, de nombre José Rodríguez, le había visitado a las 11:55 horas.

Osorio Chong añadió que “El Chapo” se encuentra en un área de extrema seguridad en el lado “opuesto” de donde está la celda de la escapó, que aunque ya es un habitáculo seguro se mantiene en desuso por orden del juez.

Al ser preguntado si sería “imperdonable” una nueva fuga, contestó con un tajante “sí”.

En el exterior de la cárcel del Altiplano continúan las obras de infraestructura en torno a la cárcel y hay una presencia muy discreta de fuerzas de seguridad federales.

La fuga de Guzmán en julio fue la segunda de su historia. La primera tuvo lugar en 2001 de una cárcel muy similar en el estado norteño de Jalisco y también de máxima seguridad. En aquella ocasión la versión oficial dice que huyó escondido en un carrito de lavandería aunque algunos expertos no creen esta teoría y dicen que salió por la puerta principal vestido de policía.

Ambas fugas dejaron constancia del poder de corrupción que mantenía el líder del cártel de Sinaloa pese a estar preso ya que escapes tan espectaculares hubieran sido imposibles sin la complicidad de funcionarios públicos.

La fuga de julio puso en aprietos al presidente Enrique Peña Nieto y generó fricciones con Washington, que había pedido la extradición del traficante pero el gobierno de México se había negado e incluso llegó a afirmar que sería imperdonable una fuga. Pero ocurrió.

Esta vez, las autoridades mexicanas dicen estar dispuestas a extraditarlo y ya comenzaron los trámites para hacerlo pero afirman que el proceso puede demorarse en torno a un año. (I)

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