Ecuador. Jueves 29 de septiembre de 2016
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Construyen muro fronterizo para impedir paso de extremistas en Turquía

Estado Islámico. Foto: EFE/Archivo

Turquía (AP) — En el sur de Turquía, cerca de la ciudad de Gaziantep, se está construyendo un muro con enormes bloques de cemento para sellar una región por la que han cruzado la frontera miles de combatientes que se unen a la organización Estado Islámico en la vecina Siria.

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Turquía dice que no permite el paso de combatientes de EI hacia Siria y que ha estado haciendo lo posible por impedir ese tránsito.

Documentos obtenidos por la Associated Press, sin embargo, indican que los 911 kilómetros (566 millas) de frontera entre Turquía y Siria son extremadamente porosos y han facilitado la expansión de la organización extremista mientras construía lo que describe como un califato.

La AP analizó 4.037 “documentos de ingreso” de combatientes de EI que cruzaron la frontera turco-siria entre septiembre del 2013 y diciembre del 2014. Tres de cada cuatro ingresaron a Siria por tres puntos específicos.

Esos combatientes representarían entre el 25% y el 40% del total de reclutas extranjeros de EI. Esa cifra, por otro lado, probablemente no represente el total de los combatientes que ingresaron a Siria desde Turquía durante ese período. Según estimados de la CIA, EI contaba con entre 20.000 y 31.500 combatientes hacia fines del 2014, la mitad de ellos extranjeros. Los documentos fueron filtrados por el portal noticioso opositor sirio Zaman al-Wasl, que los suministró a la AP.

Un atentado contra el aeropuerto internacional de Estambul que mató a 44 personas el 28 de junio hizo temer que Turquía esté pagando el precio por la libertad de movimiento que tienen los combatientes del EI. Algunos analistas estiman que EI perpetró el atentado en represalia por el apoyo turco a la coalición internacional encabezada por Estados Unidos que combate a esa organización, por haber reforzado la vigilancia de la frontera y por su apoyo a rebeldes que tratan de recapturar el último tramo fronterizo que EI todavía controla en Siria.

La facilidad con que los combatientes van de Turquía a Siria ha generado acusaciones de que el empeño de Ankara en derrocar al presidente sirio Bashar Assad, para lo cual apoya a rebeldes sirios, puede más que cualquier consideración relacionada con la expansión del movimiento yihadista. La frontera relativamente abierta es vital para los rebeldes, incluidos los que apoya Estados Unidos, y los combatientes reciben suministros desde territorio turco. El poco control de la frontera permitió asimismo la llegada de 2,75 millones de refugiados y el paso de ayuda humanitaria destinada a zonas en manos de la oposición en Siria.

“Hasta el 2014, Turquía básicamente hacía la vista gorda ante los combatientes extranjeros que iban a Siria”, expresó el analista turco Sone Cagaptay, experto del Institute for Near East Policy (Instituto para Políticas del Cercano Oriente) de Washington. “No porque Turquía estuviese a favor de los elementos radicales, sino porque pensaron que eran combatientes fogueados que podían acelerar la caída de Assad, ayudando a Turquía a lograr su objetivo”.

Un funcionario turco que pidió no ser identificado siguiendo el protocolo del gobierno, negó que Ankara permita a sabiendas el cruce de yihadistas a Siria. Señaló que Turquía detuvo a miles de combatientes extranjeros y los envió de vuelta a sus países de origen.

Turquía deportó a unos 3.250 combatientes extranjeros entre el 2011 y marzo del 2016, según el ministerio de relaciones exteriores. Este año detuvo a 1.654 sospechosos de pertenecer al EI, dijo hace poco el ministro del interior Efkan Ala. De ellos, 663 siguen bajo custodia. Más de la mitad son extranjeros.

EI no se atribuyó la responsabilidad del ataque al aeropuerto Ataturk de Estambul, pero las autoridades turcas sospechan que fue obra suya.

En parte por presión de la Unión Europea y de Estados Unidos, Turquía reforzó la vigilancia de la frontera a partir del año pasado y comenzó a construir un muro que abarcará un tercio de la frontera con Siria y contará con vigías y con cámaras termales infrarrojas. Las fuerzas turcas comenzaron a repeler a sirios que querían ingresar a Turquía, por lo que miles de personas que le huían al conflicto quedaron atrapadas en territorio sirio.

Los documentos obtenidos por la AP fueron recopilados por la “autoridad fronteriza” del EI, que llevan la cuenta de los combatientes procedentes de Turquía. De los 4.037 “documentos de ingreso”, unos 3.900 detallan los puntos de llegada. Reflejan 19 cruces, pero la mayoría de los combatientes, unos 2.900, llegaron a través de tres puntos: Tal Abyad, Jarablus y Azaz (o Akcakale, Karkamis y Oncupinar del lado turco).

Los documentos incluyen las nacionalidades de los combatientes, que proceden de todas partes del mundo, incluidos Europa, el norte de Africa, el Medio Oriente, los Cáucasos y el sur de Asia. Los servicios de inteligencia alemanes dicen que han visto documentos similares del EI que parecen genuinos.

Los documentos no aclaran si los combatientes cruzaron por los puestos oficiales o usaron rutas secretas. Testigos dijeron a la AP que los hacen por ambas vías.

“Hasta hace ocho meses podríamos ver cómo la gente del EI llegaba a la frontera en automóvil y la cruzaba a pie o en motocicleta”, relató un coyote, que habló a condición de no ser identificado dada la naturaleza de su negocio.

Más hacia el este, en Tal Abyad (Akcakale del lado turco), un exrebelde sirio que tampoco quiso ser identificado dijo que “la gente del EI entraba y salía de Turquía más fácilmente que los civiles. Agregó que las autoridades turcas fotografiaban a toda persona que cruzaba ese punto y que “los combatientes extranjeros eran obvios por su aspecto y el idioma que hablaban”.

Cuando el puesto cerraba los fines de semana, los combatientes extranjeros usaban las rutas de los coyotes. “Los turcos lo sabían. Pasaban delante suyo”, aseguró el informante.

La ruta fue cerrada cuando fuerzas curdas tomaron Tal Abyad en junio del 2015.

Uno de los combatientes más notorios que cruzó la frontera hacia Siria es Mohammed Emwazi, un británico que se hizo famoso al ser filmado cuando decapitaba a rehenes occidentales. En el 2013 él y un amigo cruzaron el puesto fronterizo de Bab al-Hawa, en el noroeste de Siria, según escribió antes de morir. La carta fue publicada en abril por la publicación en francés Dar al-Islam.

Emwazi detalla todas las peripecias que vivió en el viaje. Dijo que fue de Inglaterra a Francia escondido en un camión y que un guardia turco le robó 2.000 dólares cuando ingresó al país desde Grecia. Pero indicó que ingresó a Siria a través de Bab al-Hawa “sin problemas”.

Cagaptay dice que las relaciones entre Ankara y el EI se agriaron a partir de junio del 2014, cuando los extremistas tomaron como rehenes a 49 diplomáticos turcos tras ocupar la ciudad iraquí de Mosul. Recién en septiembre fueron liberados.

Desde entonces Turquía apoya a rebeldes sirios que tratan de recuperar el control del tramo fronterizo todavía controlado por EI.

“Ese corredor es crucial para la supervivencia del EI”, expresó Cagaptay. “Es la principal ruta de lo que fue alguna vez una gran operación de contrabando que usaba EI para entrar y salir de Siria y transportar armas, fondos, petróleo y antigüedades en un sentido u otro. Si EI pierde ese ocrredor, está liquidado”.

“Creo que esa es la razón por la que EI decidió responder en Estambul”. (I)

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