Ecuador. Domingo 25 de septiembre de 2016
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Pedro Pablo Kuzcynski toma posesión como nuevo presidente de Perú

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, jura en la ceremonia de su investidura hoy, jueves 28 de julio de 2016, en la sede del Congreso de la República, en Lima (Perú). Kuczynski tomó hoy posesión como nuevo presidente de Perú en una ceremonia en el Congreso a la que asistieron el rey Juan Carlos, y los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes; Argentina, Mauricio Macri; México, Enrique Peña Nieto; Chile, Michelle Bachelet; Ecuador, Rafael Correa; y Colombia, Juan Manuel Santos. EFE/ Ernesto Arias

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El nuevo presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, expresó hoy su compromiso total en la lucha contra la corrupción y aseguró que no tendrá miramientos para combatirla.

En su primer mensaje tras jurar su cargo, Kuczynski destacó que la lucha contra la corrupción será uno de los pilares de su gestión para Perú sea un país más moderno, justo, equitativo e igualitario durante los cinco años que tendrá su mandato.

“Para lograrlo necesitamos un presidente comprometido totalmente en la lucha contra la corrupción. Sepan todos que en eso no tendré miramientos, quien falle acabará ante la justicia, la cual debe ser profundamente reformada“, señaló Kuczynski.

El gobernante peruano anunció la creación de “una autoridad especial dedicada a luchar contra la corrupción con toda la independencia y autonomía necesaria”, y consideró “indispensable” que el resto de la sociedad se comprometa con esa política para que denuncie los delitos relacionados con la corrupción.

“Los invito a luchar conmigo contra este flagelo, especialmente a este Parlamento. No permitiré que mis funcionarios y colaboradores más cercanos caigan en la indignidad de la corrupción”, añadió.

Kuczynski se comprometió a ” establecer una agenda de prioridades fundada en el interés común, y no el de la coima (soborno)”.

El mandatario de Perú también anunció que su gestión se centrará en desarrollar el acceso del agua para la población, fomentar unos servicios públicos de calidad en educación y calidad, formalizar el país “todo lo que se pueda”, crear infraestructura para el desarrollo y luchar contra la inseguridad y la discriminación.

Kuczynski tomó hoy posesión como nuevo presidente de Perú en una ceremonia en el Congreso a la que asistieron el rey Juan Carlos, y los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes; Argentina, Mauricio Macri; México, Enrique Peña Nieto; Chile, Michelle Bachelet; Ecuador, Rafael Correa; y Colombia, Juan Manuel Santos.

La presidenta del Parlamento, la fujimorista Luz Salgado, fue la encargada de imponer la banda presidencial a Kuczynski, en un acto al que no asistió el mandatario saliente, Ollanta Humala.

Tras jurar como presidente de Perú para el período 2016-2021, Kuczynski, de 77 años, dio su primer mensaje a la nación y horas después tomará el juramento a su primer gabinete de ministros, que estará encabezado por el economista Fernando Zavala, en el Palacio de Gobierno.

Gabinete empresarial

Pedro Pablo Kuczynski posee grados de economía en Oxford y Princeton además de haber trabajado en Wall Street y el Banco Mundial. Su gabinete refleja su preferencia por el talento y las salas de reuniones empresariales: está lleno de doctores de universidades prestigiosas y exgerentes generales de la industria local.

“No recuerdo en la historia del país a un gabinete más proempresarial”, dijo Francisco Durand, profesor de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica de Perú y la Universidad de Texas en San Antonio y conocido por ser el mayor estudioso de los grupos de poder económico local en sus nexos con la política.

La dependencia de los tecnócratas sacrificando a los operadores políticos podría ser costoso para Kuczynski, mientras lucha por abrirse camino ante un Congreso hostil y construye una red de apoyos más allá de la élite capitalina, en medio de la incertidumbre económica global causada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Va en su contra que los peruanos le llamen “gringo”, en referencia a su anterior pasaporte estadounidense y al acento anglosajón que adquirió al haber vivido gran parte de su vida en el extranjero.

A los 77 años, Kuczynski será el presidente de más edad de Perú. Fue elegido en una segunda vuelta en junio por 41.000 votos sobre Keiko Fujimori, hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori. Su partido tiene 18 de las 130 sillas del Congreso, mientras que Fujimori goza de una sólida mayoría de 73 legisladores que frenará o aprobará sus iniciativas legislativas.

Incluso la izquierda, que regresó al parlamento después de 30 años de ausencia, tiene un bloque más grande en el Congreso que el oficialismo. Es probable que la izquierda modere el poder que mostró poco antes de los comicios presidenciales al apoyar a Kuczynski y organizar la marcha más grande en 16 años en Perú contra la hija de Fujimori.

A pesar de los numerosos retos, no es probable que al inicio haya mucho estancamiento político, dijo María Luisa Puig, analista del Grupo Eurasia, una consultora internacional de riesgo político.

Aunque Kuczynski dijo durante la campaña electoral que si Keiko Fujimori ganaba Perú se convertiría en un “narcoestado”, ahora su posición es conciliadora ya que la mayoría de los ministros de su gabinete — que él llama “de lujo” — no son vistos hasta el momento como un problema por el fujimorismo. El primer ministro, Fernando Zavala, fue gerente de la filial local de SABMiller y Alfredo Thorne, ministro de Economía, se educó en Oxford y trabajó durante décadas en la banca internacional y local.

Kuczynski y Fujimori también comparten, en líneas generales, una agenda de derechas aunque con diferentes bases de apoyo: Kuczynski de la élite educada y liberal, mientras que Fujimori de los más pobres de la ciudad y el campo, donde su padre aún es recordado por controlar la hiperinflación y derrotar a Sendero Luminoso en su gobierno entre 1990 y 2000.

“Él sabe muy bien que necesita el apoyo de ella (Keiko Fujimori) para gobernar”, dijo Puig, analista para Chile, Colombia y Perú.

Kuczynski afirma que su mayor desafío, además de luchar contra el narcotráfico y la delincuencia, será dotar de agua potable, colegios y electricidad a 10 millones de peruanos.

También promete impulsar la estancada inversión minera, igual que la economía local, por los bajos precios del cobre y el oro, así como por las protestas de las comunidades locales.

Una mayor preocupación podría ser la reacción de la izquierda si Kuczynski es demasiado conciliador con su antigua rival, algo que parece poco probable hasta ahora. Keiko Fujimori es una de las pocas figuras políticas que no han visitado al presidente entrante durante la transición, una señal de que aún no se han curado las heridas de la amarga campaña.

Una posible fuente de tensiones es el pedido de indulto solicitado en la última semana por Alberto Fujimori. Kuczynski ha rechazado la idea en varias ocasiones, pero siempre deja abierta una posibilidad cuando afirma que no tendría problema en promulgar una ley de arresto domiciliario para delincuentes de edad avanzada, que afectaría a Fujimori quien, como él, tiene 77 años.

También hay malestar entre la izquierda por el gabinete tan próximo a los círculos de poder económico local. En el ejecutivo estará la ministra de Inclusión Social, Cayetana Aljovín, una abogada experta en derecho mercantil, exvicepresidenta del gremio empresarial más poderoso y que estará a cargo de la protección de los seis millones de peruanos más pobres.

Kuczynski ordenó a sus ministros que renuncien a los directorios de empresas en las que trabajaban para aliviar preocupaciones sobre posibles conflictos de intereses. Pero sus propios nexos corporativos, tras trabajar en gobiernos anteriores, han provocado controversias avivando temores de que colocará en primer lugar los intereses de los empresarios.

“Si el gobierno termina siendo visto como muy limeño, muy blanco y que no está dispuesto a gastar, creo que se puede encender la pradera”, dijo Mauricio Zavaleta, politólogo peruano autor del libro “Las reglas no escritas de la política electoral en el Perú”. “Sería el enemigo perfecto, podría darse el resurgimiento de discursos reivindicativos como por ejemplo en el sur, en la región Puno, donde podrían decir ‘este es un gobierno de extranjeros, este es un gobierno donde ni siquiera sabemos cómo se escribe el apellido del presidente”’. (I)

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  • Con textos de EFE y AP. El periodista de la AP Joshua Goodman contribuyó con este despacho desde Colombia.

(I)

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