Ecuador. Sábado 24 de septiembre de 2016
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Transición de Trump pone a prueba sus capacidades

El candidato presidencial republicano Donald Trump sostiene a las primas Evelyn Kate Keane, de 6 meses, y a Kellen Campbell, de tres meses, tras dar su discurso el viernes 29 de julio de 2016, en Colorado Springs, Colorado. (Stacie Scott/The Gazette vía AP)

WASHINGTON (AP) — Con apenas una semana como nominado presidencial republicano, Donald Trump ya tiene la tarea de conjuntar un complejo equipo de transición capaz de contratar a miles de funcionarios gubernamentales de alto nivel y elaborar una agenda política detallada si llegara a ganar la presidencia.

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Es una labor hercúlea que pondrá a prueba los límites de Trump en particular, un hombre ajeno a la política que, hasta ahora, ha pasado apuros para atraer talento experimentado a su campaña presidencial. Funcionarios con experiencia advierten que la seguridad física y económica de la nación depende de que los dos contendientes por llegar a la Casa Blanca se preparen agresivamente en las próximas semanas para la transición a una nueva presidencia, incluso mientras intensifican sus operaciones políticas para la recta final de tres meses hasta el día de las elecciones.

El multimillonario de Nueva York ha minimizado tropezones políticos recientes que fueron creados, en gran medida, por la extraordinaria inexperiencia y falta de personal en su organización que apenas cuenta con lo esencial. Sin embargo, hay menos margen para el error a medida que la responsabilidad pasa de ganar una elección a gobernar al país más poderoso del mundo.

“Si no te estás preparando, entonces el público estadounidense debería estar preocupado acerca de si estás capacitado para ser líder”, dijo Max Stier, director general de Partnership for Public Service (Sociedad para el Servicio Público), que está ayudando a ambas campañas con la planeación del traspaso del poder a través del Centro para la Transición Presidencial. “El punto de máxima vulnerabilidad es cuando ocurre esa entrega de poder”.

Trump y su rival Hillary Clinton abren el lunes oficinas formales de transición en el mismo edificio de la Avenida Pennsylvania cerca de la Casa Blanca, un espacio financiado por los contribuyentes como parte de 13 millones de dólares que el Congreso asignó a la planeación preelectoral.

El aspirante republicano le ha confiado gran parte de la planeación del traspaso de poder al gobernador de New Jersey Chris Christie, su presidente de transición, junto con dos funcionarios leales a Christie, Bill Palatucci, jefe de recaudación de fondos, y su exjefe de gabinete Rich Bagger.

Jared Kushner, yerno de Trump y desarrollador de bienes raíces, también está desempeñando un papel activo junto con Jamie Burke, quien jugó un importante papel en el equipo de transición de Mitt Romney hace cuatro años.

El equipo de Trump ha identificado a expertos en importantes áreas como la política exterior, pero los que están familiarizados con los preparativos las describen como preliminares cuando mucho.

Una portavoz del magnate no respondió a repetidas preguntas sobre su planeación del traspaso de poder. Brian Murray, vocero de Christie, dijo que el gobernador está “simplemente demasiado enfocado en su trabajo como presidente del equipo de transición como para conceder entrevistas a la prensa en estos momentos”.

La experiencia de candidatos del pasado —y las dificultades de Trump con su propia campaña— dejan entrever que el nominado republicano tiene mucho trabajo por hacer.

El equipo de Romney en 2012, apodado el Proyecto Romney de Preparación, tenía a 495 personas trabajando para el esfuerzo de transición antes del día de las elecciones y a otras 165 identificadas para que se unieran si él hubiera ganado los comicios, de acuerdo con la oficina de Stier. Antes de la inauguración presidencial de 2009, el Proyecto Obama-Biden de Transición tenía un personal de más de 600 dedicado al traspaso del poder.

Hasta ahora, el equipo de transición de Trump sólo tiene a un puñado de personas y toda su campaña sólo contaba con unas 70 personas en la nómina y otras pocas decenas de consultores a fines de junio, de acuerdo con documentos presentados ante la Comisión Federal Electoral.

La meta es crear “un gobierno federal en miniatura”, dijo Michael Leavitt, exgobernador de Utah que encabezó al equipo de transición de Romney hace cuatro años y está asesorando a Trump informalmente.

Sólo hay 73 días entre las elecciones del 8 de noviembre y la inauguración del 20 de enero de 2017, cuando el nuevo presidente asuma el poder. Si no se tiene ya un camino recorrido, Leavitt dice que ese tiempo es simplemente insuficiente para nombrar a aproximadamente 4.000 elementos que ocupan altos cargos en departamentos del gobierno —el de Estado, la Defensa, Seguridad Nacional, Comercio y el Tesoro, entre ellos_, muchos de los cuales requieren múltiples revisiones de seguridad o que el Senado los confirme.

“Esta es una responsabilidad de una candidatura”, afirmó Leavitt. “Uno no puede traspasar el poder en el gobierno más importante del mundo en 73 días”.

Al igual que Stier, Leavitt hizo notar que con frecuencia el país es más vulnerable durante los períodos de transición. El asedio de 1993 en Waco, Texas; los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la crisis económica de 2008 ocurrieron luego de unos meses de que un nuevo presidente asumiera el poder.

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