Ecuador. Jueves 8 de diciembre de 2016
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Sospechan de hijos del Chapo de ataque a militares en México

Investigadores de la policía inspeccionan un cuerpo en el lugar donde un convoy militar fue emboscado con granadas y armas matando a cinco soldados en la ciudad de Culiacán, México, el viernes 30 de septiembre de 2016. El general Alfonso Duarte explicó que todos los indicios apuntan a que gente que responde a los hijos del capo de las drogas en prisión Joaquín “El Chapo” Guzmán pretendían rescatar a un detenido herido por el ejército. (Rashide Frias/AP Foto).

CIUDAD DE MEXICO (AP) — Cinco soldados murieron y otros diez quedaron heridos en un ataque con granadas contra un convoy militar en el norte de México que las autoridades creen fue organizado por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el líder del poderoso cartel de Sinaloa que enfrenta en prisión un proceso de extradición a Estados Unidos.

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El ataque tuvo lugar la madrugada del viernes en Culiacán —capital de Sinaloa— el estado considerado la cuna del cartel del mismo nombre.

El general Alfonso Duarte Mujica, responsable del ejército en la zona, explicó el viernes en rueda de prensa que los indicios apuntan a que gente a las órdenes de los hijos de Guzmán pretendían rescatar a un detenido que había sido herido por el ejército en Badiraguato, una localidad de las montañas y municipio natal de Guzmán.

“Hasta el momento no tenemos certeza de estos grupos pero es muy probable que sean de los hijos del Chapo”, indicó Duarte.

Dos vehículos militares quedaron totalmente calcinados y los cadáveres de los militares desperdigados en medio de la calle.

El general indicó que hubo un enfrentamiento en un puesto de control militar en Bacacoragua, un municipio de Badiraguato. En ese choque, resultó herido un atacante mientras que el resto de agresores se dieron a la fuga, explicó después la Secretaría de Defensa en un comunicado. Los efectivos del ejército detuvieron al herido y lo custodiaron hasta Culiacán para que recibiera ayuda médica.

Cuando los vehículos militares y la ambulancia que transportaba al herido estaban entrando a Culiacán, el convoy fue atacado de forma “sorpresiva” y “premeditada” con granadas y armas de grueso calibre, agregó Duarte.

Además de los cinco muertos, otros diez efectivos resultaron heridos así como el conductor de la ambulancia, que tras el ataque fue robada por los agresores con el detenido dentro.

Un funcionario estatal que pidió el anonimato por no estar autorizado a dar declaraciones agregó que uno de los militares fallecidos perdió la vida después del ataque debido a las graves heridas que tenía.

El general identificó al arrestado como Julio Oscar Ortiz Vega y señaló que posiblemente tras su detención sus aliados se comunicaron con gente en Culiacán para que preparan la “emboscada”.

El gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, dijo en la misma conferencia de prensa que el ataque “es producto de la lucha que estamos enfrentando con un enemigo peligroso, un enemigo que se atreve a todo, porque si superaban en número a nuestros elementos y lo que buscaban era rescatar a esa persona que se traía, ¿por qué atentar contra los militares?”

Sinaloa es la cuna del cártel más poderoso de México, que lleva el nombre del estado, pero este tipo de ataques contra efectivos del ejército no son habituales. De hecho, la del viernes es la peor agresión contra las fuerzas armadas desde 2015 cuando miembros del crimen organizado del vecino estado de Jalisco derribaron un helicóptero con un lanzacohetes y mataron a diez elementos.

El grupo criminal liderado por El Chapo ha sido todopoderoso en la región hasta que Guzmán, que enfrenta un proceso de extradición a Estados Unidos, fue detenido por última vez en enero de este año.

Tras su regreso a prisión, hay analistas que consideran que la dirección del grupo criminal está en manos del que fuera el número dos de Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada. Otros, sin embargo, creen que los hijos del Chapo tienen hoy mucho más poder y protagonismo en las actividades de la organización y un nuevo estilo de ejercer el mando.

Aunque no está claro quién es realmente la persona identificada por el general Duarte como Ortiz Vega, la brutalidad del ataque del viernes indica que la persona que era trasladada en la ambulancia era alguien poderoso o que interesaba mucho a los Guzmán.

El militar se limitó a recordar que existe un conflicto entre el hermano del Chapo, apodado “El Guano”, y el cártel de los Beltrán Leyva “para tener el control de los medios de producción, los sembradíos de enervantes”, que en esa zona son plantaciones de marihuana y de amapola.

Según agregó, la situación en la zona de Badiraguato el viernes por la tarde era de “aparente calma” después de que se realizaran distintos patrullajes.

En los últimos meses, esa región ha sido escenario de enfrentamientos que en junio afectaron a la mismísima comunidad donde nació El Chapo, La Tuna, y a la madre de Guzmán. Las autoridades atribuyeron esos incidentes a un conflicto entre los hombres de Guzmán Loera y la organización de los hermanos Beltrán Leyva que quiere entrar en la región aunque no descartaban una lucha entre facciones contrarias dentro del propio Cártel de Sinaloa.

Posteriormente, en agosto, uno de los hijos del capo, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, fue secuestrado en Puerto Vallarta, Jalisco, por un comando armado aparentemente perteneciente al cártel de Jalisco Nueva Generación, una organización criminal en expansión enemiga de los Guzmán y el principal grupo con presencia en el vecino estado de Jalisco.

Por otra parte y en un suceso completamente separado, se hallaron nueve cuerpos, ocho hombres y una mujer, cerca de un lago de Jalisco que es una reserva natural y un popular destino turístico, informó el fiscal de estado, Eduardo Almaguer. Los cadáveres fueron localizados en la misma zona donde en 2013 fueron encontrados 64 cuerpos en varias fosas clandestinas. (I)

 

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