Ecuador. Martes 27 de Junio de 2017
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Rusia celebra el tercer aniversario de la anexión de Crimea

Moscú (EFE).- Rusia celebra hoy el tercer aniversario de la anexión de Crimea y lo hace de forma mucho más modesta que en años anteriores, a la espera de mejorar sus relaciones con Occidente y superar las sanciones económicas que sufre por su injerencia en el conflicto de Ucrania.


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Si el año pasado el propio presidente ruso, Vladímir Putin, se desplazaba a la península en un viaje calificado por muchos de provocación, este fueron once diputados de la Duma del Estado, todos de bajo perfil público, los encargados de representar al poder central en las celebraciones en Crimea.

Hace sólo un año, decenas de miles de personas se congregaban en la Plaza Roja de Moscú para conmemorar “la reunificación”, que es como llaman los rusos a la anexión, y escuchaban a Putin defender su polémica decisión de arrebatar la península a Ucrania, incluso al precio de perjudicar económicamente a sus compatriotas.

Aunque son miles los rusos que celebran hoy por todo el país el histórico acontecimiento, el Kremlin ha optado por evitar la pompa, quizás para no irritar a Occidente, con el que espera restablecer las relaciones tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Así, el mayor acto conmemorativo de hoy en la capital rusa fue trasladado desde el corazón de la ciudad a las inmediaciones de la Universidad Estatal de Moscú.

Tres años después de la llamada “primavera rusa”, cuando las fuerzas especiales rusas ocuparon la península por orden de Putin, Crimea es ya prácticamente una región más de Rusia, cada vez más integrada y con los mismos problemas que el resto del país.

Kiev no ha renunciado a recuperar la península, al menos por boca de sus dirigentes, pero la comunidad internacional parece haber asumido que el territorio -entregado a Ucrania en 1954, cuando era al igual que Rusia una de las repúblicas de la URSS- ha vuelto para siempre a la órbita de Moscú.

Occidente y el Gobierno ucraniano están mucho más preocupados por el enquistado conflicto en el este de Ucrania, donde los habitantes de los territorios controlados por los rebeldes, extenuados y empobrecidos por tres años de guerra, no verían con malos ojos seguir los pasos de Crimea.

La decisión adoptada esta semana por Kiev de impedir cualquier comercio entre los territorios sublevados y el resto del país -mediante un bloqueo total del transporte- podría precipitar los acontecimientos.

“Al declarar oficialmente el bloqueo, el presidente (ucraniano, Petró) Poroshenko ha renegado de facto de nosotros”, dijo ayer el líder rebelde Ígor Plotnitski, jefe de la autoproclamada república popular de Lugansk (RPL).

En estas condiciones, advirtió, la región podría convocar un referéndum popular para seguir el ejemplo de Crimea y unirse a Rusia.

“El bloqueo del Donbass (este de Ucrania), promovido al más alto nivel, ha confirmado la salida de Kiev de los Acuerdos de Minsk y ha elevado la posibilidad de un escenario de integración en las relaciones entre Rusia” y los territorios separatistas, dijo el politólogo Alexéi Chesnakov, próximo al Kremlin.

Putin ya ha dado hace muy poco lo que podría ser el primer paso en esa dirección, al reconocer como válidos los documentos de identidad otorgados por las autoridades rebeldes a la gente que vive en los territorios bajo su control.

El 18 de marzo de 2014, Putin firmó la anexión de Crimea durante una ceremonia oficial en el Kremlin, una decisión que fue condenada unánimemente por Occidente y que llevó a la adopción de sanciones económicas internacionales contra Rusia.

La anexión de esa península bañada por el Mar Negro y que formaba parte de Ucrania, tuvo lugar después de meses de revueltas en ese país que llevaron al cambio de poder en Kiev, y tras una intervención incruenta rusa en Crimea y un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional. EFE (I)

aep/fpa