Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Guayaquil city… Gonna kill you, baby

Por Eduardo Varas

Un proyecto interesante y algo indescifrable ha encontrado camino por la Internet en estos días. “Gkill City” es un espacio online en el que algunos guayaquileños (y de otras latitudes) repasan un compendio de posturas, visiones y posibilidades, disparejas y necesarias, alrededor de varios temas, pero sobre todo acerca de la identidad y una lucha política definida.

Por Eduardo Varas


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Un proyecto interesante y algo indescifrable ha encontrado camino por la Internet en estos días. “Gkill City” es un espacio online en el que algunos guayaquileños (y de otras latitudes) repasan un compendio de posturas, visiones y posibilidades, disparejas y necesarias, alrededor de varios temas, pero sobre todo acerca de la identidad y una lucha política definida. Disparejas porque en muchos casos no existe la claridad suficiente en el texto, ni el reconocimiento de los límites que ofrece el formato para expresar una idea (antes se decía “El papel lo aguanta todo y eso ha variado, con lógica, a “La web lo resiste todo”). Y necesarias porque en algunos de sus apartados se generan discusiones que siempre enriquecen como, por ejemplo, el seguimiento que se le hace a acción de protección en contra de la censura previa del Salón de Julio, o porque en algunos escritos hay versiones acerca de la vida y de sus diversas contingencias que valen la pena considerar.

Con aportes de José María León, Xavier Flores, Andrés Crespo, Ernesto Yitux, Fernando Ampuero, Isabela Ponce, Elizabeth Vásquez, Verónica Potes, Pablo Garzón, Diana Varas Rodríguez, Sylvia Mora Bowen y Mariarosa Pólit, “Gkill City” (pueden acceder a la dirección http://gkillcity.com) es una web que ofrece contenidos de todo tipo, con videos, textos, dibujos, fotos, blogs, cartas, artículos, etc., bajo un criterio que más que transgredir se vuelve obvio de entrada: “Esto no es periodismo profesional. Esto es lo que es” (supongo, ¿qué mas va a ser?), dicen en el texto que define su existencia. No hay línea editorial, porque para ellos eso es un ejercicio de poder “que no están dispuestos a consentir”. Hay otros ejercicios, quizás ligados a ese deseo de construir algo que consideren de valor (la ligazón a cierta conciencia política en algunos escritos y videos es clara), sin importar mecanismos u construcciones reconocibles. Su propio ‘lema’ lo sintetiza: “Porque nada tenemos, todo lo haremos”. Quizás no en todos, pero al menos el deseo de crear algo está presente.

Sin embargo, una frase como “No nos mueve el lucro, ni la necesidad de cumplir requisitos académicos que nos encartonen dentro de los marcos del periodismo” se vuelve paradójicamente comprensible en medio de un momento histórico que se caracteriza por desdibujar límites, condicionar todo y definir las cosas a través de conceptos ya obsoletos. Porque más allá del lucro o de los requisitos académicos, esta web tiene unos cuantos textos impresionantes que le deben y reformulan muchas máximas y tipos de periodismo. La crónica “Magaly rockea en quechua”, de Isabela Ponce, es un ejemplo de cómo un género plagado de vanidad se puede transformar en algo mucho menos pretencioso y centrarnos en la experiencia de un concierto (en este caso el de la actriz y cantante Magaly Solier, en Lima). En “Democracia digital”, Pablo Garzón reflexiona (además de hacer un recuento de historia reciente) sobre lo que son las redes de comunicación globales en épocas en la que la práctica de poder en público ya tiene pocos espacios de secreto. En “El Estero”, Andrés Crespo define, en un juego de letanías (muy graciosas algunas), cómo toda la suciedad que hay en Guayaquil es la que le impide ser un ciudad… una crítica dura, pero imprescindible, con el Estero Salado de fondo, como imagen espejo. Diana Varas Rodríguez, con “Los colgados”, hace una hermosa revisión sobre verbos como “colgar” y “tender” y los enfrenta a todos esos instantes de vida en los que somos abandonados al sol para ser secados, sin importar nada más que eso.

Lo que escribe Elizabeth Vásquez para “Gkill City” es el elemento menos imponente de toda la puesta en escena. Y no por su tema (que es interesante y podría darnos muchas luces acerca de las palabras y lo que construyen), sino por la forma en la que lo presenta. Rozando lo estrictamente académico, su “¿CIS?” (acerca de una terminología que se refiere a aquella persona que acepta su identidad sexual – acorde a su constatación biológica- con gusto… espero haber resumido bien esto), es un escrito extenso y confuso en muchos puntos. ¿Eso significa que es necesaria una política editorial? En realidad no lo sé, pero un poco de edición (que le hace mucha falta a la web, pues en algunos textos hay errores que pueden ser arreglados sin problema) no estaría de más, ni negaría nada. La necesidad de una edición firme y que dialogue es importante en una ‘revista’ multimedia.

Desde luego, hay mucho de este asunto de la identidad en “Gkill City” y es muy probable que ese punto (probablemente imprescindible para quienes hacen la web) sea el menos firme porque se vuelve otro ejercicio de poder. Yo, por lo pronto, no podría arriesgarme a decir qué es Guayaquil. Una web, de seguro, que no lo es. Ni Las Peñas, ni la música salsa, ni tomar cerveza, ni decir “cojuda” a millares surgir. Ni se me ocurriría asumir que la ciudad es un nombre surgido por una canción de Mano Negra (la banda del mítico Manu Chau) por esa relación que se hace con “kill” (“matar” en inglés”) y la última sílaba de su nombre… quizás no sea tan cool para hacer ese ejercicio. Siempre hay algo que va más allá del insulto, de las puteadas en cada frase con sabor a calor, o ese humor infecto de vida. Construir siempre trasciende al reflejo, e incluso al lugar de origen (sea o no el margen). Construir trasciende cualquier pretensión, demanda judicial, relato, fijación o deseo. Hay mucho por hacer y este página web, la que los invito a visitar porque está tremenda, es un ejercicio de miradas, para así, entre todos (porque la vida es justamente todo aquello que no podemos contener en nuestros criterios), reconocer otro puntos de vista, cuestionarlos y cuestionarnos. La web es el espacio del lector activo, más que del escritor comprometido y en todo caso, esta lectura siempre es bienvenida.

3 Comentarios el Guayaquil city… Gonna kill you, baby

  1. Me parece que es una combinación entre activismo por derechos civiles y colectivo cultural. En todo caso, es saludable que no usen la manida categoría de “periodismo” para hacer algo que no lo es.

  2. Perdón por la corrección, pero considero muy importante el tema de darle crédito a las personas por su trabajo.  La persona que participa con artículos en el sitio es Isabela Ponce y no Isabel. 

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