Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Cangrejo agricultor

Por Pablo Noboa Baquerizo

Parece un disparate, sin embargo la unión del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, MAGAP, con el sector pesquero, luego de pocos años de experimento, no parece tener un rumbo claro. En un mega ministerio, ahora más político que nunca, donde los criterios técnicos han pasado al último plano, las decisiones no obedecen ya a políticas de producción.

Por Pablo Noboa Baquerizo


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Parece un disparate, sin embargo la unión del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, MAGAP, con el sector pesquero, luego de pocos años de experimento, no parece tener un rumbo claro. En un mega ministerio, ahora más político que nunca, donde los criterios técnicos han pasado al último plano, las decisiones no obedecen ya a políticas de producción.

El sector agrícola se prestó a la crítica para el ministro Espinel y al parecer perdimos. La burocracia se acomoda rápidamente a defender sus puestos de trabajo y el estatus quo, el ministerio y sus departamentos se han llenado rápidamente con un gran número de personal, y las ambiciosas metas que muchas veces se han hecho públicas, caen en el olvido de los funcionarios con gran rapidez.

El sector privado, por su parte, hace silencio; parece estar esperando recoger migajas del gran crecimiento que la inversión pública ha tenido en este gobierno. Sin embargo, no exigen las políticas que el agro demanda para su tecnificación y el aumento de la producción. Es terrible ver a los agricultores sumidos en la desesperanza. Es que para el Senplades la agricultura es culpable del subdesarrollo. Los ministros y demás actores conocen la realidad social, pero no entienden del giro de los negocios agrícolas, siempre tan expuestos a las adversidades. Y qué decir del sector pesquero. Lo más posible es que nunca tengan un ministro de agricultura, ganadería y pesca que conozca de pesca. Ya es difícil encontrar una persona experta en una de estas áreas con la disponibilidad de servir al país como las circunstancias ameritan. Peor todavía alguien que domine estos dos sectores tan diversos.

La lista de políticas fallidas es larga: desde la exportadora de banano, la exportación de arroz, la siembra de bosques, los seguros de cosecha, contratos de viveros, entre otras. Sin embargo cuando ocurren fenómenos climáticos que golpean a la población se busca que el ministerio sea una defensa civil, que tenga bombas de agua y tractores para paliar los problemas. Esa manera improvisada de estar presente en la sociedad, no aporta a mejorar la producción ni a capacitar al agricultor el cual trata de subsistir con los conocimientos básicos que por tradición ha desarrollado.

¿Cuánto tiempo mas hará falta para que el Estado invite a las universidades a participar en la mejora de los procesos productivos?

Es vital que el ministerio de la producción intervenga y realice una reingeniería del área agrícola, del ministerio y sus subsecretarías, de los organismos adscritos, de los programas crediticios, etc. Que se intervenga en estas instituciones como se hizo en el SRI en su momento, para que luego de un proceso sea un aporte al estado, no un mar de trabas donde este cangrejo agricultor se mueve sin rumbo ni liderazgo.