Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Una educación para “todos”

Por Camila Moreno

Chile ha sido, en los últimos años, un modelo latinoamericano de desarrollo y crecimiento económico, no sólo por la acumulación de factores productivos sino por el aumento de su eficiencia productiva. Varios analistas económicos justifican este desarrollo en el alta calidad de las políticas tomadas desde la época de la dictadura, las mismas que se tradujeron en estabilidad macroeconómica, en reformas estructurales y aumento de calidad de las instituciones. Lamentablemente, no todo ha sido color rosa.

Por Camila Moreno


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Chile ha sido, en los últimos años, un modelo latinoamericano de desarrollo y crecimiento económico, no sólo por la acumulación de factores productivos sino por el aumento de su eficiencia productiva. Varios analistas económicos justifican este desarrollo en el alta calidad de las políticas tomadas desde la época de la dictadura, las mismas que se tradujeron en estabilidad macroeconómica, en reformas estructurales y aumento de calidad de las instituciones.

Lamentablemente, no todo ha sido color rosa. Hace aproximadamente una década se empezaron a notar los problemas en la distribución del ingreso y especialmente en la falta de gasto público en educación, problema que tiene ahora al país en jaque.

El sábado pasado leí un tuit de la cuenta de la Presidencia de la República que afirmaba que lo que los estudiantes chilenos exigían aquello que en Ecuador se logró con la Constitución del 2008. Una lectura que me pareció bastante parcializada, especialmente porque olvida ciertos aspectos, que hacen que la realidad de ambos países en relación al ámbito educativo, sean radicalmente diferentes.

La lectura más fácil, es pensar que Chile ha dejado a un lado la educación de su gente para concentrarse en el crecimiento de su economía, decisión que actualmente le está pasando factura. Pero esta afirmación dista de la realidad. Chile no se ha olvidado de la educación de su gente, tanto así que la política de masificación de la educación básica y media que se impulsó en los últimos años, fue un éxito y logró multiplicar la cantidad de alumnos que demandan estudios superiores.

En un esfuerzo por disminuir la desigual distribución de la riqueza por medio de la educación se logró que el 80% de jóvenes entre 19 y 24 años termine el bachillerato, siendo este el porcentaje más alto en Latinoamérica, con esto se logró además que la  matrícula en educación se cuatriplicara en las últimas dos décadas, y es esta cantidad de estudiantes que antes no tenía acceso a la educación superior la que ha puesto al descubierto otros graves problemas de la educación chilena, en especial un sistema de financiamiento pensado para una demanda significativamente más pequeña.

En Ecuador tenemos una educación gratuita, pero de difícil acceso. Las pruebas de ingreso en las universidades públicas sólo pueden ser aprobadas por los muy pocos estudiantes que terminaron la secundaria y que además recibieron una educación de calidad que les permite ingresar y continuar con sus estudios sin las deficiencias que poseen la mayoría de estudiantes de colegios públicos o de zonas rurales. Esto hace que nuestra demanda de educación superior sea considerablemente mejor que la chilena y aún así la oferta educativa se ve sobrepasada.

Si creo que algo no se le puede criticar a Correa es su interés por mejorar y hacer más accesible la educación en el país, lo cual se traduce en medidas como la evaluación docente o la gratuidad de la educación; pero es importante tener en cuenta que esto no significa que todo está hecho, estas medidas deben ser simplemente el inicio de todo un proceso que mejore la educación en el país.

El hecho de que no tengamos a miles de estudiantes protestando en las calles, no significa que todos los problemas con nuestro sistema educativo se solucionaron con la Constitución del 2008  y mucho menos que debemos ver la situación en Chile como un problema ajeno, el cual nosotros aparentemente no tenemos dada la gratuidad de la educación en todos los niveles. Lo que debemos rescatar de este levantamiento estudiantil es que la solución a la educación debe ser integral: calidad, universalidad y facilidades en el financiamiento. Es por esto que no deberíamos celebrar victorias antes de tiempo y mucho menos criticar la paja en el ojo ajeno sino vemos primero la viga en el propio.

 

1 Comentario el Una educación para “todos”

  1. La semana pasada se publicó el reglamento a la Ley de Educación Superior. Espero que las nuevas normas contribuyan a mejorar la calidad de la educación pública.

    Que diferente! En Chile los estudiantes protestan para mejorar su educación y hace un año, los universitarios ecuatorianos protestaban contra una ley que presionaba a las universidades para mejorar su calidad!

Los comentarios están cerrados.