Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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La acampada del 15 de octubre

Por Héctor Yépez Martínez
@hyepezm

El sábado compartí en la radio de gkillcity.com con Arduino Tomasi e Ivette Macancela, dos organizadores de la acampada que se reunió en la Plaza de San Francisco el 15 de octubre, en Guayaquil, como parte de un movimiento de indignados en más de 80 países y 650 ciudades que exigen un cambio global.

¿Cuál es el cambio que piden los indignados? Los temas varían según las latitudes, pero todos parecen estar de acuerdo en dos enemigos: los políticos y las grandes corporaciones. Lo que no parecen tener claro es qué piensan hacer con ellos. Y están orgullosos de no saberlo.

Eso merece una reflexión.

Por Héctor Yépez Martínez
@hyepezm


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El sábado compartí en la radio de gkillcity.com con Arduino Tomasi e Ivette Macancela, dos organizadores de la acampada que se reunió en la Plaza de San Francisco el 15 de octubre, en Guayaquil, como parte de un movimiento de indignados en más de 80 países y 650 ciudades que exigen un cambio global.

¿Cuál es el cambio que piden los indignados? Los temas varían según las latitudes, pero todos parecen estar de acuerdo en dos enemigos: los políticos y las grandes corporaciones. Lo que no parecen tener claro es qué piensan hacer con ellos. Y están orgullosos de no saberlo.

Eso merece una reflexión.

Antes que nada, estamos frente a gente que sale a las calles sin ninguna agenda preconcebida, que no fue convocada por ninguna figura pública. Eso ya es un logro en Ecuador. Porque aquí solo salimos para apoyar a un político o para derrocarlo. Nunca salimos por lo que nosotros queremos, porque habitualmente el ecuatoriano parece no querer nada. Y si lo quiere, no lo sabe. Y si lo sabe, no está dispuesto a pelear por ello. Por eso el ecuatoriano prefiere que le den masticadas las ideas para, solo entonces, quererlas, pensarlas, lucharlas. Lo que en España y otros lados surgió como movimiento contra los poderosos, acá en Ecuador se muestra como un movimiento que, al menos indirectamente, ataca al ciudadano común: lo reta a salir de su trágica pasividad.

Así pues, acampar sin objetivos previos ya es un paso inmenso. Así se hace participación ciudadana: ¡Participando! No encauzándola en los fierros de la política tradicional, como intentó Montecrisi con el Quinto Poder, que es hasta hoy su mayor fracaso.

Decían los organizadores de la acampada que la idea no era proponer nada a los concurrentes, sino más bien escucharlos. Eso que los políticos y empresarios se niegan rotundamente a hacer. Y cuando Xavier Flores les preguntó en la radio cuál era el saldo del evento, los organizadores respondieron que el logro era, precisamente, haber acampado. Lo que venga después era lo de menos, dijeron parafraseando a Galeano en Madrid.

Es ahí donde discrepo. Yo pienso que lo que venga después —si es que viene— es lo que más importa. No perdamos la perspectiva. El movimiento de los indignados es la reacción popular a un sistema político y económico que ya no funciona. Todo el engranaje social construido durante el siglo XX ha colapsado. Como dije en la radio, estamos en un punto de inflexión en la historia.

Haber reaccionado y que esa reacción haya venido espontáneamente de los ciudadanos, es un hito. Pero sería una ingenuidad pretender que tamaño problema se solucione acampando en las calles. No, señor. La solución está en plantear alternativas. Y las alternativas nunca se han fraguado al calor de las protestas. Al menos no cuando hablamos de alternativas que realmente funcionen y que cambien la arquitectura política y económica del sistema social más complejo que el ser humano ha construido en toda su historia. El desafío es titánico y, sin embargo, es de extrema urgencia. Así nos lo recuerda cada manifestación que se repite en cada extremo del planeta y que se resume en dos palabras: “Estamos hartos.” Esto ya no da más.

La paradoja es que el cambio, tengámoslo claro, no vendrá de las calles sino de las élites. No me refiero a las corporaciones. Menos aún a los políticos. Ambos son los técnicos de los cambios sociales de fondo; nunca son los creadores. Bien decía Ortega y Gasset que las transformaciones llegan a la política cuando ya han cuajado en todos los demás espacios de la vida social. Cuando hablo de élites, me refiero a ese grupo selecto de seres humanos que levantan la mirada por encima de lo obvio y buscan soluciones extraordinarias para los problemas cotidianos de los hombres y las mujeres. Ellos son los verdaderos líderes de las sociedades.

¿Dónde están los herederos de Montesquieu? ¿Dónde están los profetas del siglo XXI que nos digan como superar una democracia dirigida por personas que solo se representan a sí mismos y a quiénes les pagan más? ¿Dónde están los héroes que nos enseñen cómo crear una democracia “real” que elimine los defectos de una representación caduca sin desembocar en los horrores de una dictadura de masas, y nos expliquen cómo generar una economía donde el voto valga más que el capital?

No se confundan. Contestar estas preguntas: eso es lo más importante. La acampada mundial del 15 de octubre fue un gran sacudón. Debe seguir así. Pero es instrumental. Lo vital es solucionar el problema y hacerlo ya.

16 Comentarios el La acampada del 15 de octubre

  1. Élites y líderes sociales que no son políticos ni hacen corporaciones ?. Para empezar muchas veces ha sido así . Y luego esos líderes y esas élites se convierten  en …políticos y corporaciones. Yo veo esto como una gran agitación, un arrebato, un gesto desesperado, donde aparecen algunos que creen que van a pescar en semejante río revuelto.

    • Discrepo. La mayoría de los grandes líderes a que me refiero no terminan siendo ni políticos ni, peor aún, empresarios.

      • Lo que necesitamos es una élite del pensamiento y la palabra, de argumentos y propuestas, realistas, no ilusos instrumentados. Las protestas y el espectáculo callejero desahogan emociones, pero facilmente se pueden convertir en carnavales de violencia, con piedras y molotovs, con nubes de gas y garrotazos ,hasta que empiezan los disparos, los muertos y los heridos. Ya sabemos que algunos buscan precisamente eso, pero a los de buena voluntad hay que decirles que no  jueguen a chicos malos, que se instruyan un poco más, que romper y gritar no cambia el mundo.

  2. Élites y líderes sociales que no son políticos ni hacen corporaciones ?. Para empezar muchas veces ha sido así . Y luego esos líderes y esas élites se convierten  en …políticos y corporaciones. Yo veo esto como una gran agitación, un arrebato, un gesto desesperado, donde aparecen algunos que creen que van a pescar en semejante río revuelto.

  3. Élites y líderes sociales que no son políticos ni hacen corporaciones ?. Para empezar muchas veces ha sido así . Y luego esos líderes y esas élites se convierten  en …políticos y corporaciones. Yo veo esto como una gran agitación, un arrebato, un gesto desesperado, donde aparecen algunos que creen que van a pescar en semejante río revuelto.

  4. A mí me da la impresión de que no solo no saben lo que quieren, sino que tampoco saben contra que protestan. Solo han salido a acampar porque pueden sin propuestas y sin motivos.

    • Una aclaración: sí tienen motivos y propuestas, pero no son establecidas como objetivos comunes de la protesta. Es decir, no es una manifestación por X cosa, sino un punto de encuentro de personas que libremente salen a la calle a decir –y no a que le den pensando– por qué quieren protestar. Eso, creo yo, tiene harto mérito, aunque no sea la solución definitiva a ningún problema.

    • Una aclaración: sí tienen motivos y propuestas, pero no son establecidas como objetivos comunes de la protesta. Es decir, no es una manifestación por X cosa, sino un punto de encuentro de personas que libremente salen a la calle a decir –y no a que le den pensando– por qué quieren protestar. Eso, creo yo, tiene harto mérito, aunque no sea la solución definitiva a ningún problema.

    • Una aclaración: sí tienen motivos y propuestas, pero no son establecidas como objetivos comunes de la protesta. Es decir, no es una manifestación por X cosa, sino un punto de encuentro de personas que libremente salen a la calle a decir –y no a que le den pensando– por qué quieren protestar. Eso, creo yo, tiene harto mérito, aunque no sea la solución definitiva a ningún problema.

  5. A mí me da la impresión de que no solo no saben lo que quieren, sino que tampoco saben contra que protestan. Solo han salido a acampar porque pueden sin propuestas y sin motivos.

  6. Es interesante que se confluyan varios intereses de reivindicacion dentro de una protesta organizada pero espontánea a la vez. Ahora, la cuestión radica también en preguntarse si la mayoría de personas concurrentes asistieron como rebeldes sin causa o realmente tienen un norte social y político? y si este sacudón servirá como punto de partida para la regulación (por parte del poder) de esta clase de nuevos movimientos sociales frente a un inminente elemento de falta de gobernabilidad política (típico argumento utilizado por los gobiernos débiles)?. Las protestas de los nuevos movimientos sociales vinieron para quedarse, pero hace falta dar el siguiente paso en la acción política para que no se lleve el viento estas buenas intenciones.

  7. Es interesante que se confluyan varios intereses de reivindicacion dentro de una protesta organizada pero espontánea a la vez. Ahora, la cuestión radica también en preguntarse si la mayoría de personas concurrentes asistieron como rebeldes sin causa o realmente tienen un norte social y político? y si este sacudón servirá como punto de partida para la regulación (por parte del poder) de esta clase de nuevos movimientos sociales frente a un inminente elemento de falta de gobernabilidad política (típico argumento utilizado por los gobiernos débiles)?. Las protestas de los nuevos movimientos sociales vinieron para quedarse, pero hace falta dar el siguiente paso en la acción política para que no se lleve el viento estas buenas intenciones.

  8. Es interesante que se confluyan varios intereses de reivindicacion dentro de una protesta organizada pero espontánea a la vez. Ahora, la cuestión radica también en preguntarse si la mayoría de personas concurrentes asistieron como rebeldes sin causa o realmente tienen un norte social y político? y si este sacudón servirá como punto de partida para la regulación (por parte del poder) de esta clase de nuevos movimientos sociales frente a un inminente elemento de falta de gobernabilidad política (típico argumento utilizado por los gobiernos débiles)?. Las protestas de los nuevos movimientos sociales vinieron para quedarse, pero hace falta dar el siguiente paso en la acción política para que no se lleve el viento estas buenas intenciones.

  9. Es interesante que se confluyan varios intereses de reivindicacion dentro de una protesta organizada pero espontánea a la vez. Ahora, la cuestión radica también en preguntarse si la mayoría de personas concurrentes asistieron como rebeldes sin causa o realmente tienen un norte social y político? y si este sacudón servirá como punto de partida para la regulación (por parte del poder) de esta clase de nuevos movimientos sociales frente a un inminente elemento de falta de gobernabilidad política (típico argumento utilizado por los gobiernos débiles)?. Las protestas de los nuevos movimientos sociales vinieron para quedarse, pero hace falta dar el siguiente paso en la acción política para que no se lleve el viento estas buenas intenciones.

  10. Es interesante que se confluyan varios intereses de reivindicacion dentro de una protesta organizada pero espontánea a la vez. Ahora, la cuestión radica también en preguntarse si la mayoría de personas concurrentes asistieron como rebeldes sin causa o realmente tienen un norte social y político? y si este sacudón servirá como punto de partida para la regulación (por parte del poder) de esta clase de nuevos movimientos sociales frente a un inminente elemento de falta de gobernabilidad política (típico argumento utilizado por los gobiernos débiles)?. Las protestas de los nuevos movimientos sociales vinieron para quedarse, pero hace falta dar el siguiente paso en la acción política para que no se lleve el viento estas buenas intenciones.

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