Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Gracias maestro, gracias abuelo.

Por Jorge Zavala Luque

El 13 de octubre del 2011, el Dr. Jorge Zavala Baquerizo, se retiró de la docencia en el Instituto de Criminología que lleva su nombre y tomó la decisión de su retiro completo de la docencia en general, citando sus palabras: “el implacable tiempo le exigió el retiro”. Con casi 90 años de edad, el Dr. Zavala Baquerizo tuvo que abandonar su pasión, la vocación que tanto amó y que la ejerció con estricta puntualidad por más de 40 años.

Por Jorge Zavala Luque


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El 13 de octubre del 2011, el Dr. Jorge Zavala Baquerizo, se retiró de la docencia en el Instituto de Criminología que lleva su nombre y tomó la decisión de su retiro completo de la docencia en general, citando sus palabras: “el implacable tiempo le exigió el retiro”. Con casi 90 años de edad, el Dr. Zavala Baquerizo tuvo que abandonar su pasión, la vocación que tanto amó y que la ejerció con estricta puntualidad por más de 40 años.

En una ceremonia, sencilla pero cargada de emociones, varios de sus exalumnos me hicieron entender algo que seguro él ya lo sabe también, por más que haya decidido dejar de ir a las diferentes facultades a impartir docencia, sus enseñanzas quedarán perpetuadas inmortalmente en nuestra patria.

Es que no sólo que Jorge Zavala Baquerizo nos deja más de 20 obras magistrales de derecho para que podamos seguir estudiando; no sólo que sus alegatos siguen siendo literatura obligatoria para todo abogado que quiera ejercer el Derecho Penal, sino que su ejemplo de vida, nos deja a todos una guía invaluable de cómo proceder.

Como es obvio, puede que mis palabras estén cargadas con muchísima subjetividad, pero creo que del ejemplo de vida del maestro Zavala Baquerizo se puede aprender mucho más allá de la ciencia del Derecho. El maestro nos enseñó, con su ejemplo lo que significa el amor hacia la profesión, a servirla siempre con honestidad y con dedicación, nos enseñó que al abogado no se lo respeta por su temeridad o por sus amenazas sino por el esfuerzo diario y por la constante y permanente preparación.

Con sus largas caminatas hacia la corte hasta hace algunos años y con la infalible puntualidad con la que hasta ahora acude a su estudio jurídico, nos demuestra lo que es el amor al Derecho. Nos enseñó que a pesar de lo que muchos puedan hacer por ensuciar el nombre del abogado, somos nosotros los que ejerciendo con honestidad, con entrega y con estudio, los que estamos llamados a reparar todas las injusticias que se cometen en nuestra sociedad y luchar en contra de los abusos que puedan llegar a existir.

Como persona, el maestro Zavala Baquerizo nos enseñó que todos nosotros somos agentes activos en la política nacional, como siempre suele decir, él es abogado por vocación y político por convicción. Y es precisamente esta lección de vida la que hoy en día se hace necesario recordar. Si bien la política nacional es un campo minado, creo que es una irresponsabilidad de todos nosotros no estar dispuestos a participar en ella por comodidad o por simple temor.

Es irónico que en la mayoría de nuestras conversaciones cotidianas todos tienen una opinión sobre la actualidad política de nuestro país, y todos creemos tener la solución para los distintos problemas que nos aquejan, sin embargo son pocos los que se animarían a participar en la política nacional privando a la sociedad de gente preparada y capaz.

Igualmente, entre las enseñanzas más valiosas que me deja el retiro de la docencia universitaria de mi abuelo está la defensa de la democracia, pues cuando él fue Vicepresidente de la República por elección popular y Velasco Ibarra como Presidente electo se declaró dictador, mi abuelo se convirtió en su principal opositor y contrincante hasta el punto de estar dispuesto a dejar la vida por defender la democracia siendo víctima de diferentes atentados en su contra por parte del régimen dictatorial.

Sin duda no contar con el maestro Zavala Baquerizo, mi abuelo, dentro de las facultades de derecho es una gran pérdida, pero él se encargó de que su paso por éstas no sea en vano. Somos nosotros los encargados de recoger las lecciones que nos dejó y amar la profesión de tal manera que podamos ejercerla hasta que las piernas ya no nos lo permitan y al mismo tiempo amar a la patria tanto que estemos dispuestos a participar en política por ella y estar dispuestos a dejar la vida por defender las libertades de sus ciudadanos.

Por todo lo anterior y por muchísimas razones que me guardo:

Gracias maestro! Gracias abuelo!