Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Emprendedores: lo bueno, lo malo y lo feo

Por Juan Fernando Carpio
Quito, Ecuador

Una reciente investigación conducida por la ESPOL de Guayaquil coloca al Ecuador en uno de los primeros lugares a nivel mundial en número de emprendedores sobre total de la población. Pero, ¿es esto algo positivo? Hay al menos tres ángulos para entender el fenómeno.

Por Juan Fernando Carpio
Quito, Ecuador


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Una reciente investigación conducida por la ESPOL de Guayaquil coloca al Ecuador en uno de los primeros lugares a nivel mundial en número de emprendedores sobre total de la población. Pero, ¿es esto algo positivo? Hay al menos tres ángulos para entender el fenómeno.

Lo bueno: es el emprendedor y no el administrador quien hace funcionar una economía. Acuñado por los economistas franceses R. Cantillon y J.B. Say, el término “Entrepreneur” representa el rol de quien inicia acciones, arriesgando recursos y sometiéndose a la posibilidad de fracasar. Como podemos darnos cuenta, toda acción humana es entonces esencialmente empresarial.

Pero el entrepreneur va un poco más allá de lo individual en sus alcances y ha merecido un estudio detallado por los mejores economistas de la historia. Joseph Schumpeter por ejemplo, veía al entrepreneur detrás de su celebre idea de “destrucción creativa” en que un Henry Ford sacaba de su zona de confort a la sociedad -en especial a los herreros y criadores de caballos- para llevarla a un siguiente nivel de bienestar. Israel Kirzner por otro lado en su obra “Competition and Entepreneurship” nos dice que su papel es el de encontrar oportunidades subvaluadas y llevar agua donde hay sedientos, lo cual sin duda se deriva del rol predominante que sus antecesores F.A. Hayek y M. Polanyi dieron a la información dispersa y tácita en la sociedad humana. Finalmente Ludwig von Mises le atribuye al entrepreneur un rol coordinador pues los recursos y talentos humanos serán por su intermedio -y el del rol irreemplazable del sistema de precios- asignados allí donde mejor atiendan las necesidades del público.

Una economía sin entrepreneurs es una economía que se limita a mal copiar y gerenciar su propia erosión. El mejor ejemplo es la difunta U.R.S.S. que graduaba administradores de empresas en cantidades industriales. Pero la economia no es un problema de administración, sino de toma de riesgos y creación de (nueva) riqueza. Lo malo: el Ecuador sigue ofreciendo un entorno hostil al emprendimiento. El verdadero hallazgo de la ESPOL es simplemente la contracara de la cifra de Subempleo del INEC. Mientras menos empleos haya en empresas pequeñas, medianas y grandes, más emprendedores habrá pues cada uno tendrá que hallarse a sí mismo trabajo al margen de un Estado obeso, confiscatorio y asfixiante.

Cuando las empresas crecen y se vuelven de categoría mundial, contratan a muchísima gente que ya no necesita seguir siendo emprendedora. Y es que hay un trade-off entre emprendimiento y estabilidad: a más exitoso un país, más grandes sus empresas, más asalariados y menos auto-emprendimientos hay. Ahora lo feo: seguimos sin entender el rol vital de muchos emprendedores. Por mencionar sólo dos: el intermediario y el revendedor de boletos. El intermediario compra a un precio competitivo donde es barato para vender a un precio competitivo allí donde es caro. La palabra quechua para esta función es “kutirpa”. Al parecer los indios precolombinos entendían que el intermediario nos facilita la vida. En este caso me evita gastar $5 usd para ir a Cayambe por un litro de leche y sólo me cobra $0,60 por comprar con calidad consistente y transportarlo, llámese Don Fausto-con-su-camioneta o Parmalat.

Pero además le evita al productor distraerse de lo que mejor sabe hacer (zapatero, ¡a tus zapatos!) para salir a vender en la ciudad. Gana el productor, aunque se queje y gano yo, aunque me queje. La persecución periódica que hacen los gobiernos municipales y provinciales a los intermediarios es apenas una instancia más de analfabetismo económico, común entre las clases gobernantes. El caso del revendedor de boletos es similar: me evitar abandonar mis actividades al comprar por mí el boleto, y luego obtiene una ganancia en tanto haya gente como yo dispuesta a intercambiar tiempo por dinero. Y como todo entrepreneur fracasa de vez en cuando si predice mal los comportamientos de otras personas.

Para concluir, podemos decir que el Ecuador es un país lleno de emprendedores porque su gente es mayormente tesonera e ingeniosa, pero nuestra cultura e instituciones trabajan aún en su contra. El emprendedor cultural y material es el motor de la sociedad, pero depende de todos nosotros sacarle del chaquiñán y construirle una autopista.

9 Comentarios el Emprendedores: lo bueno, lo malo y lo feo

  1. Sin duda alguna un artículo madurado de a poco observando el discurso y el accionar (que no muchas veces confluye) del gobierno nacional en estos cinco años. 
    El problema del suministro del gas de uso doméstico puede graficar perfectamente como las prácticas a nivel estatal pueden ir en contra del accionar esperado de los agentes económicos. Pregunté, alguna vez a un ciudadano común, durante una escasez de bombonas de gas, si preferiría seguir pagando $ 1,80 por un bien que a veces hay, a veces no, o pagar, por ejemplo, $ 7,00 por el mismo bien pero con la seguridad que lo encuentre cuando lo necesite. Me contestó que preferiría seguir pagando $ 1,80, aunque haya escasez. Lo no considerado por él son dos hechos: a) Si tiene tiempo de sobra, él puede cambiar esa diferencia financiera por su tiempo, sin que haya costo de oportunidad para él y b) No considera que los recursos que el estado gasta en mantener un subsidio ineficiente (que no solo es el subsidio directo, sino el gasto en hacer operativos de control, burocracia, etc) se pueden utilizar en otras necesidades de la ciudadanía.
    El triciclero me trae, hasta la comodidad de mi hogar, dos cilindros de gas y me cobra $ 2,25 por cada uno. Con gusto le pago.

    • Maxi Peñafiel // lunes 30 de abril de 2012 en 13:11 //

      El gas es un bien indispensable para la ciudadania, los subsidios son medidas clientelistas electorales eficaces, entran bien, pero es dificil salir de ellos.

      Si eliminan el subsidio al gas por ejemplo crearía un trauma social irreparable.

  2. Excelente artículo Economista, y me gustaría aportar al tema con un dato:
    Es parece necesario marcar una diferencia entre lo que significa crear empreas y hacer un negocio. No tanto por el proceso de concepción del mismo, sino en los resultados que su aplicación arroja al mercado.
    Un negocio mantiene sus operaciones mientras su “fundador” o “mentor” continua ejerciéndolo, no generan una estructura a base de capital que permita que la inversión realizada en ella. Es decir, un negocio es una forma de AUTOEMPLEO. Permite SOBREVIVIR.
    Por otro lado, una empresa, el verdadero objetivo de un emprendedor, es un ente que si bien necesita ser alimentado en un inicio, en sus etapas de crecimiento y madurez, permite a su “Creador” empezar disfrutar de ella y generar plazas de empleo para otras personas que lo requieren. Permite VIVIR y DISFRUTAR.
    Tal vez, dentro de las cifras proyectadas por el INEC, de ese valor sumamente significativo que representa el Subempleo, el correspondeinte a AUTOEMPLEO, puede darnos  una visión de como en realidad nos encontramos.

  3. Michel Terranova Martínez // lunes 30 de abril de 2012 en 12:38 //

    Excelente! Muy ilustrativo y me queda claro.

    Saludos.

  4. Felicito a La República por incluir a JFC entre sus columnistas. Es un economista serio, analítico y sin compromisos.

  5. Buen articulo estimado, muy claro y conciso.
    Leo también que mencionan en los comentarios, el  tema de los subsidios, sería interesante un análisis muy profundo de ese tema tan delicado y de controversia.

  6. Pablo Mateus A // martes 1 de mayo de 2012 en 08:41 //

    Excelente Dr. Carpio. Con su permiso, propongo la siguiente precisión:
    En nuestro país estaría produciéndose una suerte de dicotomía. Por una lado la política económica desalienta a los emprendedores, tratando siempre de favorecer el inepto o al improductivo. Un dignísimo ejemplo es el caso del precio de sustentación del banano. Eso solo sirve para que los ineficientes sobrevivan a costa del eficiente. En tal sentido desalienta al emprendedor enviándole un alerta de que tenga cuidado porque su emprendimiento puede fracasar por decisión del Estado. Recordemos que el emprendedor no necesita de un trato discriminatorio positivo, al contrario su característica escencial es que puede crear sin apoyo, tan solo con su intelecto y actitud.
    De otro lado estamos diciendo que esa misma intervención estatal alienta la “reproducción” de emprendedores, puesto que al desalentar la inversión y el riesgo de los capitalistas o administradores de negocios, no se genera empleo y la gente debe buscar su propio sustento y por tanto se vuelve “emprendedor”.
    Me parece estimados señores, que esto no es así, y a mi modesto entender, estamos incurriendo en el error de otorgar el mismo sentido a empresario, administrador, capitalista, emprendedor, etc.
    El emprendedor es absolutamente distitnto al administrador de una empresa y al capitalista. El emprendedor es creativo y tiene la fortaleza de ubicar una necesidad y generar un producto que satisfaga esa necesidad. El capitalista es el que financia al emprendedor y su idea y al administrador queno es otra cosa que el empleado de la empresa que reproducirá la idea del emprendedor.
    En sociedades estatistas como la nuestra y no me refiero a la actualidad solamente, (el gobierno de LFC fue tan estatista como este), es muy dificil que sobrevivan o que lleguen a “parir” los emprendedores. Acá el éxito o fracaso de un emprendimiento, en gran medida depende de la acción del Estado, no del mercado, es decir, la gente, el consumidor, etc, no decide. Quien lo hace es el Estado.
    Las personas que debemos buscar un meido propio de subsistencia, al no tener acceso a empleo, no tenemos la característica del emprendedor. Lo que hacemos es buscar un negocio que nos permita subsistir, sin que eso signifique que estemos creando nada. Por supuesto esta característica no nos desmerece, al contrario, nos dignifica, pero nos obliga a proponerle a la sociedad mayor respeto y admiración al emprendedor.

  7. miguel fisac serna // martes 1 de mayo de 2012 en 10:06 //

    Ante todo me congratulo porque el el Ec. Carpio esté escribiendo para este medio.Ya era hora de tener una visión alternativa.
    Quiero aportar al tema de la diferencia entre emprendedores y capitalistas o administradores de negocios y empresa.
    Empresa es toda acción humana que tiene un objetivo. Empresa es descubir, ver, percibir o darse cuenta de algo.
    El creador de Facebbok, en su inicio fue un emprendedor, que se dio cuenta que la gente quería que vieran su foto en la web. Steve Ballmer, el CEO de Microsoft no es empresario, es administrador y Bill Gates, ahora es más un capitalista que un emprendedor.
    En Ecuador no tenemos claras las diferencias de estas palabras
    Primero, Universidades que forman “emprendedores”. Mentira! no se forma emprendedores, se forma administradores.
    Segundo, Programa de Apoyo a emprendedores. Los emprendedores no necesitan de subvenciones, eso es irse en contra de su característica principal, que es la de emprender e una idea que tendrá éxito. El creer que una cosa tendrá éxito, solo y si el Estado te regala algo, no es un emprendimiento, sino aprovecharse de una coyuntura y de un regalo.
    Creer que un banquero es un empresario, es otro error. Los banqueros son meros administradores de dinero ageno.Desgraciadamente la condición de riesgo está ausente en muchos negocios en sociedades estatistas. La mejor condicion para que los emprendedores se desarrollen, es la libertad de emprendimiento.
    Creer que las cámaras de la producción representan a emprendedores también es un error. Ellos representan a dueños de empresas, a administradores, que normalmente o en su mayoría viven de los regalos del Estado.
    Las víctimas del modelo estatista, que se quedan sin empleo, son eso, ante todo víctimas, por lo que el buscar hacer un negocio no es una consecuencia de su voluntad, de su conocimiento o de sus actitudes, es la consecuencia de las acciones del Estado, que de una manera por demás prepotente, pretende beneficiar a uno y afectar a otros.

  8. Felicitaciones!!!
    Me gustó el artículo

Los comentarios están cerrados.