Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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¿Descomposición estructural de las buenas ideas en Ecuador?

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador

El debate noble, respetuoso, altivo e inteligente de ideas, parece haber sido desechado de la estructura cultural de nuestro espíritu nacional, de nuestra esencia como ecuatorianos. El esfuerzo por matar el consenso, demonizar  todo lo bueno, sobredimensionar los errores e irrespetar los más elementales principios de humanidad y compasión, se han apoderado de las manifestaciones escritas y mediáticas de vastos sectores de opinión, políticos, religiosos y grupos sociales, que definitivamente desaprovechan el espíritu de libertad de expresión del que gozamos, para convertirlo literalmente en un libertinaje de exposición de demonios internos.

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador


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El debate noble, respetuoso, altivo e inteligente de ideas, parece haber sido desechado de la estructura cultural de nuestro espíritu nacional, de nuestra esencia como ecuatorianos.

El esfuerzo por matar el consenso, demonizar  todo lo bueno, sobredimensionar los errores e irrespetar los más elementales principios de humanidad y compasión, se han apoderado de las manifestaciones escritas y mediáticas de vastos sectores de opinión, políticos, religiosos y grupos sociales, que definitivamente desaprovechan el espíritu de libertad de expresión del que gozamos, para convertirlo literalmente en un libertinaje de exposición de demonios internos.

La oposición crítica no debe renunciar a ser profesional, directa, metódica, certera, pero si tiene que abstenerse de ser  soberbia, arrogante e insolente, actitudes que además de ser sinónimas, son el perfecto caldo de cultivo de la descomposición analítica, y  puente estructural entre la ingobernabilidad, el tercermundismo y el subdesarrollo.

Es que la posición de la prensa y de quienes tenemos la oportunidad de que se publiquen nuestros artículos de opinión, o simplemente nuestras ideas o posiciones personales sobre determinados temas, jamás debe tener una base destructiva, con expresiones de odio o intolerancia hacia ideas diferentes,  descalificaciones étnicas o desprecio hacia  razas minoritarias, intolerancia religiosa, descalificación a estilos de vida o realidades personales, que en términos propios pueden molestar, pero que como  conglomerado social es imprescindible respetar y hacer respetar.

Este es un ejercicio difícil, pero posible. Se acerca más a la realidad de nuestras nuevas generaciones y nos aparta del anacronismo de ideas impuestas por instituciones en crisis o por tradiciones culturales que descomponen la posibilidad de apertura a revoluciones transformadoras de pensamiento y obra.

La crítica debe nacer en nuestra propia estructura y reflejar con claridad y respeto ese anhelo a mejores días para nuestra patria, que no dudo en sostener, es lo que deseamos la inmensa mayoría o la  casi totalidad de ecuatorianos.

Seguimos apuntando el dedo índice y culpando de nuestras reacciones a terceros. El papel de la prensa no solamente es el de desnudar las injusticias, los abusos e incorrecciones tanto del sector público como del privado, también es, el de informar con la mayor precisión posible, a pesar de que a los dueños del medio les disguste los aciertos del grupo político a quienes desprecian o que a los directores de la prensa cuyo único accionista es el estado, les haga temer perder su posición de poder momentáneo. La prensa debe ser abierta a opiniones diferentes, a ideas que con matices distintos apuntan al mismo fin. No se trata de tener ganadores y vencidos en cada decisión, en cada logro…se trata solamente de alcanzar el éxito como sociedad.

El calendario nos advierte la proximidad de épocas electorales, la historia nos  sugiere a gritos mucha prensa negativa, cargada de mensajes descalificadores y hasta injuriosos. El presidente candidato tiene muchas obras, logros, proyectos y aceptación general que lo enaltecen como gobernante, no necesita descalificar a sus contrincantes. Esperemos que los políticos desafiantes tengan la inteligencia de exponer ideas y usar vocabulario que pueda opacar a su casi ahora invencible adversario. Estoy seguro de que si el señor Lasso finalmente acepta entrar en la contienda, realzará la campaña con su tradicionalmente correcto discurso y estilo de proponer sus causas. Aunque no creo poder decir lo mismo de los otros posibles candidatos, esperemos que la tentación del negativismo no los seduzca desvergonzadamente.

Crucemos los dedos para que esa descomposición estructural que le hemos dado a la aceptación de ideas diferentes, no siga siendo una manifestación cultural de esta nueva etapa que estamos a punto de inaugurar.

3 Comentarios el ¿Descomposición estructural de las buenas ideas en Ecuador?

  1. Cuanta razón llevan sus palabras amigo Gustavo, cuanta falta le hace al periodismo de hoy en dia su imparcialidad, su artículo es como un cometa de luz, que pasa cada cierto tiempo,para iluminar en la oscuridad de la informacion y las ideas,la parcializacion, el odio, el revanchismo, la tergiversacion, la mentira ,el ocultamiento de la informacion, y en todo lo demás en que se ha convertido la otrora loable funcion de informar….sólo basta con ver un noticiero o abrir un periódico y se evidencia lo absurdo, ni siquera se ofrece lo evidente, y es como un búmeran que regresa a ellos mismos en forma de negativismo…ya que la ciudadania  vive, palpa, toca la real situacion y es por eso que mucha prensa no honesta está quedando cada vez mas marginada y olvidada.

  2. En el clavo! bien dicho

  3. WilsonNavarrete // martes 29 de mayo de 2012 en 19:35 //

    Acaso senor Dominguez, no ha escuchado UD,las declaraciones del EMPERADOR ecuatoriano,si su articulo lo dirige a este personaje lo felicito,caso contrario le recuerdo que la VIOLENCIA engendra mas VIOLENCIA. 

Los comentarios están cerrados.