Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Sobre la homosexualidad y el fanatismo

Por Ernesto Arosemena
Guayaquil, Ecuador

A ver, primero, “cura” no es sinónimo de “curuchupa“, así que léeme entero, por lo menos, antes de quitarle valor a mis palabras por el hecho de ser ministro de la Iglesia. Sí, A TI TE DIGO… ;)
Listo, valga eso como introducción. Ahora, quiero estrenar este blog (y como es de estreno, me ha quedado largo…) comentando un tema que he encontrado mucho últimamente en redes sociales y páginas de opinión: la homosexualidad.

Por Ernesto Arosemena
Guayaquil, Ecuador


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A ver, primero, “cura” no es sinónimo de “curuchupa“, así que léeme entero, por lo menos, antes de quitarle valor a mis palabras por el hecho de ser ministro de la Iglesia. Sí, A TI TE DIGO… ;)

Listo, valga eso como introducción. Ahora, quiero estrenar este blog (y como es de estreno, me ha quedado largo…) comentando un tema que he encontrado mucho últimamente en redes sociales y páginas de opinión: la homosexualidad.

Ya está. Alguno al leer esa palabra ya cerró la página, porque está segurísimo de que le voy a salir con algún comentario intolerante. ¿Por qué? Porque existe esta concepción errónea de que cualquier católico habla con la voz autorizada de la Iglesia. Porque algunos piensan que ese infame artículo que salió ayer en aquel prestigioso diario, refleja el pensamiento de la Iglesia, sólo porque al individuo (al autor) se le ocurrió nombrar al P. Paulino Toral, a la Casa de la Vida y a la parroquia Santa Teresita –cosa que, por cierto, me parece un abuso, porque al aparecer en un escrito tan terrible como dicho artículo, indirectamente el autor los ha hecho quedar mal gratuitamente–. NUNCA leerán en un documento de la Iglesia frases como “Pero lo que jamás debemos aceptar, es que esta clase de desadaptados sociales críe a hijos”, o utilizar en ese contexto la palabra “repugnante”, que tanto parece gustarle a ese señor, o hablar de “sombreros de copa” y “zapatillas malolientes” como aquel otro autor. Alguna vez alguien me dijo que sabía lo que enseñaba la Iglesia por que había estudiado en el Colegio “TAL” (¡eh, ahí, en ese mismo!). ¡Nada! Eso es lo que sabe esa persona de lo que enseña el cristianismo. Na-Da. Claro, es un tipo ateo hasta la médula y con tremenda bronca contra la Iglesia, porque se creyó lo que algún momento le dijeron que decía el que dice las cosas que ha dicho la Iglesia.

¿Qué mismo dice en verdad la Iglesia? Por ejemplo, una muestrita:

Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen. Revelan una falta de respeto por lo demás, que lesiona unos principios elementales sobre los que se basa una sana convivencia civil. La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones.”

He citado parte del n.10 de la “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales”, elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en octubre de 1986 (para que vean que el tema ya fue hablado por la Iglesia desde hace tiempo). ESO dice la Iglesia, y fíjense que la Carta citada no es ni de lejos “pro-gay”, y ni siquiera da la mínima idea de que la posición de la Iglesia pueda remotamente cambiar con respecto a la homosexualidad, pero las cosas deben ser dichas RESPETUOSAMENTE. Como que hemos sido educados. Como que somos dignos de escribir en un medio de comunicación que llega a todo el país.

Además, no es asunto de la Iglesia el condenar al pecador, sino al pecado. Me explico: la Iglesia no margina ni discrimina al homosexual. ¡Un homosexual bien podría ser santo! Es más, al igual que todo bautizado, ¡está llamado a serlo! La tendencia homosexual NO ES PECADO. Así es, leíste bien. Y fíjate que le estoy llamando “tendencia” y no “enfermedad” ni “abominación”. Podríamos llamarle “inclinación” también, o “preferencia”. Pero sea lo que sea, en sí misma, no es un pecado, como la tentación, por ejemplo, tampoco lo es. Lo que enseña la doctrina de la Iglesia como un grave desorden y un pecado es el llevar al acto esa tendencia. La relación sexual entre personas del mismo sexo.

¡ESPERA, ESPERA! ¡No me cortes todavía! Antes de que el lector empiece a tacharme con mil epítetos, quisiera recordarle que no es nada exclusivo en contra de los homosexuales, porque también se considera pecado las relaciones sexuales pre-matrimoniales entre heterosexuales. ¡CHUTAGUANTA! ¡NO CIERRES! Antes de que me maldigas con cien mil epítetos más, quiero aclarar que no es de ninguna manera porque se considere al sexo como algo malo.

Te lo escribo en mayúsculas y con signos de exclamación: ¡EL SEXO ES BUENÍSIMO! Nadie existiría si no fuera por el sexo. Lo que pasa es que es como todo: que debe tener su correcto uso. Pensemos en un automóvil: Nunca podríamos decir que el carro sea un invento maligno. ¡Es maravilloso! Por supuesto, siempre y cuando vaya por la calle, siguiendo las leyes de tránsito y etc., etc. Si va por la vereda, obviamente viola algunas leyes de tránsito, y nadie en su sano juicio reclamaría que es injusto que se prohíba ir manejando por la vereda.

La “calle” para el sexo, según la enseñanza bi-milenaria de la Iglesia (y también de la judía, mucho más antigua que la era cristiana), se llama “Matrimonio”. Si estás en esa “calle”, ¡ten relaciones 25 veces al día si puedes y quieres!, que la Iglesia nunca te dirá que es malo (bueno, tal vez sí te exhorte a que salgas también a trabajar de vez en cuando… y a que comas alguito, porque no sólo de sexo vive el hombre…). Pero claro, como no existe en la Iglesia el matrimonio homosexual (ya, ya, pero eso es otro tema que quizás en otro momento podría tratar. Concéntrate primero en este…), entonces resulta que no es lícito el sexo homosexual, como tampoco lo es el sexo heterosexual fuera del matrimonio, porque es “manejar por la vereda” (a veces le llaman piadosamente los muchachos “comerse el sánduche antes del recreo”, pero parece que no está tan clara ahí realmente la idea…).

Ojo, no digo que sólo sea por eso. Ciertamente el cristianismo no considera algo “natural” la tendencia homosexual, y considera que la práctica homosexual violenta gravemente el plan original de Dios para el hombre. ¡Pero ya pues, la Iglesia enseña eso! ¡Y los Mormones enseñan lo suyo, y los Testigos de Jehová otro tanto, y La Cienciología también! Y nadie le obliga a ser católico al que no comparta la fe católica. ¿Te bautizaron de pelado y eso te revienta? Te presento si quieres a un buen amigo mío que está promocionando la famosa apostasía, si tan repugnante te parece lo que enseña la Iglesia. Pero ten presente que no es un asunto de broma. De ahí mismo han salido las sectas: de personas que no comulgan con ciertas enseñanzas de la Iglesia católica, entonces se fundan una iglesia a su medida. Otros no las fundan, sino que se unen a una ya existente, que se acomode más a su propia imagen y semejanza. Pero, en todo caso… “¡quédate frío, pues!”, diría un amigo. ¿Por qué la violencia? ¿Por qué la rabia y el insulto? Y se lo digo a los 2 bandos, por que tan violento es el “Fuck You, Curuchupa!” de esa página que manejan algunos amigos míos de toda la vida (y que ya ni siquiera me atrevo a leer, por todo el odio anti-Iglesia que ahí se promueve), como aquello de que “ellos (los jóvenes) pueden creer que es normal que los homosexuales y las lesbianas se casen entre sí, que formen una familia, o que adopten niños, lo cual es inconcebible y repugnante.”, que salió en el artículo famoso de ayer. Igualito de dañino. Así como es negativo tanto el machismo como el feminismo, o el odio negro-blanco como el odio blanco-negro.

En la misma Carta citada, el n.2 dice:

La posición de la moral católica está fundada sobre la razón humana iluminada por la fe y guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre.

Amigo, amiga: La Iglesia no hace política (sí, en serio te digo), así que no puedes juzgar las enseñanzas de la Iglesia como se juzga al político demagogo o al partido de izquierda o de derecha. La Iglesia te habla de su fe, que quizás no sea la fe de todos, ¡y no tiene por qué serlo! La Iglesia enseña lo que enseña, y no se siente con autoridad para cambiar lo que enseña, porque está convencida de que enseña la voluntad de Dios para el bien de las personas. ¿Qué se puede decir ante eso? ¿Cómo peleas contra eso? No está en la misma categoría que ninguna otra realidad. Entonces, ¿para qué peleas? ¡Quédate frío y ya! No te hace menos. La tolerancia es de dos vías.

La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser definida de manera adecuada con una referencia reductiva sólo a su orientación sexual. Cualquier persona que viva sobre la faz de la tierra tiene problemas y dificultades personales, pero también tiene oportunidades de crecimiento, recursos, talentos y dones propios. La Iglesia ofrece para la atención a la persona humana, el contexto del que hoy se siente una extrema exigencia, precisamente cuando rechaza el que se considere la persona puramente como un «heterosexual» o un «homosexual» y cuando subraya que todos tienen la misma identidad fundamental: el ser creatura y, por gracia, hijo de Dios, heredero de la vida eterna.

Misma Carta, n.16. No puedes estar en desacuerdo con eso, ¡vamos! Ese es el mismo discurso de quienes están en contra de la Iglesia en este asunto. Sólo te pido que antes de juzgar y atacar públicamente a la Iglesia, vayas a la fuente. Nada más.

¿Quieres saber qué cree realmente la Iglesia? Lee el Catecismo de la Iglesia Católica (1992). ¿Chuta, está muy largo? Lee el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (2006). ¿Ni fregando gastarías un solo centavo en esos libros?  Toma:

Ahí están gratis. ¿Quieres la Carta que he citado? Toma: pero ten presente que los destinatarios son obispos católicos, así que no esperes sutilezas como si fuera un discurso diplomático del Papa.

¿Otras dudas? A la fuente. Siempre a la fuente. Es lo único seguro.  (Hasta en español te lo dejo). Puedes confiar en los curitas, claro, o por lo menos en la mayoría de ellos, pero para el intelectual promedio… eso no basta, ¿cierto? Entonces haz la prueba y busca en la fuente, te puedes sorprender.

El FANATISMO en todas sus manifestaciones es un ERROR y es un MAL, porque es odio. Ese que es ANTI todo lo que huela a medio “homo” y ese otro que es ANTI todo lo que huela a Iglesia… A mí, personalmente, me REPUGNA (¡EPA! ¡Ahí sí pega!) la palabra “ANTI”, excepto cuando viene acompañada por “transpirante”… y también viceversa…

Dios les bendiga. (¡Uf! ¡Al fin terminó su sermón el curita!)

* Ernesto Arosemena es diácono de la Iglesia Católica en Guayaquil. Su texto ha sido publicado originalmente en su blog, titulado “Al César lo que es del César”.

12 Comentarios el Sobre la homosexualidad y el fanatismo

  1. David Guillén // martes 29 de mayo de 2012 en 00:06 //

    No discrepo ni puedo acotar más. Mi sugerencia va a la forma de escribir. Antes de atraer, parecer natural o jovial, hace difícil la lectura y resta mérito a lo dicho. 

  2. David_Zambrano // martes 29 de mayo de 2012 en 02:48 //

    ¨iAdemás, no es asunto de la Iglesia el condenar al pecador, sino al pecado. Me explico: la Iglesia no margina ni discrimina al homosexual. ¡Un homosexual bien podría ser santo! Es más, al igual que todo bautizado, ¡está llamado a serlo! La tendencia homosexual NO ES PECADO. Así es, leíste bien. Y fíjate que le estoy llamando “tendencia” y no “enfermedad” ni “abominación”. Podríamos llamarle “inclinación” también, o “preferencia”. Pero sea lo que sea, en sí misma, no es un pecado, como la tentación, por ejemplo, tampoco lo es. Lo que enseña la doctrina de la Iglesia como un grave desorden y un pecado es el llevar al acto esa tendencia. La relación sexual entre personas del mismo sexo¨.

    Es curioso que se afirme que un homosexual no es marginado ni discriminado por la ICAR (y que se afirme inclusive que pueda ser un santo), y luego se señale que ese acto homosexual (que suele ser lo que define al homosexual) es un ¨grave desorden y un pecado¨. El problema es la vaga (y gratuita) distinción entre ¨tendencia¨ y ¨acto¨. El señor Arosemena tendría que utilizar una mayor exactitud en la definición de los términos que utiliza en sus argumentaciones .

    ¨¡ESPERA, ESPERA! ¡No me cortes todavía! Antes de que el lector empiece a tacharme con mil epítetos, quisiera recordarle que no es nada exclusivo en contra de los homosexuales, porque también se considera pecado las relaciones sexuales pre-matrimoniales entre heterosexuales. ¡CHUTAGUANTA! ¡NO CIERRES! Antes de que me maldigas con cien mil epítetos más, quiero aclarar que no es de ninguna manera porque se considere al sexo como algo malo¨.

    No cabe duda que la ICAR sostiene que las relaciones sexuales pre-matrimoniales son pecado, pero no estoy muy seguro de que la ICAR sostenga que EL HETEROSEXUALISMO SEA UN PECADO, a diferencia del homosexualismo, en el que su práctica (según  las palabras del señor Arosemena) en si misma es un pecado. Ese es el asunto.

    ¨Ojo, no digo que sólo sea por eso. Ciertamente el cristianismo no considera algo “natural” la tendencia homosexual, y considera que la práctica homosexual violenta gravemente el plan original de Dios para el hombre¨.

    ¿Qué se entiende por natural? (curioso que ese utilize comillas, ¿se estará refiriendo el señor Arosemena al ¨peccatum contra naturam¨?).  ¨Dios¨, según la ICAR, es el creador de todas las cosas, incluido los animales que presentan comportamientos homosexuales (entre ellos el hombre).  

     Si ¨Dios¨, según la teología católica, es omnisciente (es decir, lo sabe TODO), resulta contradictorio que haya creado a unos seres (los homosexuales) de los cuales ya conocía de antemano como se iban a comportar (y que iban a afectar ¨violentamente¨ su ¨plan original¨).

    • Falso: el acto homosexual NO define al homosexual.

      Puede haber (y de hecho, los hay) personas con tendencias homosexuales que viven en CASTIDAD (si.., otra de esas palabras RARAS, pero hay que decirlo…)

      • ¨Falso: el acto homosexual NO define al homosexual¨.

        ¨Es curioso que se afirme que un homosexual no es marginado ni discriminado por la ICAR (y que se afirme inclusive que pueda ser un santo), y luego se señale que ese acto homosexual (que SUELE SER lo que define al homosexual) es un ¨grave desorden y un pecado¨.

        Habría que ver en que parte de mi comentario he dicho que ¨el acto homosexual es lo que define el homosexual¨ (así, literalmente). Yo utilizo la conjugación del verbo soler (acepción de la RAE, dicho de un hecho o de una cosa: ser frecuente).
        Estoy al tanto del concepto que utiliza la APA para definir la homosexualidad (la define como una orientación sexual,  que comprende diferentes tipos de atracciones y COMPORTAMIENTOS).

        Por lo tanto, su FALACIA DEL HOMBRE DE PAJA (ya que me adjudica y enfrenta una postura que no he defendido) no afecta mi argumentación.

  3. Professor Hoax // martes 29 de mayo de 2012 en 09:26 //

    Me alegro que lo hayan publicado, lo había leído en el blog y lo compartí con muchas personas, de todo color ideológico y sexual, quienes concuerdan en su mayoría con el artículo.

    No faltará, padre Arosemena, el (la,los,las) progre(s), disculpe la abundancia de artículos pero uno tiene que ser políticamente correcto, que atacarán o discutirán, sin base por supuesto no creo que se tomen la molestia de leer los documentos enlazados, debo destacar que el Catecismo de la Iglesia Católica es un documento fascinante tanto en lo teológico como en lo humano, lo aquí expuesto, dicho por alguien que se ha nutrido en la fuente de la doctrina de mi iglesia, pero debo admitir que la exposición es totalmente categórica.

    Felicitaciones, el tono jovial del escrito disipa la aridez del tema sin distraer de su contenido.  Espero que esta no sea su única colaboración.

  4. Michel Terranova Martínez // martes 29 de mayo de 2012 en 12:29 //

    Gracias!!! Usted ha refrescado y roto -por el momento- esta cadena de odio que se viene dando, manifestando, hablando o leyendo.  Ojalá sus amigos de la página de Gkillcity auspiciantes del “Fuck you curuchupa” quieran leerlo a usted y a sus enlaces -en lo personal- no creo que lo hagan pues el odio que llevan y sienten hacia la Iglesia ni siquiera les animaría a abrir los enlances.

    Creo que quieren mostrar algo diferente y esa iniciativa me parece buena, pero a la final dejan una sensación amarga -por el odio- al terminar de leerlos.

    Espero esté preparado para lo que aquí pueden llegar a comentar.

    Desearía por interno poder hacerle unas preguntas.

    Saludos y bendiciones.

  5. Muy de acuerdo con el planteamiento sobre el odio y el insulto como respuesta que ha generado este tema. La moda de responder con cualquier exabrupto está en marcha y va haciendo mucho daño, dejando un debate carente de ideas y lleno de descalificaciones personales. Saludo su valentía al tratarlo y hacer un llamado al respeto y a la tolerancia.

  6. Felicitaciones al P. Arosemena… ya era hora que un representante de una de las “partes” frecuentemente involucradas en los medios apareciera a mostrar lso postulados REALES de la Institución a la que representa, para poner los puntos sobre las íes y evitar tergiversaciones.

    A propósito, agradezco al P. Arosemena me explique que es EXACTAMENTE el significado de “curuchupa”… naturalmente, tengo una idea, pero bastante imprecisa… como muchos tienen sobre lso asuntos de la Iglesia Catolica… por que muchas veces ven el obrar de sus miembros, no siempre tan recto, pero desconocen su Doctrina….

    • Estimado Carlos, gracias por su comentario. 

      Respondiendo a su pregunta, “Curuchupa” es un término peyorativo con el que mucha gente suele referirse a los creyentes cristianos que buscan ser fieles a las enseñanzas de la Iglesia; o bien a los que, de hecho, exageran su piedad y sus devociones, degenerando en una imagen risible o una caricatura de la verdadera religión. Por lo menos eso es lo que yo entiendo por el término.

      Saludos y bendiciones.

  7. Estimado padrecito,sus “convicciones” son CACA,así de simple, y sus estentóreas afirmaciones acerca de una verdad eternas no son mas que pataletas de ahogados.Me encanta usted y a la vez me apena .¿sabe ?… digo si tiene algo de raciocinio que las convicciones que defiende con tanta vehemencia son solo contrucciones intelectuales desesperadas para defender la existencia de un dios que por certeza racional el 99% de la gente que tiene dos dedos de frente estima inexistente? Me apena su postura , usted es como los violinistas del Titanic, un ente inteligente que se hunde con su “obra” (opus dei?) inundible . Lo lamento pero usted defiende lo indefendible .La esclavitud, el machismo,la intolerancia no tienen oidos en las generaciones que lo superaran.Clame acerca de supuestas aberraciones a un libro escrito en la edad de bronce pero en su interior sabe,SABE que su discurso es arar en el el mar.Lo compadezco padrecito.

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