Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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La cumbia del gas pimienta

Por Alejandro Varas
Guayaquil, Ecuador

Últimamente en Guayaquil es difícil encontrar actividades divertidas que no involucren ir a un centro comercial, al cine o salir a comer. Asi que cuando algo extraordinario como un concierto de la Rocola Bacalao llega a la ciudad, uno debe ir.

Por Alejandro Varas
Guayaquil, Ecuador


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Últimamente en Guayaquil es difícil encontrar actividades divertidas que no involucren ir a un centro comercial, al cine o salir a comer. Asi que cuando algo extraordinario como un concierto de la Rocola Bacalao llega a la ciudad, uno debe ir.

Me avisaron desde temprano y para ser sincero, nunca los había escuchado; ni en vivo ni en MySpace así que con mucha más razón me entusiasmé por la invitación que me hicieron para salir esa noche a conocer su estilo fusión y sentido del humor folklórico. Llegamos a Diva Nicotina puntuales, para variar el concierto no comenzaba a la hora que decía en la publicidad así que entramos a buscar un buen lugar donde observar la presentación.

En menos de media hora, el lugar se llenó entre pelados, adultos mayores y gente que recién comienza a preocuparse por trivialidades como no quedarse en la percha. Había tanta gente que incluso muchos se quedaron afuera, aunque también estaban los aficionados al portazo que por no pagar los $10 de la entrada prefirieron gastarlo en bielas y aguardiente y vacilar la música desde las escaleras del cerro.

Todos esperaron con paciencia hasta que llegue la banda y comience el show.

Rocola Bacalao
Foto por FX Carrera

Comenzaron con ‘Prueba de sonido’ y otras que eran favoritas del público. Entre el pogo, la cumbia y el merengue, la cerveza y un olor a cannabis rondaba en el ambiente.

Mientras más avanzaba el setlist de la banda más intensa se ponía la audiencia, tanto así que a veces la banda tenía que pedirle a los fans que no se amontonen en la tarima que desconectaban los equipos.

Dentro y fuera de Diva se sentía la energía y diversión de la gente. Todos la estabamos pasando bacán hasta que nos dimos cuenta que la banda dejó de tocar y uno de los músicos se acerca al micrófono y grita: “¡Huele a gas!”

Inmediatamente después de la advertencia del músico se me llenaron de lágrimas los ojos y no fue de la emoción, efectivamente la siempre vigilante Policía Nacional había lanzado una bomba lacrimógena ante la conmoción y alboroto de los que libaban en la vía pública y estaban haciendo pogo en la vereda.

La gente dentro de Diva se volvió loca y salieron corriendo a tomar aire, quienes decidimos quedarnos adentro optamos echarnos humo de cigarrillo en la cara (un consejo útil si te llega a pasar en el estadio, un concierto o una manifestación pública) y evitar el tumulto. Sin importar si salieron o se quedaron adentro el sentimiento fue el mismo: la policía no sabe lo que hace y le tiene miedo a un par de pelados con camisetas de calavera que se empuja como muestra de entretenimiento. Claro que cada quien lo dijo como mejor le salía, con un par de insultos en cada frase.

Después de pasar ese mal rato, la banda decidió seguir tocando no sin antes recibir el cántico del público en el que decidieron honrar a las madres de quienes lanzaron la bomba lacrimógena y dicen trabajar por nuestra seguridad y bienestar.

Foto por FX Carrera

La banda retomó su presentación y le dimos con más ganas hasta que terminen todas las canciones. Como si nada hubiese pasado.

Al llegar al final de la presentación, decidimos salir y quedarnos afuera para continuar con las conversaciones que quedaron pendientes y saludar a los amigos que viste rondar por ahí. Lo malo es que eran las 2 AM, hora en la que según la ley y según los gendarmes debemos irnos a la casa.

Recuerdo haber visto a un grupo de al menos 200 personas estar afuera de Diva Nicotina, faranduleando, conversando y riéndose después de todo lo acontecido en ese lugar. Parece que la policía vio un riesgo potencial porque inmediatamente fuimos “invitados a abandonar el lugar” VOLUNTARIAMENTE.

No soy abogado pero no sabía que un ciudadano no debe estar en la vía pública pasadas las 2 AM. Se que hay una ordenanza que prohíbe a los locales y establecimientos de diversión funcionar más allá de esa hora, pero a pesar de haber abandonado el bar nos estaban forzando a irnos con su característico carisma y buenos modales representados por una pistola semi automática de 9mm.

Como si estuviésemos atentando contra la soberanía del lugar, muchos se fueron de ahí para evitar problemas y otros quisimos quedarnos para ver qué más podía ofrecernos la noche, nuestros queridos servidores públicos nos recordaron que ellos están ahí para hacer cumplir una ley que fue emitida para protegerme de la maldad y los riesgos de la ciudad así que a regañadientes tocó aceptar su “sugerencia”. Mis héroes personales.

Supongo que las fuerzas del orden han heredado los prejuicios de tantos gobiernos y dictaduras de los útlimos 30 años en los que se sigue pensando que vestir de negro, tener jeans muy apretados, tatuajes y no parecer ser parte del status quo significa que debemos ser amedrentados y disciplinados como en el cuartel.

Suficiente tenía con aguantar un estado de miedo, impuestos y delincuencia para agregar a la lista el temor a quienes están para “protegernos de la delincuencia y otras cosas malas que pasan por ahí”.

Sería interesante ver como estos paradigmas y prejuicios desaparecen, pero es cuestión de tiempo hasta que comprendan que las generaciones de ahora tienen un estilo de vida diferente, no mejor pero simplemente diferente al que los gobernantes y guardianes del orden acostumbran tener.

Dejar vivir y convivir no es complicado, ojalá lo aprendan y lo enseñen en los cuarteles y las aulas monolíticas. Después de tanto enfrentamiento absurdo con personas que se excusan en el cumplimiento de la ley sin opción a razonar, decidí irme a buscar diversión a otro lugar con mi grupo de amigos. Fue una gran noche a ritmo de cumbia y gas pimienta.

Me sorprende que este tema no haya pasado a mayores en Internet, supongo que porque es común que pase esto en conciertos de rock y especulo que porque el incidente no lo causó la policía metropolitana la progresía guayaca está tranquila y no hay más comentarios que los tweets de esa noche y quizás este artículo de este blog que no lo lee nadie.

PD: Un agradecimiento especial a FX Carrera por permitirme usar sus fotos del evento para que se vea más guapetón mi artículo.

2 Comentarios el La cumbia del gas pimienta

  1. Buen artículo. Muchas gracias. Si quieres ver a Rocola como se debe. Deberías pegarte el viajecito y verlos en el Quitofest 2012. Sana recomendación.

    Saludos.

    Roberto Coello (guitarrista de GOE).

  2. Michel Terranova Martínez // jueves 19 de julio de 2012 en 09:30 //

    Por eso me fui a Quito  a verlos en el teatro México.
    Creo que Guayaquil debe tener espacios donde se puedan brindar estos espectáculos y coincido con el último párrafo, creo que el asunto no transcendió porque no fueron los metropolitanos los causantes de la agresión sino ya hubiera hasta un HT en twitter con muchos indignados.

    Muy bueno.

    Saludos.

Los comentarios están cerrados.