Por Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador

En el peor de los momentos, cuando la bazofia se instala de nuevo en el escenario político de nuestro país, protagonizado por supuestos líderes que nos representan, apareces de la nada y nos das la más grande alegría de estos tiempos tramposos.

Cuando somos víctimas de la estafa y el engaño, maquinados por políticos que se benefician con nuestros nombres para sus intereses privados, tus carreras nos dan impulso para ratificarnos que, pese a todo, se puede salir adelante. A propósito, Alex, ¿a ti a qué partido te afiliaron? Solo por curiosidad.

Tú lo has hecho, solo, como tienen que hacerlo esos ecuatorianos que se plantean metas en la vida pero no reciben, ni de casualidad, un incentivo para que concreten sus proyectos. No importa, tú, como la mayoría, continúan buscando su objetivo con necedad, únicamente acompañados de la frustración, porque además esa es la única oportunidad que se presenta en un camino plagado de inequidades, de injusticias.

Gracias por recordarnos todo eso y encima, codearte, codearnos a todos nosotros, con la élite mundial en tu disciplina. Los mejores, allí disputando el liderazgo mundial, y tú entre ellos, sin invitación previa, sin cartel ninguno, solo con tus ganas, con tu empuje, con tu necesidad permanente de romper el pasado que te trató tan mal.

Lo rompiste. De aquí en adelante, te tratarán bien, se aprovecharán de ti, tratarán de satisfacerte hasta en tus mínimos caprichos, no por ti, por ellos. Aprovéchalo, es lo que te toca y mereces. Ya tienes tu casa, el principal recurso que tienen los políticos para quedar bien con el país y disimular sus negligencias eternas, el comodín que utilizan de cuando en cuando para tomarse fotos con ustedes, y asumir que éxitos como el tuyo son también sus éxitos. Farsantes, pero no importa, así funciona este sistema, lo estás conociendo.

De la medalla, no te preocupes, es solo un símbolo y tu te has forjado en realidades. La mereces, mucho más que el resto de tus competidores, porque cuando ellos se exprimían el alma entrenando, tu dedicabas tus músculos para ganarte la vida en un mercado. Esa es apenas la diferencia, lo sabes. En eso les has ganado a todos.

Gracias Alex, porque en medio de tanta mala noticia, la tuya que es tan buena, le ha robado espacios en las primeras planas. Gracias por dejar los insultos entre un presidente y un expresidente en la sección de las comiquitas, donde deben estar, para reírnos de ellos y en cambio alegrarnos de tu éxito.

Los deportistas tienen ese poder. El poder de transmitir a los demás sus esfuerzos, de contagiarnos a los demás de su sudor. Ellos corren, nosotros corremos. Ellos cruzan la meta y todos la cruzamos. Ellos padecen sus ansias y todos nos ponemos ansiosos. Ustedes se meten en la élite mundial y todos creemos pertenecer a ella.

Para que vean que veinte segundos son suficientes para cambiar estados de ánimo. Veinte segundos de esfuerzo que dejan atrás largas horas de puro veneno. Todo eso se lo debemos a Alex Quiñónez. Gracias.