Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Las comparaciones son odiosas, aunque a veces necesarias

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador

Esta famosa línea no solamente ha sido citada por muchos autores literarios, dramaturgos y oradores, sino que también es utilizada  en la cotidianeidad del conversar de la gran mayoría de las personas. No existe mejor argumento en defensa de su veracidad, que el hecho de que las comparaciones entre personas siempre resultan inútiles o, por lo menos, engañosas. Sin embargo, no es menos cierto, que en ocasiones, la tentación de comparar o de utilizar parámetros de similitudes, resulta un mecanismo necesario para llegar a ciertas conclusiones.

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador


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Esta famosa línea no solamente ha sido citada por muchos autores literarios, dramaturgos y oradores, sino que también es utilizada  en la cotidianeidad del conversar de la gran mayoría de las personas. No existe mejor argumento en defensa de su veracidad, que el hecho de que las comparaciones entre personas siempre resultan inútiles o, por lo menos, engañosas. Sin embargo, no es menos cierto, que en ocasiones, la tentación de comparar o de utilizar parámetros de similitudes, resulta un mecanismo necesario para llegar a ciertas conclusiones.

La segunda mitad del presente  año, tres importantes, cuestionados y controversiales líderes de nuestra región americana se encuentran enfrascados en procesos electorales. Los tres líderes buscan la reelección de su mandato presidencial. Los tres mandatarios, de acuerdo a la gran mayoría de las encuestas especializadas, tienen grandes posibilidades de lograr levantarse con la victoria del ejercicio democrático electoral en sus respectivos países. Es exactamente esa realidad, la que motiva mi tentación de comparar las posibles diferencias en el concepto filosófico de democracia utilizado para el ejercicio de sus mandatos presidenciales en forma individual.

Es muy cierto que la historia de la democracia nos ha ido enseñado sobre las modificaciones en el concepto de la misma de acuerdo a los lugares, el tiempo y de las mismas circunstancias predominantes en su ejercicio. Sin embargo, no es menos cierto que el concepto no solamente incluye la participación popular, el respeto de las mayorías a las minorías y el compromiso de mutuo respeto entre ambas, el balance necesario entre igualdad y libertad, de libertad de opinión, de libertad de empresa, la protección de los derechos humanos, la tolerancia a las diferencias, el derecho a la participación y a la representación política, pero también es un concepto que necesariamente debe incluir a la alternancia, a la  claridad y el respeto a los procedimientos utilizados para conseguir esta meta. Es en el análisis comparativo de este concepto extendido, donde se vuelven odiosas pero necesarias las comparaciones.

El mandatario venezolano, claramente demuestra que en su propio concepto de democracia existe un análisis bastante ineficiente en lo que respecta al pilar de alternancia necesario y considera bajo su cuestionada y controvertida concepción, que un benevolente dictador democrático, es de mayor beneficio para su pueblo que el ejercicio de alternancia en el liderazgo. La historia será implacable detractora de tremenda descontextualización de la democracia.

El presidente estadounidense, es un convencido de que los primeros cuatro años concedidos por sus conciudadanos para dirigir las riendas del país más poderoso del mundo, le han resultado insuficientes. Ha optado, ayudado por las claras reglas de procediendo electoral de su país a buscar un segundo y último período. Dos períodos presidenciales, le darán el tiempo suficiente para marcar la diferencia o archivarlo en el claustro del fracaso político de su propuesta.

El presidente ecuatoriano, deberá escoger en el futuro cercano uno de los dos disímiles caminos que las propias concepciones democráticas les han permitido escoger a sus colegas mandatarios. Por ahora, solamente nos queda por esperar  el respeto a los procedimientos utilizados para conseguir esa meta.

Finalmente, concluyo utilizando una espectacular definición de democracia, utilizada por Quincy Wrigth, de la Universidad de Chicago en su papel  titulado “Indagación filosófica de los actuales conflictos del significado de democracia”, escrito en 1949 para la Unesco y que textualmente dice: “La democracia es una teoría, una política, un arte, que se enfatiza en el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano, de las libertades individuales, de la participación popular, de la tolerancia, y que se adapta a diferentes condiciones, que prosperan en un ambiente de educación, tolerancia, paz y progreso” . Solamente le añadiría: y de alternancia.

2 Comentarios el Las comparaciones son odiosas, aunque a veces necesarias

  1. Esa es la gran diferencia de quienes utilizan la democracia para servir y no para servirse y beneficiarse de ella.

  2. ////////////////////

Los comentarios están cerrados.