Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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¿Latinoamérica es de izquierdas?

Por Esteban Noboa Carrión
Guayaquil, Ecuador

Asimilo con tristeza la nueva victoria del Comandante Chávez que lo catapulta para reinar –sí, reinar- durante seis años más aquel feudo de su propiedad llamado Venezuela. Y es que los ojos de toda Latinoamérica estaban fijados en el proceso electoral que ayer vivió este país. Ambos bandos, suscriptores y detractores del llamado “socialismo del siglo XXI” (al que yo prefiero llamar “marxismo democrático”), estuvieron pendientes del duelo Chávez vs. Capriles que produjo una participación electoral sin precedentes en Venezuela de casi el 80% del padrón en un país en el que el sufragio no es obligatorio, sino facultativo. Cifra sorprendente dados los elevados niveles de ausentismo que caracterizan las elecciones en nuestra región, incluyendo los países en los que el voto es obligatorio.

Por Esteban Noboa Carrión
Guayaquil, Ecuador


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Asimilo con tristeza la nueva victoria del Comandante Chávez que lo catapulta para reinar –sí, reinar- durante seis años más aquel feudo de su propiedad llamado Venezuela. Y es que los ojos de toda Latinoamérica estaban fijados en el proceso electoral que ayer vivió este país. Ambos bandos, suscriptores y detractores del llamado “socialismo del siglo XXI” (al que yo prefiero llamar “marxismo democrático”), estuvieron pendientes del duelo Chávez vs. Capriles que produjo una participación electoral sin precedentes en Venezuela de casi el 80% del padrón en un país en el que el sufragio no es obligatorio, sino facultativo. Cifra sorprendente dados los elevados niveles de ausentismo que caracterizan las elecciones en nuestra región, incluyendo los países en los que el voto es obligatorio.

Una vez que se publicaron los resultados y se proclamó a Chávez como presidente reelecto de Venezuela, una persona que estaba conmigo exclamó profundamente decepcionada: “No hay nada que hacer, Latinoamérica es de izquierdas”. Me quedé atónito ante tal aseveración y no paré de pensar en ella toda la noche. ¿Por qué será que la izquierda vence y convence? ¿Por qué tendrá mucha más convocatoria? ¿Por qué puede perpetuarse en el poder tanto tiempo con la venia de la gente? Y llegué a la siguiente conclusión:

Latinoamérica no puede “ser de izquierdas”. Las grandes mayorías que se dan cita a las contiendas electorales no tienen una base doctrinal o ideológica que les permita discernir sobre qué ideología es mejor en términos generales y personales. Por el contrario, Latinoamérica es populista. El voto de sus mayorías no se basa en las propuestas macro políticas ni macroeconómicas de los candidatos, sino en las promesas para satisfacer, en corto plazo, alguna necesidad que el elector tenga que atender. Es por esto que recurrir a este tipo de fórmulas incrementa las posibilidades de éxito de cualquier candidato, a lo que se suma la euforia de una esperanza por obtener los beneficios prometidos por los mismos. La “nueva izquierda” lo ha entendido a la perfección.

También debo reconocer que hay algo que el socialismo el siglo XXI ha agregado a la izquierda tradicional: un profundo nacionalismo. Brillante.

Mezclando alternativamente el populismo con el nacionalismo se han hecho acreedores de un respaldo popular significativo que les sirve para asegurar cualquier reelección en caso de optar por ella. Ahí tenemos a Chávez, a Ortega, a la Kirschner y en ese camino va nuestro Presidente.

Los postulados políticos de la campaña de la izquierda revolucionaria latinoamericana tienen masivo respaldo no por sus ideas de fondo, sino por la simpatía que despiertan sus líderes. Luego de ganarse esa simpatía viene la captación de casi todos los poderes del Estado, el cerceno de las libertades individuales sin que tenga repercusión alguna, el acallamiento de cualquier voz crítica, el desprestigio de la oposición, la relativización de los derechos y la protección violenta de la revolución utilizando comités -remembrando en algo a las SS nazis-; todos solapados por una sola característica democrática: la elección popular. Lo demás está amparado por ello. Se olvidan de que el Estado proviene de los individuos, y no al revés, lo que hace que pretendan justificar con sus obras públicas cualquier actuación descarriada que hayan podido cometer. Y así, con sus semejanzas y diferencias, se convierten en caudillos nacionalistas que lo que menos son, es ser auténticos demócratas.

3 Comentarios el ¿Latinoamérica es de izquierdas?

  1. QUE PUEDER TENER DE DEMOCRATICAS UNAS ELECCIONES DONDE CHAVEZ GANA CON EL 54%, O SEA, MAS OMENOS 7 Y 1/2 MILLONES DE VOTOS, CUANDO TIENE 4 Y 1/2 MILLONES DE BUROCRATAS AMENAZADOS CON PERDER EL PUESTO DE TRABAJO SI NO LO APOYAN, Y SOBRETODO CON UN SISTEMA ELECTRONICO DE VOTACION QUE TODO EL MUNDO SABE EN VENEZUELA QUE PUEDEN SER UBICADOS SI VOTARON EN CONTRA.
    CLARO QUE TODO ESTO QUE ES VERDAD PARA LOS VENEZOLANOS, PERO NO LO ES PARA LOS TROLLS QUE APOYAN SIN ASCO LAS DECLARACIONES DE NUESTRO MESIAS A FAVOR DEL GORILA QUE SEGUIRA POR “6 AÑOS MAS” TERMINANDO DE DESTROZAR Y SAQUEAR VENEZUELA.
    LASTIMA PARA UN BELLO PAIS Y UNA BUENA GENTE

  2. Aún que sea con un voto , por encima del contendor se llama ganancia, no trate mi amigo de dar excusas que ni el propio perdedor lo niega, y acepta que perdió.

  3. realidadecuador // martes 9 de octubre de 2012 en 13:00 //

    Te olvidas de un ingrediente fundamental: la enorme inversión social. Ese es el primer factor que mantiene a esos populistas en el poder. Tiene mucha lógica. Y se explica por el fracaso en esta materia de quienes los precedieron.

Los comentarios están cerrados.