Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Señor Correa, no vuelva

Por Dante Caputo
Buenos Aires, Argentina

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitó la Argentina. Sus comentarios sobre Irán, sobre los actos terroristas cometidos en Argentina y su método de comparar crímenes para disminuir la gravedad de los sucesos muestran errores sustanciales de carácter político y moral. Estos son muy inquietantes cuando son cometidos por quien tiene la responsabilidad de un Estado que, por sudamericano, comparte importantes iniciativas con nuestro país.

Por Dante Caputo
Buenos Aires, Argentina


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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitó la Argentina. Sus comentarios sobre Irán, sobre los actos terroristas cometidos en Argentina y su método de comparar crímenes para disminuir la gravedad de los sucesos muestran errores sustanciales de carácter político y moral. Estos son muy inquietantes cuando son cometidos por quien tiene la responsabilidad de un Estado que, por sudamericano, comparte importantes iniciativas con nuestro país.

El señor Correa sostuvo que el atentado terrorista contra la AMIA es un hecho doloroso para la Argentina e, inmediatamente, afirmó: “Vaya y vea cuántos murieron en el bombardeo de la OTAN a Libia. Entonces comparemos las cosas y veamos dónde están los verdaderos peligros”.

Entre sus observaciones dijo que Irán era una democracia y que, en cualquier caso, si tenía algún defecto se trataba de cuestiones menores cuando se los comparaba con las monarquías absolutas aliadas a Estados Unidos.

El señor Correa incurre en algunos errores mayores.

Utiliza el método de la comparación para minimizar lo que él quiere escamotear. Su razonamiento equivale a decir: “Cierto, Pedro mató a Juan. Pero Roberto fue asesinado por Gustavo. ¡Pobre Juan! Aunque de todos modos a quien deberíamos condenar es a Gustavo, el terrible asesino de Roberto”.

Como verá, esto no tiene ni pies ni cabeza; ni siquiera puede decirse que se trata de un sofisma. Es un disparate. Pero estos “errores” distan de ser equivocaciones epistemológicas.

El disparate lógico cambia de naturaleza cuando los actores son los 85 asesinados en Argentina, el gobierno iraní, Estados Unidos y el libio Muamar Kadafi. En efecto, el señor Correa, en una muestra de talento deductivo, sostuvo que como Kadafi (el terrorista que hizo explotar un avión de 259 pasajeros) fue atacado por aviones de la OTAN, los iraníes (sospechados de la muerte de 85 inocentes) merecen comprensión.

La tontería se convierte en complicidad. Aplicando la lógica resquebrajada del señor Correa podría decirse que ya que Estados Unidos invadió Guatemala en 1954, no está tan mal que les hayan destruido las Torres Gemelas. Mañana, el mismo presidente podría sostener que puesto que Israel cometió graves crímenes en Líbano, no estaría de más que el señor Mahmud Ahmadineyad (símbolo de los valores de la lucha antiimperialista para ciertos autodenominados progresistas) arrojara una bomba atómica en Tel Aviv. Del mismo modo, un fascista podría afirmar: “Cierto, la dictadura tuvo 30 mil desaparecidos, es doloroso, pero nos salvó del verdadero peligro del comunismo, responsable con Stalin de 700 mil fusilamientos entre 1936 y 1938”.

Pero, lector, no creo que se trate de toscas lógicas ni de disimuladas tonterías bajo las sofisticadas formas del sofisma. El señor Correa sencillamente defiende sus intereses.

Le confieso, dicho entre nosotros, que no sé exactamente cuáles son. Intuyo que tienen que ver con la defensa de Irán, con sus vínculos comerciales y financieros y con la estrategia de colaboración que construyen varios países de la región con el paraíso de los ayatolas.

El señor Correa ha venido a decirnos, en nuestra casa, que porque Estados Unidos realiza actos condenables, no debemos quejarnos en exceso por los asesinatos cometidos por el gobierno iraní en nuestro territorio (extraña gesta antimperialista de un presidente que acepta que la moneda de su país sea el dólar estadounidense).

En otras palabras, el presidente ecuatoriano nos ha insultado, defendiendo en el proceso a uno de los más siniestros personajes políticos de nuestro planeta. A un represor de su pueblo, a un activista que niega el Holocausto, a un temible simulador que sigue desarrollando capacidades nucleares que ya no se justifican bajo el paraguas de las investigaciones experimentales o pacíficas.

¿Por qué la Argentina desearía profundizar su vínculo con el señor Correa? ¿Existe algún motivo superior que ignoramos? ¿Hay alguna razón de Estado que justifique aceptar en silencio este insulto?

Como lo sucedido es grave, nuestro Gobierno debería ayudarnos a entender. Lo precisamos, sobre todo cuando se desarrollan conversaciones con el gobierno iraní, las que –para utilizar una palabra amable– son extrañas. ¿Por qué los iraníes permitirían que personalidades de ese país (posibles candidatos presidenciales) fueran juzgados por sus probables crímenes en Argentina?

Ninguna de estas cuestiones es menor. Todas ellas giran en torno a un atentado que sufrió nuestro país. Ese ataque parecería que no vino de un grupo terrorista sino de otro Estado. Por mucho menos ha habido guerras en el mundo. Y, para completar el cuadro, viene el señor Correa a defender a Irán, mientras el Gobierno negocia con el Estado agresor.

Hace un tiempo, creo que dos años atrás, le pedí a un canciller de uno de los países de la región que forman parte del acuerdo cordial con Irán que me explicara esa política. Le dije que había que tener cuidado con volver a convertir a nuestra región en una zona de interés en términos de seguridad. Ya habíamos todos sufrido cuando eso sucedió y la memoria estaba aún fresca para llamar al diablo. Le reiteré una de mis frases preferidas que me enseñó mi amigo Néstor: “Una cosa es verla venir, otra mandarla a traer”.

El canciller eludió la respuesta y yo eludí su silencio. Insistí. Finalmente, sin decir palabra, frotó su índice contra su pulgar. Es ese gesto casi universal que, probablemente, usted acaba de hacer y que alude al dinero sin nombrarlo.

Por todas estas cosas, señor Correa, no vuelva a mi país. Nos ofende. Muchos de mis compatriotas no creen que los crímenes de unos se justifiquen o puedan ser ignorados por los crímenes de los otros. Imagínese, señor presidente, una sociedad organizada sobre tales principios: tarde o temprano desaparecería, se habrían matado los unos a los otros.

* Dante Caputo fue Canciller de Argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín, entre 1983 y 1989. Su texto ha sido publicado originalmente en el diario Perfil, de Buenos Aires.

19 Comentarios el Señor Correa, no vuelva

  1. Excelente artículo.

  2. Muy claro el mensaje y espero que su pedido al senor RAFAEL CORREA DELGADO,sea apoyado por miles de argentinos
    La ignorancia es muy atrevida, lei que el EMBAJADOR ECUATORIANO,LO DEFIENDE
    diciendo que en ese tiempo el contaba 28 anos y estaba estudiando en una UNIVERSIDAD DEL MALDITO IMPERIO y no sabia mucho del asunto,
    Lo mas prudente hubiera sido cerrar el hocico
    Como dice nuestro sabio pueblo ..EN TROMPA CERRADA NO ENTAN MOSCAS

    • Estimado Wilson, Correa sufre de megalomania, es buenisimo para hablar(venenosamente por supuesto) y malisimo para oir, esta enamorado de si mismo y de su voz. No nos olvidemos que “Quien mucho habla,mucho miente;porque el mucho hablar y el mentir son parientes.”

  3. Lo que le dice es lo que todos sabemos que es un iracundo que ama y vive del odio!!
    El abuelo del fascista es lucifer y el nieto de este tipo olera a azufre!!

  4. Y este hombre les da cátedra a todos los APes, porque este si sabe. Ya oiste Hólger, no vuelvas.

    Caputo, ¡eres un capo!

  5. :)) “Cierto, Pedro mató a Juan. Pero Roberto fue asesinado por Gustavo.
    ¡Pobre Juan! Aunque de todos modos a quien deberíamos condenar es a
    Gustavo, el terrible asesino de Roberto”.

    NO PARO de REIRME, en realidad que lo dicho por correa es un DISPARATE :))

    Pero como olvidar la “tenaz” sentencia durante un momento de apremio:

    “Primero muerto antes que perder la vida”

    Y esa es la retorica con la que mantiene con la boca abierta a un poco de ignorantes y otro tanto de bolsillos agradecidos, muy agradecidos.

    Magistral articulo.

  6. Por acá no se aparecerán los perros del trollcenter, defensores de su amo Correa, pues ante tan elegante y contundente exposición de ideas son incapaces de enfrentarse.

  7. Correa habla porque alguien le dio la boca para hacerlo, de más queda decir que los comentarios ofrecidos por Holger son desacertados , fuera de toda lógica humana y sin ningún fundamento. Los ecuatorianos ya estamos acostumbrados a este tipo de barbaries pero cuidado nos metes en un lió mayor. Ojala este individuo (Correa) no vuelva ni a Ecuador, ese si seria un verdadero sueño ecuatoriano. Si van a responder que sea con fundamentos, a los trolls les digo.

  8. ¡¡¡¡¡ Es la reacción de un argentino de cepa, muy respetado en su tierra !!!!!

  9. Comparto el sentimiento del pueblo argentino ya que el pueblo ecuatoriano es humillado diarimente por este régimen opresor con la constante proteción de narcotraficantes, violadores, testaferros, calumniadores pagados con nuestro propio dinero (TROLLS>).

  10. Estemos claros: no se trata de un disparate de Correa, sino de una revelación de su moralidad política, de sus odios y tendencias

  11. “extraña gesta antimperialista de un presidente que acepta que la moneda de su país sea el dólar estadounidense” … y que armó un tremendo drama cuando
    Colombia mató a un guerrillero en Angostura.

  12. Como Argentino me siento insultado por este imbécil que tiene Ecuador por presidente y que ahora viaja a Cuba a acompañar al otro imbécil de Chávez y dice que no tiene que pedir disculpas a nadie porque siente que no ofendió a nadie….increíble…la madre de Correa debería pedir perdón al mundo por haber dado a luz a este bastardo

  13. No olvidemos que por andar maldiciendo al Pueblo de Dios, el pueblo de Israel, Chávez esta cerca de ver el rostro del maestro del Mal en el averno, no sea que la ira de Dios se desate contra todo un país por la boca de este Presidente, que parece q no tiene limite! “Josue 7, El pecado de Acam”

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