Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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Una batalla que los antichavistas prefieren perder

Por Marcelo Cantelmi
Buenos Aires, Argentina

La oposición venezolana está atrapada en un encrucijada. Debe reaccionar a la ofensiva del oficialismo que la desconoce y que reescribe todo el tiempo la Constitución. E intentar dibujar algún tipo de límite a extremos como la notable instalación mañana de una asunción virtual destinada a amontonar en el desamparo a quienes duden sobre la salud política de Hugo Chávez.

Por Marcelo Cantelmi
Buenos Aires, Argentina


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La oposición venezolana está atrapada en un encrucijada. Debe reaccionar a la ofensiva del oficialismo que la desconoce y que reescribe todo el tiempo la Constitución. E intentar dibujar algún tipo de límite a extremos como la notable instalación mañana de una asunción virtual destinada a amontonar en el desamparo a quienes duden sobre la salud política de Hugo Chávez.

Pero, al mismo tiempo, la oposición venezolana sabe que le conviene perder este duelo.

Si se cumpliera a rajatabla la letra de la Constitución, debería haber elecciones en apenas semanas. Para el liderazgo opositor sería el fin porque la campaña de Nicolás Maduro, el delfín del presidente enfermo, se haría con el embrujo de una tremenda evocación emocional. La oposición logró en octubre pasado por primera vez presentarse unida detrás de un único candidato, Henrique Capriles, pero perdió. Y luego en diciembre vino la derrota en las provinciales. No hay claridad sobre si aquella alianza tiene hoy la fuerza del primer momento.

Pero hay algo mucho más grave que esa especulación política y que emparenta a opositores con oficialistas. El desafío de llegar al gobierno implica la gestión de una bomba económica que sólo el chavismo tendría capacidad de desactivar. Es tan así que la percepción de continuidad política en el país redujo la renta de riesgo de los bonos venezolanos. Y la paridad del dólar paralelo (15 bolívares), si bien en las nubes, se contrajo a tres veces el valor del oficial después de haberlo superado hasta casi cuatro veces antes del último fin de semana.

Sucede que el país ha venido gastando frenéticamente por encima de sus ingresos para garantizar la victoria chavista en octubre. Y multiplicó las importaciones de todo el enorme universo de alimentos y artículos de primera necesidad que el país no produce. Maduro, sus aliados e incluso los adversarios por dentro y por fuera, necesitan mantener vivo el aliento de Chávez para que el ajuste que se viene vía una brutal devaluación del bolívar, tenga la firma del líder del régimen. Con ese conjuro se espera serenar el desconsuelo social que estallaría de un modo imprevisible si Maduro caminara sólo esa senda o lo intentara la oposición, en un gesto suicida, si raramente alcanzara el poder.

* Marcelo Cantelmi es jefe del área internacional del diario Clarín, de Argentina. Su texto ha sido publicado el 9 de enero de 2013.