Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Incertidumbre en Venezuela

Alberto Molina
Quito, Ecuador

En los actuales momentos en Venezuela se vive un clima de verdadera incertidumbre; no se sabe a ciencia cierta sobre el estado de salud de Chávez; el carácter de secreto que se ha dado desde el inicio de su calvario ha aumentado desde su último viaje a Cuba para ser sometido a una complicada operación. Es “El Secretismo del Siglo XXI”. Las versiones oficiales han informado que pese a la gravedad de su enfermedad, la situación es estable; por otro lado, las especulaciones son variadas: una que sus días están contados y que su muerte es inminente y entre otras, que quizá ya haya fallecido.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


Publicidad

En los actuales momentos en Venezuela se vive un clima de verdadera incertidumbre; no se sabe a ciencia cierta sobre el estado de salud de Chávez; el carácter de secreto que se ha dado desde el inicio de su calvario ha aumentado desde su último viaje a Cuba para ser sometido a una complicada operación. Es “El Secretismo del Siglo XXI”. Las versiones oficiales han informado que pese a la gravedad de su enfermedad, la situación es estable; por otro lado, las especulaciones son variadas: una que sus días están contados y que su muerte es inminente y entre otras, que quizá ya haya fallecido.

La expectativa, más allá de la salud de Chávez, se centra en el clima político que ha generado esta situación.

Una suerte de pugna por el poder se ha desatado silenciosamente y tenemos varios protagonistas:
El principal es Nicolás Maduro, nombrado por Chávez Vicepresidente y su heredero. Se inició como militante de la Liga Socialista, trabajó desde joven como conductor en el Metro de Caracas donde llegó a dirigir su sindicato. Tiene como su “pareja” a la procuradora general de la República y expresidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores. Se identifica a Maduro como admirador del modelo cubano y cercano a los hermanos Castro. Se podría decir que Maduro lleva ventaja para consolidarse en el poder, por voluntad expresa de Chávez.

Otro de los opcionados para disputarse el poder es Diosdado Cabello, teniente del Ejército, participó junto a Chávez en la asonada del 4 de febrero de 1992; fue gobernador del estado de Miranda, en su calidad de vicepresidente ejecutivo, asumió como Presidente interino de la República, durante la breve defenestración de Chávez (13 de abril de 2002), fue reelegido Presidente de la Asamblea Nacional. Destacado dirigente del Movimiento V República, participó activamente en la campaña que lo llevó a la presidencia a Chávez en 1998. Convencido nacionalista y no muy cercano a Cuba. Calificado por Heinz Dieterich como “ambicioso y no muy ético y, por lo tanto, no leal”, se dice que Cabello ha amasado una inmensa fortuna.

Cabe anotar que la mayoría de oficiales compañeros de promoción, la de 1987, tienen actualmente mando de tropas del Ejército.

Otro de los protagonistas mencionados inicialmente era el sociólogo Elías Jaua, profesor universitario, ha ocupado varios cargos importantes en el gobierno, incluyendo la Vicepresidencia de la República; terció como candidato a la gobernación del estado de Miranda y fue derrotado por el principal líder de la oposición Henrique Capriles, ahí quedaron enterradas sus opciones.

Por último, los grandes protagonistas del momento son los militares; no sólo porque seguramente tendrán que oficiar de árbitros, sino como sujetos políticos; debemos recordar que en el gabinete ocupan 3 carteras y de las 20 gobernaciones que ganó el chavismo, 11 son gobernadas por militares; la politización de las FF.AA. es por demás evidente.

La frase pronunciada por Maduro es clara: “Aquí hay una revolución militar en marcha y debe ser permanente, no puede detenerse”.

Veamos qué pasa cuando desaparezca el caudillo.

* Alberto Molina Flores es coronel, en retiro de las Fuerzas Armadas del Ecuador.