Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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El vicio de las élites: el gran verdugo de Latinoamérica

Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador

Las políticas de lucha contra la producción de droga en Latinoamérica por parte de los Estados Unidos han fracasado rotundamente. El fracaso ha alcanzado niveles tan categóricos, que han sido los países de Latinoamérica quienes han aportado masivamente con los caídos en la lucha de una industria administrada por corruptos sedientos de dinero y poder, de vendedores de armas, y de viciosos adinerados en los países de mayor ingresos económicos del norte de nuestro continente.

Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador


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Las políticas de lucha contra la producción de droga en Latinoamérica por parte de los Estados Unidos han fracasado rotundamente. El fracaso ha alcanzado niveles tan categóricos, que han sido los países de Latinoamérica quienes han aportado masivamente con los caídos en la lucha de una industria administrada por corruptos sedientos de dinero y poder, de vendedores de armas, y de viciosos adinerados en los países de mayor ingresos económicos del norte de nuestro continente.

En la década del ochenta, Colombia experimentó las indescriptibles perversidades y la violencia a la que son proclives quienes utilizan el vicio del oro blanco para lograr fortuna y poder ilimitados. Colombia, hasta la fecha, sigue salpicada por los destructivos efectos del accionar de grandes mafiosos que infiltraron todos los estamentos de esa sociedad; desde las más ilustres familias dominantes en las altas esferas sociales y económicas, funcionarios públicos, militares, policiales, guerrilleros que aprendieron de este negocio para mantener su desprestigiada lucha política fuera de los cánones aceptados por la ley,  hasta agazapados miembros de la clase política que han dominado y ejercido poder desde aquella siniestra década de la historia colombiana.

Pero no solo Colombia ha visto a su poderosa clase gobernante involucrada en las tentaciones del mal llamado dinero fácil; Nicaragua, Cuba, Panamá, México, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Perú y otros tantos países de Latinoamérica han aportado poderosos ciudadanos dedicados a la política, administración de justicia y fuerzas armadas a la cadena y rutas del narcotráfico internacional.

El costoso Plan Colombia no logró conquistar la cima del éxito pretendido por sus idearios, Colombia sigue hasta la fecha siendo el principal suplidor de cocaína a los Estados Unidos, y por el contrario, el Plan parió una cantidad exorbitante de ciudadanos colombianos desplazados, además de lastimar a campesinos y ciudadanos ecuatorianos residentes de la frontera norte y ajenos a la plaga que ha puesto de rodillas a la sociedad colombiana.

México es la nueva gran víctima de los siniestros tentáculos del poderoso negocio del narcotráfico que se alimenta y alcanza características de obesidad gracias a las hambrientas narices y mal usados dólares de aquellos pudientes viciosos que prefieren envestirse de una posición de ignorancia e inocencia; cuando son ellos los verdaderos financistas del gran verdugo de nuestra región.

Es este el principio que las leyes internacionales contra las drogas debe considerar. Es necesario reprimir enérgica y hasta inmisericordemente  la demanda, y entiéndase así, el financiamiento del narcotráfico. Cada vez que un vicioso paga por los placeres que les produce la intoxicación con cocaína, está aportando a la compra de armas, al incremento de la corrupción y al empoderamiento de los carteles internacionales de narcotraficantes.

Pero los Estados Unidos de las últimas décadas se ha convertido en un país de ciudadanos que prefieren ser entretenidos que informados, un país con un excesivo número de ciudadanos que adora portar armas, y que reniega y se opone a medidas estrictas de su control.  Un país donde entre los grupos de mayor poder se encuentra la Asociación Nacional del Rifle, y donde la industria de armamentos es cada vez más exitosa. Estados Unidos junto a Canadá, de acuerdo a los últimos reportes anuales de drogas emitido por la Oficina de la Naciones Unidas para Drogas y Crímenes, encabeza junto a Europa el listado de mayores consumidores y demandantes de cocaína.

Las leyes que persiguen la producción y la distribución de las drogas prohibidas, son insuficientes si no persiguen con igual indulgencia a quien en última instancia financia económicamente esta poderosa industria. Con el paso del tiempo y el fracaso de las políticas implementadas para combatir este mal, se ha hecho más obvia la necesidad de exterminar la demanda de los usuarios en los grandes mercados demandantes, al igual que implementar un estricto control sobre la venta de armas.

Bolivia y Perú constan en el último reporte citado como los dos países de mayor crecimiento en la producción de cocaína para abastecer el mercado norteamericano. Ecuador por su ubicación estratégica está siendo afectado como ruta de distribución, incrementando la inseguridad ciudadana y la corrupción que la logística ilegal de la distribución de la droga naturalmente acompaña.

Creo que es un tema que los candidatos presidenciales, incluido el candidato Presidente, nos deben permitir conocer a los votantes. Es necesario que sepamos sobre sus planes para enfrentar el crecimiento del siniestro reino del oro blanco y de los crímenes que deriva su negocio.

2 Comentarios el El vicio de las élites: el gran verdugo de Latinoamérica

  1. Es interesante este tema, ahora definitivamente se captura más droga que cuando estaba la base de Manta.

    Significa que antes había menos droga o como dicen los diplomáticos extranjeros, que la base de Manta era más bien un centro logístico de la droga.

  2. Fuerte … fuerte el artículo.

    El discurso: “Las políticas de lucha contra la producción de droga en Latinoamérica por parte de los Estados Unidos han fracasado rotundamente…” ya ha sido enunciado varias veces por nuestro presidente. SI llega a tener suficiente peso, se vienen cambios … cambios grandes… época de cambios.

Los comentarios están cerrados.