Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Cómo se oculta la agonía de los dictadores

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Grandes  intereses políticos y económicos han sido el real motivo para ocultar la agonía y muerte de gobernantes, especialmente de dictadores. José Luis Palma Gámiz fue parte del equipo de médicos que atendió al dictador español Francisco Franco (1892-1975), Caudillo de España por la Gracia de Dios, en sus últimos días de vida. Palma  relata en su libro, “El paciente del Pardo”, cómo se intentó ocultar la verdad a la opinión pública y cómo se prolongó inútilmente la agonía de Franco.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Grandes  intereses políticos y económicos han sido el real motivo para ocultar la agonía y muerte de gobernantes, especialmente de dictadores. José Luis Palma Gámiz fue parte del equipo de médicos que atendió al dictador español Francisco Franco (1892-1975), Caudillo de España por la Gracia de Dios, en sus últimos días de vida. Palma  relata en su libro, “El paciente del Pardo”, cómo se intentó ocultar la verdad a la opinión pública y cómo se prolongó inútilmente la agonía de Franco.

A mediados de octubre de 1975, la salud de Franco empezó a deteriorarse. Entre los facultativos que le atendían se comentaba que Franco podía morir en cualquier momento y el pueblo español no tenía la más mínima noticia: “… no estábamos dispuestos a hacernos cómplices de los oscuros intereses de algunos, ocultando por más días lo que tenía que ser del conocimiento general. No entendíamos las razones de la negativa.”, señala en su libro Palma.

El círculo íntimo que acompañaba  al paciente no quería admitir la gravedad de Franco. El que más cuenta se daba de lo que iba ocurriendo era el propio enfermo: “… estaba al tanto de todo aunque diese la impresión de permanecer como ausente. Lo había hecho siempre. Era su particular forma de comportarse. Así podía descolocar a sus adversarios más fácilmente”. La enfermedad del Generalísimo se mantuvo en riguroso secreto, sólo se emitía escuetos informes. En los últimos 10 días de agonía, España se sumió en un estado de parálisis e incertidumbre, hasta que el 20 de noviembre quién gobernó con mano de hierro por casi 4 décadas, murió.

Otra agonía y muerte que se mantuvo en secreto fue la del líder de la Revolución Bolchevique Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924), más conocido como Lenin. La lucha por la sucesión del poder era entre Josef Stalin y León Trotzky; se habla de que Lenin fue envenenado, otra versión es que murió de sífilis, pero la versión oficial es que Lenin murió el 21 de enero de 1924 por arterioesclerosis, enfermedad que había afectado totalmente al cerebro.

La figura de Lenin fue objeto de un culto casi religioso bajo el régimen soviético: su cuerpo fue embalsamado y expuesto en un mausoleo en la Plaza Roja.

Actualmente otra gran incógnita es el verdadero estado de salud del presidente venezolano Hugo Chávez. Los escuetos informes oficiales, hacen conocer que Chávez está convaleciendo, pero hasta hoy no hay una “prueba de vida”; más bien parece que el gobernante tiene el don de la ubicuidad porque al firmar el nombramiento de canciller, lo hace desde Caracas y no desde la Habana.

En Venezuela la gente reza en las calles, en los mercados y aparecen imágenes religiosas con su imagen, al parecer Chávez camina a los altares de la religiosidad popular para rivalizar con su coterráneo, el hermanito Gregorio.

2 Comentarios el Cómo se oculta la agonía de los dictadores

  1. Estimado Sr. Molina, da la impresión que ni Maduro conoce el verdadero estado de salud de Chávez; parece que los escuetos, mínimos, informes de prensa que lee cuidadosamente el ministro de comunicación hubieren sido redactados por Fidel para no decir nada. Resulta increíble que los venezolanos no exijan que se les diga la verdad. Pare un pueblo adormecido por los petrodólares, que ha aceptado el loloniaje de Cuba.

  2. Estimado Sr. Molina, da la impresión que ni Maduro conoce el verdadero estado de salud de Chávez; parece que los escuetos, mínimos, informes de prensa que lee cuidadosamente el ministro de comunicación hubieren sido redactados por Fidel para no decir nada. Resulta increíble que los venezolanos no exijan que se les diga la verdad. Venezuela parece un pueblo adormecido por los petrodólares, un pueblo que ha aceptado el coloniaje de Cuba.

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