Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Ya tenemos presidente, ¿pero tendremos oposición?

Héctor Yépez Martínez
Guayaquil, Ecuador

A pesar de una clara desigualdad en la competencia electoral, un abuso descarado de la propaganda oficial y una aplicación desproporcionada del método D’Hondt, es indiscutible que la victoria de PAIS, con un margen tan alto, representa el sentir del pueblo ecuatoriano. Y ese sentir merece el respeto de todos. Recordemos, sin embargo, que más de 3.5 millones de ecuatorianos eligieron a candidatos distintos al Presidente Correa. De ahí que sea una tarea de alto valor democrático analizar qué le depara a la oposición en el Ecuador.

Héctor Yépez Martínez
Guayaquil, Ecuador


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A pesar de una clara desigualdad en la competencia electoral, un abuso descarado de la propaganda oficial y una aplicación desproporcionada del método D’Hondt, es indiscutible que la victoria de PAIS, con un margen tan alto, representa el sentir del pueblo ecuatoriano. Y ese sentir merece el respeto de todos. Recordemos, sin embargo, que más de 3.5 millones de ecuatorianos eligieron a candidatos distintos al Presidente Correa. De ahí que sea una tarea de alto valor democrático analizar qué le depara a la oposición en el Ecuador.

Mis reflexiones:

1. Esta campaña demostró que en Ecuador estamos cansados de la política del pasado. Guillermo Lasso —a pesar de aliarse con Nebot y reciclar en CREO a parte de la antigua partidocracia— venció a Lucio Gutiérrez, quien bajó del 28%, que tuvo el 2009, a poco más del 6% en este proceso. Y el nuevo Mauricio Rodas obtuvo un 4% superior a casi todas las viejas maquinarias políticas del país, incluyendo la del magnate Álvaro Noboa.

2. La izquierda “ideológica” ha sido sepultada. MPD y Pachacutik tuvieron pobres resultados. La votación de Alberto Acosta fue aún peor que la de dichos partidos. Y Ruptura 25, por negligencia, perdió una oportunidad de oro: con una imagen fresca, bien pudo consolidarse como la opción moderna de izquierda en el Ecuador, aprovechando el desgaste de los eternos candidatos de esta tendencia. Lástima que Ruptura se suicidó en una campaña sin norte que, al menos de momento, la borró del mapa electoral.

3. CREO tuvo éxito en reorganizar a la derecha, pero su impacto electoral dejó mucho que desear. La oposición dura ha aumentado en el país, pero, luego de tres años de campaña multimillonaria, Guillermo Lasso, con casi 23%, captó una votación menor al 28% obtenido por Lucio Gutiérrez en el 2009. Si a ello se suma que la mayor parte del voto de Lasso es voto útil, que cambia fácilmente de una campaña a otra (como le sucedió al mismo Lucio), su resultado es respetable, pero frágil, y su organización enfrentará una tarea difícil desde la oposición si quiere asentarse en las próximas elecciones.

4. Mauricio Rodas aparece como la nueva sorpresa en el tablero electoral. Con poco tiempo y recursos, sin candidatos en diez provincias y sin voto útil, logró posicionar a su movimiento SUMA en cuarto lugar por encima del PRIAN, PRE, MPD y Pachacutik. La pregunta es si Rodas logrará o no consolidar una tendencia de centro en las próximas elecciones seccionales a lo largo del país. (Por transparencia, aclaro que fui candidato de SUMA para asambleísta en Guayas.)

Y ahora, ¿qué será de la oposición? Con Alianza PAIS controlando dos tercios de la Asamblea, todo el sistema judicial, el Consejo de Participación Ciudadana y el Consejo Nacional Electoral, el Presidente Correa tendrá el dominio absoluto del Estado durante los próximos cuatro años. Por tanto, la oposición política, desde unos pocos curules en el Legislativo, no podrá hacer nada más que bulla. No veo probable que los medios de comunicación puedan tener el mismo papel opositor de antes, ya que, con una Asamblea repleta de oficialistas, la nueva Ley de Comunicación será una realidad y, por tanto, el gobierno tendrá un amplio control mediático. La verdadera oposición solo podrá hacerse al calor de la calle y quedará en manos de la sociedad civil.

Ya en lo electoral, teniendo en cuenta el método D’Hont —que perjudica a minorías y sobredimensiona el voto del partido “grande” —, es urgente una reestructuración política de las distintas tendencias del país en torno a opciones que sean a la vez nuevas y pocas. Consolidar posturas e ideologías a través de partidos sólidos y coherentes, que conecten con los problemas reales de la ciudadanía, es la única esperanza de un futuro contrapeso político a la “aplanadora verde” de PAIS.

* Héctor Yépez Martínez es militante del movimiento SUMA. Fue candidato a asambleísta por SUMA en la provincia del Guayas. Su texto ha sido publicado originalmente en el blog www.realidadecuador.com

4 Comentarios el Ya tenemos presidente, ¿pero tendremos oposición?

  1. HECTOR YEPEZ, SI TE FIJAS EN LOS NOTICIEROS DE TODAS LAS MAÑANAS, TELEAMAZONAS, ECUARISA, EL COMERCIO, EL UNIVERSO, EXPRESO, EL HOY, RADIO DEMOCRACIA, VISIÓN, MARIA JOSEFA, OQUENDO, LOS DINOSAURIOS PINARGOTE Y ESPINOZA DE LOS MONTEROS, TINOCO, MAS USTEDES Y TODA LA PARTIDOCRACIA, TE PREGUNTAS SI HABRA OPICICION, QUE RIDICULO USTEDES SIEMPRE HACEN OPOCICION HECTOR YEPEZ

  2. JA JA JA ESTOY DE ACUERDO CON EL COMPAÑERITO. MAS DESCRIPCIÓN DE OPOSICIÓN NO PUEDE HABER , DICEN QUE EL CANAL DE CERRO ES UNO DE LOS GRANDES PERDEDORES , YA REPELARON A LASSO POR SEGUIR LA ORDENES DE SU PANA BIGOTE , LO HUNDIÓ MAS

  3. JA JA JA ESTOY DE ACUERDO CON EL COMPAÑERITO. MAS DESCRIPCIÓN DE OPOSICIÓN NO PUEDE HABER , DICEN QUE EL CANAL DE CERRO ES UNO DE LOS GRANDES PERDEDORES , YA REPELARON A LASSO POR SEGUIR LA ORDENES DE SU PANA BIGOTE , LO HUNDIÓ MAS

  4. Admiro y respeto a Mauricio Rodas y a todos los militantes de Suma, especialmente los jóvenes (incluído Héctor). Salir de la comodidad y aventurarse a la política en este contexto histórico en el que nos encontramos requiere gran compromiso, responsabilidad y valentía. Por ello es positivo contar con un nuevo movimiento conformada por gente nueva, con ideas nuevas. Mucho se dijo en la campaña que la candidatura de Mauricio Rodas era prematura y que incluso no sumaba, sino restaba dado que incrementaba la dispersión de la oposición. En este sentido se dijo que lo más idoneo era deponer los intereses personales en pro de los intereses generales y apoyar la candidatura con más opciones de pelear la presidencia, de Guillermo Lasso, por Creo. Lo más seguro es que Suma haya analizado detenidamente esa alternativa y determinó que le convenía más no aliarse. Creo comprender las razones que pesaron en la decisión de Suma. La principal fue sin duda el objetivo de presentarse como una opción nueva, limpia, sin ataduras con el pasado político del país. De ahí su slogan “nuevo es mejor”. Aliarse con viejos partidos políticos, por tanto, no hubiera tenido sentido. La otra razón es que la arriesgada apuesta de Suma no fue para estas elecciones, sino para las de 2017 (a pesar de que sus militantes afirmen los contrario). Mauricio Rodas y Suma no participaron para ganar, sino para preparar el terreno para las próximas. Es la única manera de entender que haber ganado con las justas apenas una curul en la Asamblea y haber obtenido un mísero 4% de los votos presidenciales sea visto como un “éxitazo” para Suma. En este sentido me atrevo a decir que Suma daba por hecho la victoria de Correa y contaba con el fracaso de los partidos políticos tradicionales. Suma consideró que el mejor escenario para abrirse espacio con miras a las elecciones de 2017 era 4 años más de Correa con los partidos tradicionales derrotados (cuyo fracaso es un valiosísimo botín para capitalizar). Y de hecho, en principio este panorama es tierra fértil para el surgimiento de nuevos movimientos políticos (que el pueblo insistentemente ha demandado desde 2002) que planteen una alternativa distinta a un gobierno de 10 años de Correa, que llegaría presumiblemente desgastado. Las chances para que estas nuevas fuerzas políticas tengan éxito aumentan considerablemente si Correa cumple su palabra y se retira efectivamente de la vida política en 2017. Poniendo así las cosas es entendible que Suma haya elegido no aliarse con nadie. A ello sumemos el hecho de Mauricio Rodas es todavía jóven, lo que significa que esperar 4 años no le hacen mayor daño, en comparación con Noboa, Gutierrez, Acosta y Lasso. Sin embargo, al mismo tiempo encuentro repochable el hecho de que, ¡Suma no haga ningún esfuerzo por en efecto sumar! A marcado distancia con los demás partidos y candidatos, y para posicionar su imagen de “nuevos” no han atacado y desprestigiado, tal cual como lo ha hecho Correa. Y para ser más explícito me refiero a lo actuado contra Creo (incluído el artículo de Héctor). Me parece que autodenominarse en el centro es una posición muy conveniente, facilista. ¿Qué ideología defienden? ¿En qué creen? ¿En el sui generis modelo de gobierno responsable? ¡Por favor¡ No se arriesgan. Sumamente decir que no se consideran oposición, sino proposición, que no son de derecha, ni de izquierda, sino de centro. Suena bien, pero a mi criterio es no correr riesgos. Uno de los factores críticos de éxito de Correa ha sido su convencimiento. El hombre tiene la idea clarísimo de hacia donde quiere conducir al país y actua en concordancia. Habla con una sólida segurida, tiene una ideología perfectamente definida. La gente sabe que esperar de él. ¿Qué ello lo hace intolerante con aquellos que no opinen igual a él? Por supuesto, y es un gran defecto cuando se conduce un país. Pero aún así es un hombre que no tiene miedo a decir lo que piensa y en lo que cree. Y eso la gente valora muchísimo. Colocarse en el centro del espectro político y aparentar moderación resulta muy conveniente y poco arriesgado. ¿Para qué votar por un hombre cuyas propuestas son hacer mismo que Correa ha hecho bien y corregir las cosas que ha hecho mal? Para eso sigo votando por Correa o quien le reemplace pues. ¿Quién mejor que alguien de adentro, que conoce lo que se ha hecho, para corregir lo que hace falta? Es sumamente iluso de Rodas pensar que va a poder capitalizar los éxitos de Correa con un discurso moderado. ¿Y que hay del descontento con el gobierno de Correa? ¿Eso si va a poder capitalizar? ¡Tampoco! La gente a la que no le convence el gobierno de Correa y busca una alternativa distinta, ¡va votar por el candidato que ofrezca ese cambio! Esa gente no es poca (¡ojo!). Y gran cantidad de esa gente voto por Lasso. ¿Qué fue voto útil? Absurdo, fue voto conciente. ¿Quieres un cambio a Correa? Votas por quien te lo pueda ofrecer, obvio. En conclusión, adoptar una postura pusilámine de centro que sirve para captar tanto votos de Correa como votos de Lasso no es una estrategia ganadora. Espero sinceramente que Mauricio Rodas empieza ya a sumar y busque coincidencias con Creo que hoy por hoy es la mayor fuerza política no alineada al gobierno. Creo que ya pasado el furor de las elecciones, los puntos en común que pueden hallar Creo y Suma son considerables. Ambos movimientos tienen buenos cuadros. Por último, no solo les conviene concertar, sino que están en la obligación de hacerlo. El sistema electoral vigente, a diferencia del anterior, está diseñado para pocos y sólidos partidos. Lo cual me parece un gran paso para fortalecer la democracia dado que obliga a construir y llegar a consensos que es precisamente lo que tanta falta nos hace.

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