Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Chávez deja poco margen de maniobra a su sucesor

Efrén Rodrigo Herrera
Waterloo, Canadá

A juzgar por lo que comentan los venezolanos en las calles, el abastecimiento no es del todo perfecto. “Si tú no llegas temprano a la tienda te vas a encontrar con que no hay harina ni azúcar, que son los productos más difíciles de encontrar por estos días”, comentó Francisco Leal, técnico superior en electrónica de 39 años de edad. Este caraqueño aprovechó los días de luto nacional para ir a comprar en una tienda en la Avenida Principal de San Martín. “Se corrió la bola (la noticia) de que había harina y azúcar en un ‘Practimercado’ y, cuando llegué había una cola (fila) como de 50 personas”, comentó Leal vía telefónica a la Associated Press.

Efrén Rodrigo Herrera
Waterloo, Canadá


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Catorce años de gobierno de Hugo Chávez cambiaron el rostro de Venezuela en muchos sentidos, pero no alteraron su dependencia casi exclusiva del petróleo y quien suceda al difunto mandatario tendrá poco margen de maniobra para modificar esa realidad.

El vencedor de las elecciones del 14 de abril se encontrará con un país que depende más que nunca de las importaciones para llenar la canasta de productos básicos y de la venta de petróleo para cubrir esos gastos.

Cambiar de un momento a otro la dependencia del crudo, no obstante, no es posible sin antes acometer todo un programa de diversificación de las exportaciones y de mejora de la infraestructura.

Para ello es importante la reapertura de las puertas a la inversión extranjera, una política cambiaria estable y el control de la inflación, entre los mayores problemas que aqueja la estructura económica de Venezuela.

El trigo y otros cereales, las leches en polvo y nata sin azúcar, la caña de azúcar, la carne de bovino, tanto fresca como refrigerada e incluso el bovino vivo forman parte de la demanda de importados. A esos rubros se destinan más de 3.700 millones de dólares en promedio anualmente, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV).

Y, a juzgar por lo que comentan los venezolanos en las calles, el abastecimiento no es del todo perfecto. “Si tú no llegas temprano a la tienda te vas a encontrar con que no hay harina ni azúcar, que son los productos más difíciles de encontrar por estos días”, comentó Francisco Leal, técnico superior en electrónica de 39 años de edad.

Este caraqueño aprovechó los días de luto nacional para ir a comprar en una tienda en la Avenida Principal de San Martín. “Se corrió la bola (la noticia) de que había harina y azúcar en un ‘Practimercado’ y, cuando llegué había una cola (fila) como de 50 personas”, comentó Leal vía telefónica a la Associated Press.

Si los recursos para pagar las compras externas dependieran de las exportaciones no petroleras, el país estaría en déficit constante para cubrir por lo menos la demanda de esos bienes de consumo básico.

Las ventas al exterior de bienes diferentes al petróleo eran de 4.228 millones de dólares en 1999, cuando Chávez llegó al poder. Al cierre de 2012 tales exportaciones apenas llegaron a 3.771 millones de dólares, lo que representa una caída nominal del 10.81%, con base en las cifras del Banco Central de Venezuela.

Las importaciones totales crecieron 309% entre la llegada de Hugo Chávez y su partida, al pasar de 14.992 millones de dólares a 59.339 millones durante esos 14 años.

Aunque las cifras parecen confabularse para mostrar que los 14 años de Chávez giraron en torno a las ventas de petróleo y a la dependencia de los dólares que entraron por esa vía, es importante destacar que en términos de equivalencia no hay mucha diferencia entre el antes y el después.

Al cierre de 1999, las importaciones totales equivalían al 69% de las exportaciones totales. Las cifras de 2012 muestran que esa relación era del 60%. De manera que la situación no es que haya tenido un gran salto, excepto por el cuantioso volumen en términos del valor exportado.

Gracias a los petrodólares, por otra parte, el desempleo cayó de 10,6% en 1999 a 5,9% en 2012, según datos preliminares del Banco Mundial.

Un estudio del BCV indica que el índice general de salarios aumentó 207.5% durante los últimos cinco años, en términos nominales. Pero al descontar el índice de precios al consumidor que, en ese período acumuló una variación del 219%, tenemos como resultado que el aumento real de los salarios es negativo porque se los “comió” la inflación.

Los salarios del sector privado aumentaron nominalmente 218.5% y los del gobierno 187% durante el mismo lustro analizado, así que su poder adquisitivo quedó anulado completamente si descontamos la inflación.

Otra variable que presiona el aumento de precios es el desabastecimiento de los bienes y, debido a la dependencia de las importaciones, la devaluación afecta también los costos al consumidor final.

En una economía tan dependiente del petróleo, el futuro es incierto.

Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) dice que adelanta un plan de inversiones que busca aumentar la producción de crudo hasta 5,89 millones de barriles diarios a partir de 2018.

Desde 2009, y hasta la fecha, produce 3 millones de barriles diarios. Con el plan de expansión de la oferta, denominado ‘Siembra petrolera’, PDVSA estaría consumiendo divisas por 266.000 millones en inversiones pero, según cifras del Banco Central de Venezuela, la empresa acumulaba deuda por 40.000 millones de dólares al cierre de 2012.

El Plan, proyectado hasta 2030, está organizado en siete ‘Ejes’ de acción que incluyen exploración y explotación de gas y petróleo con los trabajos y desarrollos de la infraestructura necesaria en proyectos que incluyen el Delta Caribe, Orinoco y Mariscal Sucre, según documentos que publica PDVSA.

En caso de que la ‘Siembra’ logre cosechar frutos, no debemos perder de vista que en el ámbito económico sigue vigente la teoría que indica que a mayor oferta, menor precio. Así que el país tendrá que apostarle a que la demanda mundial de petróleo suba, al menos, en la misma proporción del aumento de la oferta.