Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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El “pegaso” del embajador

Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador

Yo creo que el embajador ecuatoriano se emocionó con el satélite Pegaso -tanto como nosotros- y por eso le cayó a “pegasos” a dos peruanas en el supermercado. Pero el indefenso diplomático terminó en Lima como terminan los maridos cachudos en un programa de Laura en América: a más de ofendido, aporreado.

Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador


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Yo creo que el embajador ecuatoriano se emocionó con el satélite Pegaso -tanto como nosotros- y por eso le cayó a “pegasos” a dos peruanas en el supermercado. Pero el indefenso diplomático terminó en Lima como terminan los maridos cachudos en un programa de Laura en América: a más de ofendido, aporreado.

Al menos esa fue la defensa acertada que planteó nuestra Cancillería para explicar la bronca internacional de tienda, en la que el doctor Riofrío apenas y pudo recurrir a una revista (¿sería de adultos o de menores?) para intentar librarse de la furia de dos mujeres peruanas que querían comérselo vivo. Y todo por no ser caballero, una condición básica de la diplomacia. Por no cederle su puesto a las apuradas damas, que querían pagar rápido su libra de papas. ¿Vieron los videos? Ojalá que no, porque es uno de esos actos de violencia de género que este pacífico Gobierno trata de erradicar, con acertadas y costosas campañas publicitarias.

En fin. Por lo menos las antiguas momias cocteleras tenían quien les haga las compras, porque dedicaban su escaso tiempo a fomentar relaciones en reuniones refrescantes de la alta sociedad. Así no se arriesgaban a tremendos papelones, en los que no solo queda mal nuestro delegado en las buenas formas, sino nosotros también, que nos vemos responsables como autores coadyuvantes, sin que hasta ahora sepamos qué mismo es eso, todavía.

¿Y luego qué va a pasar?, se preguntarán ustedes. Si pensaron que lo iban a castigar, que lo iban a traer de las orejas como pidieron los peruanos, pensaron muy mal, porque este es un Gobierno, ante todo, justo. Soberano, que no se deja presionar. Y el diplomático merece un premio. No sé, lo más probable es que el doctor Riofrío sea ascendido, por habernos hecho quedar tan bien, a nosotros los ecuatorianos, que como dijo el finado León, no nos ahuevamos, ni aquí ni en Lima, carajo. Ni con hombres y menos con mujeres. Todas llevan lo suyo, solo atrévanse a saltarse su turno en la fila, alzar la mano y verán lo que les espera. Hasta de canciller quedaría bien, supongo, ahora que andan especulando que el tinoso Ricardo se puede ir, cansado de que lo responsabilicen de todo.

Lo que no han entendido Ollanta y sus amigos es la nueva política soberana del Ecuador, que es hacer exactamente lo contrario a lo que todo el mundo espera. Así que si ellos querían que salga el doctor Riofrío, debieron haber dicho que felicitan al diplomático por haberse defendido de esas peruanas atrevidas. Entonces, sí, la Cancillería ecuatoriana hubiese reaccionado con furia ante tal ofensa, habría salido en defensa de las mujeres nacidas en la patria grande, la de Bolívar, y hubiese sancionado al macho castigador.

El embajador, de ese modo, habría regresado satisfecho con la misión cumplida y la revista de marras, leída. Listo para engrosar el inmenso ejército de la revolución ciudadana, que necesita soldados de estos arrestos para hacerse respetar ante cualquier insolente o insolenta.

Así que ya saben para la próxima. De nada.

* Marlon Puertas es editor nacional del diario HOY. Su texto ha sido publicado originalmente en el diario HOY.