Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Hoja nueva… cuaderno viejo

Lula Garay
Guayaquil, Ecuador

Esta semana la nueva Asamblea se instaló y vimos como el grupo de los “cien” tomó posesión de lo que antes era el primer poder del Estado y ahora parece ser el segundo. Uno que debe ser independiente, uno que en teoría debe fiscalizar lo que se haga en los otros poderes del Estado y que no debe convertirse en una ministerio o una secretaría del poder ejecutivo, puesto que los 137 que la conforman han sido elegidos para representar a todos los ecuatorianos.

Lula Garay
Guayaquil, Ecuador


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Esta semana la nueva Asamblea se instaló y vimos como el grupo de los “cien” tomó posesión de lo que antes era el primer poder del Estado y ahora parece ser el segundo. Uno que debe ser independiente, uno que en teoría debe fiscalizar lo que se haga en los otros poderes del Estado y que no debe convertirse en una ministerio o una secretaría del poder ejecutivo, puesto que los 137 que la conforman han sido elegidos para representar a todos los ecuatorianos.

Ahora bien, ellos, los cien ¿nos representan a todos? Me lo pregunto por qué de buenas a primeras al poco tiempo de instalados !zas¡ empezaron a salir los egos recalcitrantes a flor, me quede atónita cuando escuche al Sr. Asambleísta Hernández decir “no necesitamos los votos de la oposición. No sé ustedes pero yo inmediatamente pensé, es acaso que para “ellos, los cien”, sólo son ecuatorianos los que militan en su movimiento o en los afines? Es acaso que solo representan a los que votaron por ellos?, ¿existen ecuatorianos de primera y de segunda?… Creo que el hecho que se llamen “PAIS”, no quiere decir que sólo ellos son el país.

Reflexionaba que sólo sea el Sr. Hernández el que opine así y me repetía en mi interior, bueno, quedan 99 que podían ser distintos; pero lamentablemente, al día siguiente la Sra. Alvarado sale minimizando a la cantidad de representantes de la oposición. Parece que “Plaza Sésamo” y su personaje “El Conde Contar” le generó algún problema en la infancia, pues mandó a contar cuantos asambleístas de oposición hay, minimizándolos.

Lo que ellos, la centena, debe recordar es que están ahí, en sus curules, para defender, representar y hablar no solo, para los que con un color “flex”, una espada, un pañuelo o una boina se identifican y militan. La centena tiene el deber de cumplir con todos los ecuatorianos, al igual que los demás que han sido electos.

En el fondo, no culpo a que la centena haya caído en ese error, puesto que canciones como Patria, Tierra Sagrada o la de la Bandera; la trova de Cortez, de Sosa, de Piero o de Heredia; entre otras cosas, han pasado a ser “patrimonio político” de este movimiento. Señores, deben sobrepasar su lema que la patria ya es de todos y más bien trabajar pensando siempre que la patria somos todos.

Como mujer, aplaudo que tres mujeres estén al frente de la Asamblea. Ojalá no sean la versión femenina del bueno, el malo y el feo; de igual forma espero que su presencia no tenga como razón, el solo cumplir con el género o con la juventud; eso, sería peor a que no estén.

Confío en las palabras del discurso de la Sra. Presidenta. Palabras que, como bien dijo, nos invitan a creer que escribirán una nueva página de la historia ecuatoriana.

Ojalá y no se conviertan en una hoja nueva… del mismo cuaderno viejo….