Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Descensos

Juan Jacobo Velasco
Santiago de Chile, Chile

Subir cuesta mucho. Sobre todo cuando en medio de la crisis no se observan opciones que impliquen estrategias exitosas en el mediano y largo plazo, que a la vez sean consistentes en el tiempo. En medio del vértigo de los éxitos acumulados en diferentes campos (económico, social y político) es muy difícil identificar las amenazas que estructuralmente pueden afectar a los modelos. Es lo que ocurre con muchos países latinoamericanos que, hace una década, estaban postrados tras recesiones de profundidad variopinta (Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Brasil por citar algunos ejemplos), altas tasas de desempleo y una desorientación respecto de la continuidad de los ejes de sus políticas públicas.

Juan Jacobo Velasco
Santiago de Chile, Chile


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Subir cuesta mucho. Sobre todo cuando en medio de la crisis no se observan opciones que impliquen estrategias exitosas en el mediano y largo plazo, que a la vez sean consistentes en el tiempo. En medio del vértigo de los éxitos acumulados en diferentes campos (económico, social y político) es muy difícil identificar las amenazas que estructuralmente pueden afectar a los modelos. Es lo que ocurre con muchos países latinoamericanos que, hace una década, estaban postrados tras recesiones de profundidad variopinta (Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Brasil por citar algunos ejemplos), altas tasas de desempleo y una desorientación respecto de la continuidad de los ejes de sus políticas públicas.

En la mayoría de los casos, la necesidad de cambios en estos ejes y una mirada enfocada en el tándem mercado interno-protección social, vino aparejada de un periodo al que algunos economistas denominaron el superciclo de las materias primas, que se inició en 2002-2003 con la plena incorporación de China al comercio mundial y que resultó en un sostenido crecimiento en América Latina. Tal como muestran varios organismos internacionales y centros de estudio, el precio de los commodities está en su nivel más bajo desde mediados del año pasado y sin muestras de repetir el comportamiento de la última década. Esto se debería en parte a una ralentización del crecimiento chino, que está apostando a cambiar el eje de su desarrollo económico desde el enfoque exportador a uno basado en el consumo interno. Y otro tanto por el sinceramiento de los precios de las materias primas, que habrían sido afectados por la especulación financiera.

El éxito de las estrategias de los países fue la conexión entre políticas económicas activas –había mucho espacio en el ciclo expansivo desde un piso de recesión- y políticas sociales articuladas y de impacto focalizado. Lo que ocurrió entre 2008-2009 supuso una dicotomía, pensando que la crisis financiera sugería tomar –como en el pasado- una actitud más pasiva y cautelosa, pero la norma fue potenciar la reacción del mercado interno a través de políticas contracíclicas, lo que en recesión significó potenciar el gasto local. No obstante, el éxito de estas políticas no pudo sustentarse sin la vertiginosa recuperación de los precios de los commodities gracias al vigor chino.

Hoy la cosa es muy distinta. Varios países no han morigerado la norma expansiva en su política fiscal y todo apunta a que el grifo de la demanda asiática va a reducir su flujo. El ajuste de los precios y los ingresos va a depender de cada materia prima y su incidencia en cada economía. Pero sobre todo de la apertura mental a aceptar un cambio de paradigma. Vemos lo que pasa cuando los países tratan de internalizar dichos cambios con anticipación, y lo que ocurre cuando se exhacerban las acciones como si nada fuera a cambiar. En esta etapa de descenso de precios de commodities, ojalá el Ecuador empiece a actuar con anticipación y buen juicio.

* El texto de Juan Jacobo Velasco ha sido publicado originalmente en el diario HOY.