Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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La OEA y el socialismo del siglo XXI

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos

La Organización de Estados Americanos (OEA) creada en el año 1948 para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer su colaboración y defender la soberanía de los estados miembros, es el principal organismo internacional de las Américas. Entre sus propósitos esenciales, la OEA proclama afianzar la paz y la seguridad del continente, promover y consolidar la democracia representativa, este último ampliado y ratificado por la Carta Democrática Interamericana el año 2001.

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos


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La Organización de Estados Americanos (OEA) creada en el año 1948 para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer su colaboración y defender la soberanía de los estados miembros, es el principal organismo internacional de las Américas. Entre sus propósitos esenciales, la OEA proclama afianzar la paz y la seguridad del continente, promover y consolidar la democracia representativa, este último ampliado y ratificado por la Carta Democrática Interamericana el año 2001.

La OEA está integrada por 35 estados miembros, prácticamente todos los estados de las Américas forman parte de este organismo. Cuba fue excluida de la OEA por la resolución de Punta del Este-Uruguay el 31 de enero de 1962. La XIX Asamblea General el año 2009, en la comisión general logró un acuerdo para su reinclusión y la dictadura cubana expresó reiteradamente que no desea retornar a la OEA.

En el avance del socialismo del siglo XXI, la política desarrollada por la alianza Venezuela-Cuba, guiada por Chávez y Castro, se fijó como tarea fundamental gravitar internacionalmente en la región para lo que pusieron el mayor esfuerzo en la búsqueda de una mayoría en la OEA. Utilizaron varios mecanismos además del control y alianza directa con gobiernos que ellos mismos formaron en Ecuador, Bolivia, Nicaragua. Chávez dio apoyo económico al gobierno de Argentina; reunió votos a través de la venta concesional de petróleo a los países de Petrocaribe; impulsó y financió movimientos como el caso de El Salvador y Perú; ejerció abierto intervencionismo como el caso de Honduras; o una mezcla de todo esto.

Un despliegue político con dinero sin límites, con el petróleo venezolano como herramienta fundamental, permitió a Hugo Chávez y Castro formar una mayoría crítica de gobiernos de estados miembros para controlar la OEA y sobre todo de la Secretaría General.

La elección del actual Secretario General de la OEA se produjo por la renuncia en octubre de 2004 de Miguel Angel Rodríguez, expresidente de Costa Rica, que llegó a esas funciones en el marco del consenso de elegir a un centro americano. Para mantener tal consenso se presentó el expresidente salvadoreño Francisco Flores y luego de su retiro se produjeron cinco votaciones con empate entre el secretario de relaciones exteriores de México Ernesto Derbez y el Ministro del Interior de Chile José Miguel Insulza. Insulza fue siempre el candidato de Chávez que con el bloque formado por los países del Caribe, Panamá, (relaciones de petróleo), Argentina (relaciones de crédito), y Chile (país del candidato), tenía 17 votos, hasta que lograron que Condoleezza Rice la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, acepte a Insulza y pida se retire a Derbez. Se puede marcar ésta como la primera victoria diplomática de Chávez sobre los Estados Unidos.

Lo que vino después es más claro y fácil de recordar: la gestión y reelección del actual Secretario General de la OEA marcada por su sumisión y subordinación al proyecto de Chávez y Castro, por su complicidad en revestir de democracia a las dictaduras del socialismo del siglo XXI, ayudar a Chávez, Morales, Correa y aliados en su legitimación y destrozo de la institucionalidad, observar y validar elecciones fraudulentas, hacer de la vista gorda frente a las violaciones amparándose en el principio de no intervención, perjudicar la propia institucionalidad de la OEA y más… Todo esto matizado por el maltrato público que Hugo Chávez le dio al secretario general –llegando a llamarlo Insulso- cuando no lo complacía por completo.

Así las cosas, la OEA fue perdiendo credibilidad y legitimidad, y puede hoy ser vista como una organización que en los asuntos esenciales sirve al socialismo del siglo XXI. Muestras recientes de esto –que desarrollaremos con mayor detalle- son su posición frente a la prórroga electoral de la dictadura en Venezuela, y el pedido de disculpas que acaba de hacer Inzulsa al gobierno de Evo Morales porque el Secretario Político de la OEA cometió el pecado de opinar tibiamente respecto al fraude que el dirigente cocalero ha empezado a ejecutar para reelegirse el 2004.

* El autor es abogado y politólogo. Ha sido Ministro de Estado y Parlamentario en Bolivia.