Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Fotos y fatos

Danilo Arbilla
Montevideo, Uruguay

Todo el mundo sabe lo que es una foto, pero no lo tiene tan claro respecto a fatos. En el lunfardo argentino fatos significa: Amor clandestino y pasajero/ hombre con el que una mujer mantiene relaciones amorosas y viceversa/ asunto, cosa o situación reservada/ cosa turbia, negociado.

Danilo Arbilla
Montevideo, Uruguay


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Todo el mundo sabe lo que es una foto, pero no lo tiene tan claro respecto a fatos. En el lunfardo argentino fatos significa: Amor clandestino y pasajero/ hombre con el que una mujer mantiene relaciones amorosas y viceversa/ asunto, cosa o situación reservada/ cosa turbia, negociado.

Y todo viene a cuento, porque el tema tiene que ver con algunos argentinos y con la Argentina, y con supuestas relaciones amorosas clandestinas y pasajeras por un lado o cosas turbias, no claras, por otro.

Es un hecho que la Argentina, en los últimos tiempos, no pierde una: el mejor jugador de fútbol del mundo, una reina en Holanda y el Papa de los católicos.

Dios no es argentino, como, en broma en broma o serio en serio, se dice por algunos lares. (No está probado, que se sepa). Ni tampoco Néstor Kirchner es dios como les gustaría a los kirchneristas hacérselos creer a sus conciudadanos. A lo sumo ya está por encima de Perón y su viuda, presidenta Cristina Fernández, cada tanto es iluminada por “Él”. Pero hasta ahora no ha logrado lo de Chávez quien, según Nicolás Maduro y los chavistas, además de ser recibido en el cielo por un comité de bienvenida de primera, con Bolívar y el Che a la cabeza, de inmediato se sentó a la diestra del Señor al que de entrada le recomendó que designara papa al argentino Jorge Mario Bergoglio. Así lo hizo y el monseñor argentino hoy es Francisco.

En estos días, por si fuera poco, fotos de argentinos han poblado las primeras planas del mundo y los muros de Buenos Aires.

La número uno la de Lionel Messi, junto a una señora o señorita rubia en una Disco de Las Vegas. Las fotos tomadas clandestinamente, sin dejar de ser sugestivas, parecería que no dan para tanto escándalo, comentarios, acusaciones y especulaciones. Pobre Messi. Qué puede hacer un hombre en una fiesta de despedida de soltero o un cumpleaños de amigos, donde hay “invitadas especiales”, si una se le acerca mucho provocativamente: ¿le pega una trompada? ¿ le mete un dedo en el ojo?

Aun para apartarla con amabilidad, debe hasta seguirle un poco la corriente, lo que da harto tiempo para decenas de “instantáneas”. Y las fotos publicadas no sugieren más que eso. A Messi, como a todos los ídolos, hombres y mujeres se le van encima para tocarlo, abrazarlo, besarlo y lo que sea, y una foto en esas circunstancias puede tergiversar brutalmente la realidad.

Por algo las polémicas fotos fueron difíciles de “colocar”; en España nadie las quiso y al final fueron vendidas a dos medios argentinos. Lo de si las fotos fueron trucadas, lo que no parece, o no, no es importante, como diría Eduardo III, según dicen que dijo, “vil es aquel que piensa mal”.

La que sí fue trucada fue aquella foto que circuló por las redes en la que aparecía monseñor Bergoglio dándole la comunión al dictador general Rafael Videla. La maniobra se atribuyó a grupos kirchneristas, que no habían recibido aún la directiva de que había que hacerse amigo del nuevo Papa.
De si ahora son o no efectivamente amigos, no se sabe. El Papa no aclara y según los kirchneristas lo son. Por lo menos esto es lo que surge de los afiches aparecidos en muros de Buenos Aires, con vistas a las próximas elecciones, donde posan en amable diálogo Francisco con Cristina Fernández y uno de sus candidatos a diputado, hoy figura clave en la campaña del kirchnerismo, con la sugestiva leyenda “nunca se desanimen, no dejen que la esperanza se acabe”.

De antemano en Argentina se decía que la Presidenta iba a viajar a Río a buscar una “foto” con el Papa, para mejorar su imagen y también para utilizarla con vista a las pujas electorales que enfrenta.

Consultadas sobre el tema las máximas jerarquías eclesiásticas argentinas se negaron a “entrar” en “temas políticos”. De todas formas parecería que lo tendrían que aclarar.

Así como Messi en lo sucesivo va a tener que ser menos ingenuo y cuidarse un poco más y quizás dejar de ir a despedidas o cumpleaños, también el Papa debería poner freno y no dar chances y oportunidades a quienes lo quieran utilizar haciéndolo aparecer como amigo o colaborador y respaldando a determinadas causas.

Si no lo hacen, si no se cuidan, entonces sí la gente va a empezar a pensar mal y con razón.

* Danilo Arbilla es periodista uruguayo. Su texto ha sido publicado en el diario paraguayo ABC Color.