Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Indígenas “reaccionarios”

Danilo Arbilla
Montevideo, Uruguay

Por fines de los 80 del siglo pasado, el Banco Mundial y el FMI tuvieron sus asambleas en Berlín. Hubo un contracongreso paralelo de activistas y organizaciones contrarias a ese tipo de organismos. Comenzaba la globalización; muy poco después, en ese mismo Berlín caería el muro.

Danilo Arbilla
Montevideo, Uruguay


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Por fines de los 80 del siglo pasado, el Banco Mundial y el FMI tuvieron sus asambleas en Berlín. Hubo un contracongreso paralelo de activistas y organizaciones contrarias a ese tipo de organismos. Comenzaba la globalización; muy poco después, en ese mismo Berlín caería el muro.

Como cierre de las asambleas tuvo lugar una gran fiesta, la que se vio malograda por los activistas que prácticamente obstaculizaron el ingreso de los invitados, todos engalanados para la ocasión. La mayoría de los “inquietos” eran ambientalistas y defensores de los derechos indígenas (en América Latina, por supuesto). Eso sí, todos progresistas.

Aquello fue un desastre. Excepto para la izquierda progresista que en esos tiempos y por estos lares estaba mucho más ubicada en la oposición que ahora, que les va tan bien.

Pocos años después el BID celebró su asamblea de Gobernadores en Hamburgo. No pasó nada. Dados los antecedentes, y con mucho más olfato, la gente del BID organizó para los días previos a la reunión en serio de los gobernadores, una serie de charlas y mesas redondas, con participación de representantes indígenas de varias regiones de América Latina, de organizaciones ambientalistas y similares que también se anotaron, lo que fue muy bien visto por el progresismo de izquierda, que por supuesto tenia gente allí. Y todos invitados por el BID. “Sencillamente se los metió a todos en la misma bolsa”, me explicó en aquellos días un funcionario.

Cómo han cambiado las cosas. Los organismos se han vuelto más progresistas; eso sí, sin bajar estatus ni cambiar sedes a países del subdesarrollo y, mientras tanto, varios gobiernos reconocidamente progresistas están teniendo problema con las comunidades indígenas y con ambientalistas (estos ya son menos aunque sí más auténticos; hay muchos que han desaparecido de “esa militancia” y seguramente ahora ocupan cargos).

¿Será que los indígenas se han vuelto reaccionarios?

En Brasil, en estos días, indígenas y descendientes de esclavos llegaron a Brasilia e integraron la Movilización Nacional Indígena, para protestar contra leyes que afectan sus derechos y sus tierras, las que son depredadas, dicen, “por plantaciones de soja y el ganado”. Los indios, con rostro y cuerpo semidesnudo pintados, con plumas multicolores, lanza, arcos y flechas, paralizaron el tránsito de la capital. Incluso rodearon el auto de un diputado y lo cubrieron de papel higiénico (un derroche criminal dada la falta que le hace a Maduro). Como respuesta les arrojaron gases lacrimógenos: el gobierno del Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma, sabe que son más efectivos que las lanzas y las fechas y más cuando estas solo se usaron para desinflar las ruedas del auto del diputado.

Y esto nos traen al tapete los problemas que Evo Morales ha tenido con comunidades indígenas amazónicas, a las que, olvidándose de la Pachamama Madre Tierra, se ha encaprichado en meterles una gran carretera que parte su territorio –el parque nacional de Tipnis–, a despecho de la opinión de sus legítimos ocupantes (dicho esto de acuerdo con lo que, por lo menos antes, decía Evo). La carretera será financiada, mírense las coincidencias, con capitales brasileños, y Evo en su intento es apoyado por sus indígenas cocaleros. También los indios bolivianos fueron a reclamar a la capital, pero fueron gaseados y reprimidos por la policía de La Paz. “No nos llames más hermano” le gritaban los indígenas a Evo, del cual decían “que era la misma porquería”.

Y para postre Correa. Nada de vueltas, Si los indígenas lo apoyan, sus dirigentes “son sanos”. Si no, ”son traidores”. Si los grupos que acompañan los planteos de los indios y ambientales se autoidentifican de izquierda, Correa los ubica: “son una falsa izquierda”, son una izquierda “con un discurso funcional al pasado y a la derecha”. Ante el reclamo de los indígenas por la proyectada explotación petrolera en las que entienden sus tierras, el Mandatario ecuatoriano ha respondido que se trata de un “comportamiento infantil”. “No permitiremos que la izquierda infantil, con plumas, con ponchos, desestabilice el proceso de cambio”, ha resumido Correa. Así de sencillo, claro y progresista.

Y con relación a la aspiración de los indios ecuatorianos de que fueran consultados antes de llevar adelante cualquier empresa, la respuesta no fue menos clara y progresista: “Ganen las elecciones, si quieren dar permiso”.

Ciertamente, cómo cambian los cosas en tan pocos años, ¿no?

* Danilo Arbilla es periodista uruguayo. Su texto ha sido publicado originalmente en el diario ABC Color, de Paraguay.