Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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¿Rodas es o no es?

Luis Fernando Ayala
Guayaquil, Ecuador

En el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles formuló el Principio de No Contradicción definiendo que “algo no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido”. Más de dos mil años después, algunos políticos en Ecuador parecen decididos a intentar demostrar lo contrario. Es el caso de Mauricio Rodas, a quien por estos días es difícil identificar como adherente u opositor al gobierno de la Revolución Ciudadana.

Luis Fernando Ayala
Guayaquil, Ecuador


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En el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles formuló el Principio de No Contradicción definiendo que “algo no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido”. Más de dos mil años después, algunos políticos en Ecuador parecen decididos a intentar demostrar lo contrario.

Es el caso de Mauricio Rodas, a quien por estos días es difícil identificar como adherente u opositor al gobierno de la Revolución Ciudadana. Al ser consultado específicamente sobre el tema durante una reciente entrevista televisiva, Rodas declinó responder indicando que “eso no tiene importancia”. No puedo estar más en desacuerdo. Un candidato que se precie de ser serio, debe ser transparente con los ciudadanos a los que intenta convencer para que confíen en él; y para eso hace falta que los candidatos se definan sobre los temas que resultan relevantes para la población. En el Ecuador del año 2013, donde existe un gobierno que atenta permanentemente contra las libertades individuales, pretender que el ser oficialista u opositor no es importante, implica un grave divorcio con la realidad.

Pero dado que el candidato Rodas no está dispuesto a ayudarnos a entender su posición actual, trataré de hacerlo en base a la información disponible. El que Rodas haya sido candidato presidencial en febrero de este año, podría considerarse una muestra inequívoca de que es un opositor a Correa o de que al menos lo fue en algún momento. Pese a ello, su comportamiento durante la campaña electoral, fue más propia a la de un aliado del gobierno que a la de un opositor. Su estrategia de intentar confrontar con quien era el candidato opositor más opcionado, bajo la excusa de estar disputando un supuesto pase a segunda vuelta, no pudo resultar más equivocada. El exiguo 3,9% que obtuvo Rodas a nivel nacional así lo demuestra.

La decisión de Rodas de postularse a la Alcaldía de Quito, intentando derrotar al actual burgomaestre de las filas de Alianza País, podrían reafirmar la idea de un Rodas opositor. Esto si no se tomara en cuenta de que al candidatizarse, Rodas estaría facilitando la reelección de Augusto Barrera al dividir el voto opositor.

Pero el hecho que más hace pensar que Rodas está más cerca al oficialismo que a la oposición, es su decisión de pactar con Antonio Ricaurte. El ex vicealcalde de Quito y ex miembro de Pachakutik, no solo es un simpatizante confeso del gobierno actual, sino que por palabras del propio Barrera, se conoce que estuvo negociando un espacio con Alianza País.

En conclusión parecería que existen argumentos suficientes para esgrimir que Rodas es opositor, como para defender la idea contraria. Se habría demostrado que el Estagirita estaba equivocado y resultaría que sí es posible ser oficialista y opositor al mismo tiempo. Por suerte, no hace falta que ningún juez prohíba la distribución de la “Metafísica” de Aristóteles. La respuesta a este enigma nos lo da el propio Ricaurte cuando afirmó que es posible ser gobiernista y opositor a Barrera. Si esa fórmula que propone el binomio Rodas-Ricaurte es algo que resulte atractivo a los quiteños, es algo que aún está por verse.