Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Bolivia: imprescindible unidad de la oposición

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos

La unidad de la oposición política en Bolivia es imprescindible frente a la decisión de Evo Morales de ir a la reelección por tercera vez. Morales ha decidido perpetuarse en el poder por el camino del fraude que ya ha comenzado con la ilegal interpretación de su Tribunal Constitucional habilitándolo como candidato, violando su propia constitución. Más allá de posiciones ideológicas, programáticas o de liderazgos personales es urgente la organización de un solo bloque de oposición real para impedir la candidatura de Morales, denunciar y desmontar el fraude, poner en evidencia la naturaleza del régimen, ganar las elecciones de 2014 y recuperar la democracia (en este orden).

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos


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La unidad de la oposición política en Bolivia es imprescindible frente a la decisión de Evo Morales de ir a la reelección por tercera vez. Morales ha decidido perpetuarse en el poder por el camino del fraude que ya ha comenzado con la ilegal interpretación de su Tribunal Constitucional habilitándolo como candidato, violando su propia constitución. Más allá de posiciones ideológicas, programáticas o de liderazgos personales es urgente la organización de un solo bloque de oposición real para impedir la candidatura de Morales, denunciar y desmontar el fraude, poner en evidencia la naturaleza del régimen, ganar las elecciones de 2014 y recuperar la democracia (en este orden).

La Concertación en Chile para derrotar al dictador de su país y luego gobernar con éxito, y la Mesa de Unidad Democrática en Venezuela que sigue luchando y que víctima del fraude en las últimas elecciones no tardará en tomar el poder, son ejemplos importantes.

Para regímenes como los que hoy gobiernan Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua su principal tarea es mantenerse indefinidamente en el poder, y uno de los instrumentos para ese objetivo es promover la ineficacia política de la oposición, terminar con ella, dividirla, crear parcial o totalmente una oposición funcional o simulada. Para esto han desprestigiado y destrozado el sistema de partidos políticos buscando controlar el país con un sistema de partido único y han perseguido, enjuiciado, encarcelado y exiliado líderes, dirigentes políticos, cívicos y sociales que podrían opción.

Han creado una institucionalidad para el fraude: suprimido la elecciones libres; controlado los medios de comunicación comprándolos, cerrándolos o confiscándolos; restringido lo más posible o suprimido la libertad de prensa; controlado y puesto bajo su dependencia los órganos encargados del proceso electoral anulando su imparcialidad y transparencia; controlado los sistemas de identidad y registro de ciudadanos; alterado las circunscripciones electorales; concentrado ingentes fondos de campaña electoral por la vía de la corrupción pública y el aprovechamiento de los bienes y recursos del estado; modificado las constituciones políticas y las leyes a su conveniencia para que incluso perdiendo en el número de votos o con una primera minoría mínima puedan permanecer en el poder. En suma, con estas y muchas otras medidas los dictadores del siglo XXI en estos países, son los dueños del poder, de las reglas, de los árbitros, del público, y pretenden serlo incluso de la oposición.

En Bolivia hoy existen muchos y variados liderazgos que se proclaman como candidatos de oposición, pero el gobierno, los opositores y el pueblo boliviano -todos- saben que ninguno de ellos convertido en candidato podrá ganar las elecciones. La más importante y sencilla razón es que cuanto más numerosos sean los candidatos de oposición que se presenten, más dividido estará el voto de la mayoría de bolivianos (más el 60%) que ya no quiere a Morales en el poder. Frente a esto solo hay una respuesta: un bloque de unidad, un frente único de oposición, un proyecto de unidad nacional por la democracia, una concertación, una mesa de unidad, o sea -como quiera que la llamen- una sola oposición.

La primera tarea de la oposición boliviana unida no es elegir candidato a la presidencia, es evitar que Evo Morales consolide su primer acto de fraude electoral que es su habilitación a la re-re-reelección. En este sentido el adelantar candidaturas en este momento es solo hacer el juego que el oficialismo quiere y necesita. Proclamarse candidato más de un año antes de la elección es iniciar una campaña que Evo Morales necesita que comience lo antes posible, porque de esa manera consolida su primer acto de fraude, su candidatura.

La respuesta al desafío histórico de la unidad de la oposición en Bolivia marcará la diferencia entre quienes son verdaderos opositores y quienes por cualquier motivo le estarán haciendo el juego al gobierno, como opositores funcionales, aparentes o como sus operadores para dividir la oposición, habilitar a Evo Morales y simular un proceso electoral que no es democrático.