Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Lo que emanan los sueños

Víctor Daniel Cabezas
Quito, Ecuador

El duro invierno que vive los Estados Unidos más allá de un fenómeno estrictamente climático, puede ser entendido como un grito de conciencia, un signo de cuan grave es el problema del cual usufructúan múltiples agencias publicitarias, los problemas climáticos son una muestra más de cómo, aunque lo “verde” está de moda, estamos aun muy lejos de comprender la profundidad y gravedad del asunto.

Víctor Cabezas

Víctor Daniel Cabezas
Quito, Ecuador


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El duro invierno que vive los Estados Unidos más allá de un fenómeno estrictamente climático, puede ser entendido como un grito de conciencia, un signo de cuan grave es el problema del cual usufructúan múltiples agencias publicitarias, los problemas climáticos son una muestra más de cómo, aunque lo “verde” está de moda, estamos aun muy lejos de comprender la profundidad y gravedad del asunto.

El mundo vive un verdadero problema climático, los inviernos se tornan extremos mientras los veranos se prolongan e intensifican. A pesar de que el calentamiento global ha tenido una gran promoción y publicidad, más por fines comerciales que reflexivos, los síntomas de un mundo estable parecen estar cada vez más lejos del alcance de los indicadores; en el presente artículo trataré de transmitir ciertas reflexiones que considero importantes al momento de analizar el complejo fenómeno del calentamiento global.

Pensemos por un momento ¿cuál es el ideal material de vida que tenemos? Seguramente muchos de ustedes ambicionan tener una casa, un auto, viajar al extranjero, tener capacidad adquisitiva, tener ciertas comodidades, ser parte de una prosperidad económica. Este es el ideal de desarrollo que el sistema, nuestra cultura y la sociedad se han encargado de posicionar y que, quienes vivimos en sociedad en general, ambicionamos.

Lamentablemente nuestras ambiciones además de un costo de trabajo y esfuerzo personal, tienen también un costo ambiental; el carro de nuestros sueños, la casa grande, la tecnología, los viajes a Disney en vacaciones, las comodidades y, en general, toda ambición materialista tiene un alto costo en términos ambientales, nuestras ambiciones están fundamentadas en la quema de combustibles fósiles, los sueños materialistas, en esencia, emanan smog y dióxido de carbono.

El desarrollo económico en términos sociales es altamente positivo, sin embargo el modelo de desarrollo, como lo conocemos el día de hoy, es directamente incompatible con un medio ambiente equilibrado.

Pensemos por un momento en las potencias emergentes, el llamado grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) países que, debido a su excelente comportamiento económico, se espera que emerjan como potencias mundiales en los próximos años. Estas naciones surgirán de la mano de millones de ciudadanos que pasarán de la clase baja hacia la clase media, personas que ambicionarán casas cómodas, automóviles, viajes, tecnología, comodidades etc.

Millones de ciudadanos que, con todo derecho y para fortuna de la sociedad, exigirán comodidades, poseerán un importante poder de adquisición y materializaran sus ambiciones delante de las emisiones de gases que estas representan. Según datos oficiales, solo en la República Popular de China, se calcula que 180 millones de personas pasarán de la clase baja a la clase media en los próximos años.

Ante este escenario y después de amplias discusiones, distintos analistas entre ellos el Americano Thomas Friedman han concluido que la única y viable salida para generar equilibrio entre la ambición social de estándar de vida y un medio ambiente estable, podrá ser alcanzada cuando la comunidad científica tenga a su alcance una nueva fuente de energía que logre sustituir por completo a los combustibles de origen fósil, mientras tanto nuestras ambiciones materiales seguirán siendo sigilosas, silenciosas y mortales emisiones de carbono.