Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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(Buen) recule

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

En el año 2012, la Junta Bancaria, con la declarada finalidad de “prevenir la formación de incrementos especulativos de los precios en el sector inmobiliario”, que se producía (según sus propias palabras) “debido a la alta demanda por la oferta de crédito”, consideró necesario dictar regulaciones “que motiven el interés o comprometan a las instituciones financieras a contribuir en la contención de aquel incremento de precios” (Resolución JB-2012-2320, del 25 de septiembre de 2012).

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador


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En el año 2012, la Junta Bancaria, con la declarada finalidad de “prevenir la formación de incrementos especulativos de los precios en el sector inmobiliario”, que se producía (según sus propias palabras) “debido a la alta demanda por la oferta de crédito”, consideró necesario dictar regulaciones “que motiven el interés o comprometan a las instituciones financieras a contribuir en la contención de aquel incremento de precios” (Resolución JB-2012-2320, del 25 de septiembre de 2012).

Eufemismos aparte, para intentar concretar su anhelo de “contener” los precios en el mercado inmobiliario, la Junta Bancaria ideó la siguiente fórmula: ordenó que si la cuantía de un crédito hipotecario era superior al avalúo catastral (municipal) de la vivienda financiada, el banco prestamista debía hacer reservas para “eventuales” pérdidas por la diferencia, como si tal supuesta pérdida fuese a producirse solamente por ser la cuantía de un crédito superior a un avalúo ficticio como suele ser el catastral. Esa norma debía aplicarse a los créditos hipotecarios concedidos a partir del 1 de enero de 2013, aunque luego se extendió el plazo de gracia por un año más (enero de 2014).

No parece necesario profundizar en que la Junta Bancaria, con la disposición antedicha, se introdujo (declaradamente) en un área que no es de su competencia: “contener” los precios en el mercado inmobiliario. Lo importante ahora es destacar que el 10 de enero de 2014 (Resolución JB-2014-2744), “atendiendo la sugerencia del ministro coordinador de la Política Económica”, decidió dejar en suspenso la medida, la que en definitiva nunca llegó a ser aplicada. Plausible es ese recule. No solo porque con la misma se hubiese reducido en la práctica el importe que los bancos prestan para la adquisición de una casa (obligando a que el comprador ahorre más del 30% que actualmente paga de contado), sino porque reconoce que las autoridades no son infalibles y que deben rectificar cuando yerran.

A propósito de rectificaciones, me pregunto si también se las va a hacer con lo del gato despensero en Cofiec. Hasta ahora ni media palabra he encontrado que se haya dicho al respecto.