Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Mar de Grau

Alberto Molina
Quito, Ecuador

El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), en relación a los límites marítimos entre Chile y Perú ha concluido en una suerte de “solución salomónica”. Los argumentos peruanos se remontaban al Tratado de 1929, que concluyó con la cesión de Arica a Chile y la devolución de Tacna al Perú, se dijo que en ese tratado no había mención a cómo se proyectará la línea de frontera hacia el mar. Chile había mantenido el control territorial del mar adyacente desde el paralelo geográfico que nace en el Hito 1 de la frontera terrestre.

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), en relación a los límites marítimos entre Chile y Perú ha concluido en una suerte de “solución salomónica”. Los argumentos peruanos se remontaban al Tratado de 1929, que concluyó con la cesión de Arica a Chile y la devolución de Tacna al Perú, se dijo que en ese tratado no había mención a cómo se proyectará la línea de frontera hacia el mar. Chile había mantenido el control territorial del mar adyacente desde el paralelo geográfico que nace en el Hito 1 de la frontera terrestre.

La posición del Perú establecida en su “Ley de Líneas de Base de Dominio Marítimo”, señalaba “que el límite marítimo con Chile es una línea equidistante, entre el paralelo y la perpendicular al límite costero”, posición que Chile rechazó  y señaló que el límite marítimo se estableció en 1952 y se ratificó en Lima en 1954; estableciendo como límite marítimo, la línea del paralelo geográfico que corta al punto en que la frontera internacional terrestre llega al mar; estos instrumentos fueron firmados por Ecuador, Chile y Perú

Por el lado peruano, las posiciones de vicealmirante Guillermo Faura, plasmadas en su libro El mar peruano  (1977), que luego fueron retomadas por embajador  Juan Manuel Bákula, en el documento conocido como “Memorándum Bákula” y explicitadas por el Estado peruano (especialmente a partir de 1986-1987),  condujeron a la tesis de que la línea debe ir de Sur a Oeste o, en el peor de los casos debe aplicarse lo que propugna la Convención del Mar, esto es que la línea de frontera marítima debe ser equidistante para ambos países.

La CIJ en su fallo, reconoce que había un tratado tácito entre los dos países que reconocía la frontera marítima en un paralelo geográfico desde el Hito 1, pero sólo lo extiende hasta 80 millas y, a partir de ahí, reconoce una línea equidistante, lo que en la práctica significa que el Perú obtiene 21.928 kilómetros cuadrados de Mar Territorial, que hasta que no se haga la demarcación definitiva, estará bajo control soberano de Chile. En relación a la pretensión inicial, el Perú aparentemente pierde 16,352 kilómetros cuadrados de mar.

El presidente peruano se sintió satisfecho por el resultado del arbitraje de la CIJ de la Haya; a su vez, el presidente chileno declaró, pese que el fallo de la Corte de la Haya no era el que aspiraba el pueblo chileno, recalcó que Chile y Perú aceptaron la jurisdicción de la CIJ y en consecuencia ahora deben cumplir el fallo, una tarea que “se implementará de manera gradual y requerirá de acuerdos entre las partes”.

Mediante Ley del 24 de mayo de 1984 se denominó “Mar de Grau”, al espacio marítimo del Océano Pacífico que Perú ejerce soberanía, en honor del héroe nacional peruano Almirante Miguel Grau que murió el 8 de octubre de 1879, en el combate naval en Punta Angamos, en la Guerra del Pacífico.