Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Carta a Nicolás Maduro

Fabián Pozo
Cuenca, Ecuador

¡Fascista! Es la palabra más usada en estos días en relación con la crisis Venezolana.

Fabián Pozo
Cuenca, Ecuador


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¡Fascista! Es la palabra más usada en estos días en relación con la crisis Venezolana.

Reiteradamente la usa Usted, Nicolás, para referirse a los manifestantes opositores, mientras que en todas las redes sociales ellos la utilizan para referirse a la represión de la Guardia Nacional y su gobierno.

Sin embargo, ¿quién esta usando mal el término? ¿Quién es verdaderamente un fascista? Esta pregunta es la que ha motivado que le escriba desde Ecuador esta carta.

Espero que este breve comentario sobre la economía del fascismo italiano le sirva para aclarar la confusión que desde hace décadas afecta a la izquierda latinoamericana respecto del uso de esta palabra.

Y es que es un contrasentido referirse como “Fascista” a todo lo que no se identifique con el “socialismo del siglo XXI” cuando en la práctica, sus líderes deben mucho a los teóricos y gobernantes del fascismo del siglo XX. La historia así lo enseña, y muchos de los estudiantes que protestan hoy son conscientes de ello, pues han ido a la Universidad.

El fascismo, es una ideología que propone un Estado Autoritario, de grandes dimensiones, que interviene y dirige la economía en pro de una “revancha” de las clases menos favorecidas, marcada por un fuerte nacionalismo, y que se mantiene gracias a una fuerte inversión en propaganda estatal.

Así lo decía Mussolini: El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

El fascismo exalta la idea de “nación” o “pueblo” sobre la de los derechos individuales, así como los beneficios del centralismo, y la dirección planificada de la economía. El fascismo italiano no condenaba la propiedad privada per se, siempre y cuando cumpla con la “función social de la propiedad” indicada por la planificación central. Algo parecido a lo que Dieterich y los asesores españoles de la “Universidad Nomada” impusieron en las Constituciones Venezolana y Ecuatoriana, ¿verdad?

También, la historia de la economía, Nicolás, nos enseña que Mussolini promovió la “autarquía económica” por la cual pretendió impulsar el consumo de lo nacional y equilibrar la balanza comercial. Decretó que las oficinas gubernamentales debían comprar solamente productos italianos, e incrementó los aranceles a todas las importaciones en 1931, así como en 1935, cuando también implementó cupos límite e impulsó la sustitución de importaciones. Algo en lo que tu “padre” Hugo Chávez fue bastante exitoso, y que en Ecuador se está impulsando actualmente.

El gobierno fascista de Mussolini impuso un fuerte control de precios, siendo coordinados por una agencia estatal, el Consejo Nacional de las Corporaciones. El proteccionismo favoreció a empresas grandes y tradicionales que tornaron en monopolios, como Pirelli o Fiat, en perjuicio de las pequeñas industrias. De hecho, Nicolás, la  Ley para el Control de los Costos, Precios, Ganancias y Protección de la Familia Venezolana, que Usted firmó en Noviembre de 2013, es muy similar a la italiana de Mussolini.

Otro pilar de la política económica fascista fueron las  grandes inversiones públicas en obras de infraestructura, a cargo del IRI (Instituto para la Reconstrucción Italiana) creado en 1933, que llevo a que sea el Estado el principal inversor industrial en pocos años.

El IRI nacionalizó las industrias en sectores estratégicos, como la telefonía y la comercialización de gasolina; a la vez, se opuso al capitalismo desregulado y pretendía ser una versión mejorada de la teoría socialista, presentándose como una “tercera vía”. En este punto, recordará Usted el gran esfuerzo hecho por Chávez  para nacionalizar industrias, expropiando empresas en el área de telecomunicaciones, en el sector eléctrico, manteniendo el monopolio estatal petrolero así como imponiendo el Control Cambiario a través de CADIVI y SICAD, recordando la famosa “batalla de la Lira” que impulsó Mussolini para defender su moneda frente al creciente uso de monedas extranjeras.

El gobierno fascista de Mussolini, promovió que sea el Estado el director de la economía, y por ende, el principal generador de empleo. En esto también el gobierno chavista ha sido su exitoso alumno, pues el Estado es el principal empleador con cerca de Dos millones de empleados públicos, además de que consiguió haber incrementado el gasto público en un 600%.

Con todas estas similitudes, Nicolás, entenderá Usted que el Fascismo no es lo opuesto del socialismo, sino al contrario, es su primo hermano. Gasto Público, proteccionismo, sustitución de importaciones, estado planificador y centralista, son sus denominadores comunes.

Los estudiantes que protestan pidiendo libertad no son ni pueden ser fascistas, el fascismo es un sistema de gobierno, por lo que es el gobierno el que es fascista, o no. El estudiante que se opone a la restricción de las libertades no es un fascista, al contrario, quien promueve medidas económicas fascistas, es un verdadero fascista, como Usted.

Saludos cordiales desde Ecuador,

Fabián