Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Ayer y Hoy

Fabricio Villamar J.
Quito, Ecuador

A finales de la década del setenta, dejó de circular el periódico “El Tiempo”, con lo que en Quito, las noticias impresas sólo se las podía leer en El Comercio y en el Ultimas Noticias. Unos años después, nació el Diario Hoy, rodeado de una especie de aura de juventud e impertinencia.

Fabricio Villamar J.
Quito, Ecuador


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A finales de la década del setenta, dejó de circular el periódico “El Tiempo”, con lo que en Quito, las noticias impresas sólo se las podía leer en El Comercio y en el Ultimas Noticias. Unos años después, nació el Diario Hoy, rodeado de una especie de aura de juventud e impertinencia.

Entre los siete y ocho años de edad, me inicié en la lectura de los periódicos con “Cartas a Dinky” de la revista dominical de “El Comercio”. Se trataba de una columna semanal sobre las aventuras de una perrita pastor alemán, su vida y enseñanzas mutuas en familia. El siguiente año, uno de esos profesores de entrañable recordación nos hacía preparar un resumen del editorial institucional del mismo periódico. Supongo que así se generó el interés por lo que sucedía en el país previo al retorno a la democracia en la penúltima dictadura. Era impensable recibir con frecuencia y oportunidad otro medio de comunicación impreso de los que se producían en otras ciudades.

En el año 82, cuando comenzó a circular Diario Hoy, su formato era diferente comparado con el que era referente para ése momento. Quizás menos atiborrado de letras, de menos páginas, pero en casa de mi padre se convirtió en el periódico preferido.

Me llamaba la atención que costara más o menos lo mismo, si tenía menos páginas, especialmente aquellas que al otro periódico le sobraban, las de los anuncios clasificados.

Creo que los días martes escribía el “Pájaro” Febres Cordero. Irreverente, dotado de una especial forma de escribir, de un humor negro único y de una oportunidad proverbial en sus columnas.

Recuerdo un espacio de construcción múltiple llamado “Cajón de sastre”, nombre bien puesto, porque se encontraba de todo allí, desde rimas políticas y burlas meditadas hasta sesudos comentarios cortos sobre lo trascendente en la semana.
Cuando “Alfaro Vive, Carajo” se tomó el periódico, y forzó la impresión de una edición de contenidos diferentes a los programados, la agilidad de reacción institucional del diario fue reconocida ampliamente. En unas horas lograron reimprimir la versión original. Algunos de los funcionarios del actual gobierno recordarán el episodio como si hubieran estado ahí.

Diario Hoy rompió la tradicional impresión blanco y negro, y se aventuró como pionero en la era del color, tuvo una plataforma de interacción con sus lectores desde “Don Eloy”, y si no me equivoco, fue el primer diario ecuatoriano en compartir sus noticias con el mundo a través del internet, y tuvo una de las mejores revistas de investigación del ecuador.

Supongo que un medio de comunicación debe lidiar con varios problemas a la vez: la búsqueda de la noticia, la cobertura de actualidad y el comentario informado por una parte, y las leyes del mercado por otra. Estos dos aspectos se los puede enfrentar con entereza profesional y visión de futuro.

Otra cosa es soportar las embestidas del poder. Desde el desequilibrio en la contratación de espacios entre un medio y otro, según el criterio del administrador de la chequera pública, hasta los rugidos del anterior dueño del país o de su actual heredero.

Que Diario Hoy migre de un medio físico a uno digital, es otro de sus lances de pionero. Suerte con eso. Lo que queda claro, es que la calidad del periodismo no se la mide en el papel en que se imprime la noticia, sino en la influencia pública de una nota bien escrita. Suerte a sus periodistas, ahora a defender el último medio de expresión libre. El que usted utilizó para leer hoy.