Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

La montaña brasileña

Hernán Pérez Loose
Guayaquil, Ecuador

El Partido de los Trabajadores del Brasil (PT) ha producido tres líderes de primera línea durante los años que lleva dominando la política de esa nación: Lula da Silva, Dilma Rousseff y Marina Silva.

Hernán Pérez Loose
Guayaquil, Ecuador


Publicidad

El Partido de los Trabajadores del Brasil (PT) ha producido tres líderes de primera línea durante los años que lleva dominando la política de esa nación: Lula da Silva, Dilma Rousseff y Marina Silva. Las dos últimas fueron ministras en el gobierno de Lula. Pero curiosamente ahora ese mismo partido, y en particular la posibilidad de que siga gobernando por otros cuatro años, es el asunto que parecería que va a ocupar el centro del nuevo escenario electoral. Ya en la primera vuelta, tanto Marina Silva –quien se postuló por el partido socialista– como Aécio Neves lograron ampliar su base electoral gracias en parte al rechazo que millones de electores brasileños sienten ante la posibilidad de que el PT siga cuatro años más en el poder. Aunque Dilma lideró la votación el pasado domingo, ahora obtuvo menos votos que cuando se presentó para la presidencia hace cuatro años. Y aunque ella gane en la segunda vuelta, su próximo cuatrienio será muy difícil. El PT sabrá que son sus últimos años en el poder. Y es probable que sus jerarcas y caciques se echen al desenfreno.

En todo caso, el proceso electoral en Brasil no para de sorprender a propios y extraños. Su comportamiento ha sido comparado con una montaña rusa, por sus inesperadas subidas, bajadas y curvas, y todo ello a una gran velocidad. La pregunta ahora es cuál será la próxima sorpresa, una vez que las encuestas demostraron ser un fracaso completo. En efecto, meses atrás los sondeos de opinión anunciaban que la ventaja de Dilma era tal, que ella ganaría en la primera vuelta. El panorama cambió abruptamente con el ingreso a la campaña de Marina Silva, en sustitución de Eduardo Campos, que falleció trágicamente en un accidente aéreo –ambos integraban el binomio presidencial del Partido Socialista Brasileño–. Las encuestas comenzaron a hablar de un empate entre ella y Dilma, en la primera vuelta y un buen chance de Marina de ganar en la segunda.

Durante todo este tiempo, las mismas encuestas relegaban a Aécio Neves a un distante tercer puesto. Tanto que hubo quienes comenzaron a sugerirle que era mejor que se retire de la contienda. Pasaron los días, y nuevas encuestas hablaron de un repunte de Dilma, tan grande que nuevamente comenzaron a decir que ella ganaría en la primera vuelta. Pero nada de eso sucedió el domingo. Dilma no logró sacar más de la mitad de los votos y se verá obligada a ir a una segunda vuelta pero no con Marina, sino con Neves, el que supuestamente era el “seguro perdedor”. Al paso que van las sorpresas, bien podría suceder que Dilma termine perdiendo en la siguiente cita electoral.

La declaración de Marina Silva luego de conocidos los resultados electorales, en el sentido de que Brasil votó a favor de un cambio, es un buen resumen de lo que está sucediendo. A Dilma no le quedará más que continuar con su campaña de crear temores en los sectores más vulnerables a esos cambios. Habrá que ver si le funciona.