Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Bolivia vota pero no elige

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos

En las elecciones generales de este domingo Bolivia vota pero no elige.

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos


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En las elecciones generales de este domingo Bolivia vota pero no elige.  Los votantes bolivianos depositarán su voto, en algunos casos expresarán formalmente una preferencia, pero en realidad no escogerán autoridades porque el resultado electoral está previamente determinado por  el fraude preparado por Evo Morales y su Gobierno para “reelegirse indefinidamente”, “controlar dos tercios de las cámaras de diputados y senadores” y “ganar en los nueve departamentos”.

Fraude electoral es “cualquier acto de intervención ilícita en el proceso electoral con el fin de modificar los resultados reales”; es la “conducta que a través del engaño, la manipulación, la falsificación, la distorsión, el despojo, la elusión, la obstrucción, la violencia o cualquier acción u omisión, ejercidos en cualquier fase del proceso se busca afectar el resultado”.  Si además el fraude está institucionalizado para mantenerse indefinidamente en  el poder, es la mejor demostración de que no existe democracia.

Los observadores internacionales aceptados por el Gobierno para esta elección deben responder ante la opinión pública boliviana y mundial, por lo menos sobre los aspectos siguientes:

1.- El oficialista Evo Morales está inhabilitado a ser “candidato por tercera vez” consecutiva por su propia Constitución del Estado plurinacional. ¿Emitirán opinión sobre este acto de fraude electoral?

2.- Evo Morales tiene “presos políticos y mantiene en el exilio a mas de mil bolivianos”, (en Brasil, Paraguay, Estados Unidos, Perú y España), entre los que existen decenas de potenciales candidatos a presidente, senadores y diputados que están impedidos de postularse. De esta manera el candidato oficialista “ha seleccionado y elegido a sus opositores” ¿Puede llamarse democrática, libre y justa, una elección en un país con presos y exiliados políticos perseguidos por el Gobierno?

3.-  El Tribunal Supremo Electoral constituido por Evo Morales con miembros de su dependencia, ha reemplazado las “cortes electorales imparciales” que fueron una conquista de la democracia.  Órganos y funcionarios electorales constituidos por el Gobierno para asegurar su reelección, ¿pueden garantizar elecciones limpias e imparcialidad?

4.- Las “nuevas leyes electorales” dictadas por Morales y su Gobierno le han permitido modificar la estructura territorial de las circunscripciones y otras maniobras en su beneficio. ¿Se pronunciarán sobre esto los observadores?

5.- El Gobierno ha asumido control político total del sistema de identificación de los bolivianos y de manera inexplicable en esta elección “han aparecido mas de 500.000 nuevos votantes”. ¿Han trabajado sobre este tema los observadores electorales?

6.- El Gobierno ha instituido y promueve -en las zonas rurales sobre todo- el denominado “voto comunitario”, que es el sufragio total a favor del oficialismo con coacción de “latigazos” y otros hechos de violencia y amenazas. Existen declaraciones en la prensa y víctimas que prueban los hechos. ¿Pueden afirmar los observadores que en Bolivia hay “voto universal y secreto”?

7.- Evo Morales hace campaña desde hace más de una año con “bienes, servicios y equipos del Estado” y sigue haciéndola cuando legalmente ya esta prohibida.  ¿Los observadores afirmarán que hay igualdad, no hay engaño, no hay manipulación en el proceso?

8.- Evo Morales ha anunciado casi un año antes el porcentaje (70% o más) con el que ganará las elecciones y el resultado general  (2/3 en senadores y diputados) y, por ejemplo, que ganará en Santa Cruz. ¿Interpretarán los observadores esta situación como parte de las facultades de adivinación del candidato, o investigarán el “iter criminis” electoral planificado y ejecutado para lograrlo?

Existen decenas de preguntas y temas más, pero de lo que se trata es que verdaderos observadores internacionales, la prensa, los defensores de la democracia, instituciones y ciudadanos en general, revisen estos y otros hechos que los conducirán irremediablemente a la conclusión de se trata de “elecciones sin democracia” porque ahora BOLIVIA VOTA PERO NO ELIGE.