Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Mashimpuestos

Diego Ordóñez
Quito, Ecuador

Ingeniosa esta expresión para identificar al gobierno prolífico en creación de impuestos.

Diego Ordóñez
Quito, Ecuador


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Ingeniosa esta expresión para identificar al gobierno prolífico en creación de impuestos. No obstante la alegación del ministro Carrasco quien niega que se haya incrementado la presión del fisco sobre el bolsillo de los particulares; la verdad es que mash-impuestos se han creado en este período que en otro anterior, a pesar que el presidente Correa, recién electo, ofreció reducir el IVA al 10%.

Según un análisis de CORDES la carga fiscal es del 19,7, que se incrementó entre 2006 y 2013 en 5,4%. Los defensores de estos resultados, como el ministro Carrasco, aducen eficiencia en la recaudación, lo que es cierto. Pero no es menos cierto que se han creado nuevos tributos.

El impuesto a la salida de divisas se creó con un tasa del 0.5% que hoy es del 5%, es decir un incremento de diez veces en la tarifa. La retórica oficial fue que se intentaba evitar la salida de capitales. El crecimiento de la recaudación que pasó del 0,5% en 2008 (sobre el total de lo recaudado por impuestos) al 10% en 2013, muestra que al parecer, el fisco contaba con que el volumen de capital que emigra aumente y de allí incrementar el monto gravado.

El impuesto verde, que se lo adornó como un impuesto para desestimular el uso de vehículos. No grava a la contaminación, que debería ser mensurada según el tiempo de combustión del motor del vehículo. En realidad grava la propiedad, pues la base imponible tiene relación con el cilindraje y el año de fabricación del automóvil.

Las listas de productos sujetos al impuesto a los consumos especiales (ICE) se han modificado varias veces. Para el gobierno socialista bienes que son de consumo para todos los segmentos de la sociedad y que apenas evidencia de cierta holgura económica, han sido gravados como de lujo. Así, focos incandescentes, perfumes, bebidas alcohólicas, videojuegos, televisión pagada, están gravadas con tarifas del 100%, del 20%, del 10%, del 35%, del 15%.

También se gravan los vehículos no solo de los segmentos de lujo, sino aquellos que adquiere la clase media, con tarifas entre el 5 y el 15%. Lo tramposo del sistema es que se calcula ese porcentaje sobre el precio de venta al público, el que se encarece más mientras mayores los aranceles a la importación.

En 2007 se modificó la forma de cálculo de anticipo de impuesto a la renta. En realidad es otro impuesto por la forma de cálculo y las limitaciones para usarlo como crédito fiscal. Las cifras que ofrece el SRI no separan el origen del ingreso cuando se informa sobre el total de la recaudación de impuesto a la renta; pero el anticipo, que es en realidad un impuesto mínimo, apuntó a recaudar hasta un 2% de la ventas, lo que según el gobierno socialista, es lo mínimo de renta que debe arrojarse anualmente, sin importar gastos o costos.

En las reformas a la Ley de Telecomunicaciones que se debate en la Asamblea, se crea otra forma de impuesto. Se grava a las operadoras de telefonía celular con un porcentaje incremental según el número de clientes. El proyecto de reformas al Código del Trabajo prevé un límite al ingreso anual de los trabajadores que participan en las utilidades generadas en la empresa empleadora. Ese es otro impuesto encubierto. Si un particular es despojado de un ingreso a favor del Estado, coincide con la definición académica de impuesto.

Del precio de un vehículo, más de la mitad son impuestos. Cosa parecida en prendas importadas de cuyo precio aproximadamente el 40% va al fisco.

Y así, se han anunciado nuevos tributos. Uno sobre la utilidad en la venta de inmuebles (que se conoce comúnmente como impuesto a la plusvalía). Otro, impuesto a la comida que provoca aumento de peso, para, según explican, financiar lo que costaría que lo pierdan.

Hasta allí una rápida revisión de las nuevas formas impositivas creadas en este período de gobierno socialista. Se trata de una hipérbole la afirmación que se ha creado uno por día. Pero, no se puede negar que en el gobierno se sienten como el derecho moral de esculcar el bolsillo de los particulares para financiar lo que ellos llaman su gran transformación.