Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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La Piedra de la Paciencia

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador


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Ví una película donde una mujer musulmana, cuyo pueblo es víctima de la guerra, debe sobrevivir la debacle mientras cuida a su esposo comatoso.

La película se da principalmente en la habitación donde la mujer de repente empieza a hablar con el marido que yace en coma sobre un petate en el suelo, no tienen dinero para comprar el suero por lo tanto sobrevive con una mezcla de agua con sal y azúcar que gotea dentro de su boca. Las dos hijas de la mujer son ajenas a esta realidad del padre así como los vecinos a quien miente alejándolos por miedo de quedar absolutamente desamparada.

Hasta ahí, todo parece convencional, mi curiosidad se despertó cuando ella empieza a contarle sus secretos al esposo comatoso, comienza a contarle quien es ella verdaderamente, lo que ha vivido en su pasado y cómo se ha sentido con respecto de él, un héroe que, según adivino, lucha entre musulmanes. Se casó con él pero sin él, es decir, con su foto y su daga. Ella “se siente liberada” de poder decir lo que siente, le dice que la escucha por primera vez y ¡sólo es capaz de hacerlo porque él no es capaz de responder!

Las sirenas suenan indicando un nuevo bombardeo y deben huir a un refugio para protegerse del fuego y los escombros. Cada vez que salen del refugio la ciudad está más destruida. Vuelve a su habitación y descubre que los “buenos musulmanes”- como ellos se identifican -que están luchando en el área han robado el reloj y la alianza matrimonial. Peor aún, han asesinado en el patio interior de la casa a los jóvenes como ella que compartían, un momento antes, el refugio. La madre de ellos enloquece.

La mujer pronto llevará a sus hijas a la casa de su tía donde el ingreso principal de todas las mujeres que habitan la casa es la prostitución. Su tía fue repudiada de un matrimonio arreglado con un hombre rico por ser estéril. Luego de vivir años con la madre de su marido fingió su suicidio para poder escapar. La joven mujer comparte con su tía la liberación que siente al contarle sus secretos al marido comatoso. Su tía le cuenta sobre la piedra de la paciencia, una piedra de la que le hablaba su padre. Un objeto al que se le debía contar absolutamente todo aquello que no le contarías a nadie y el objeto se llevaría tu dolor. Cuando la piedra se rompiera en mil pedazos entonces la persona sería libre.

Descubre, por su tía, que el barrio donde vive está en la primera línea de fuego y que será destruido, descubre que su esposo lo sabía, y no se lo dijo. Entiende que la única razón por la que sus cuñados no se la llevaron para casarla con uno de ellos y poder acostarse con ella es que su hermano estaba aún vivo. Ese esposo comatoso vive para aliviarla de sus sufrimientos, como la piedra de la paciencia, y la protege de los abusos que otros hombres podrían tener derecho sobre ella en esa sociedad. Regresa corriendo a su casa para proteger al enfermo, lo asea, le habla y lo esconde en un closet, se toma el trabajo de ubicarlo correctamente para continuar la hidratación y que no termine de fallecer. Ahí llegan dos rebeldes armados a esconderse. El comandante de ellos intenta violarla pero ella le miente aseverando que es una prostituta, él la golpea y escupe el rostro pues es muy bajo para él violar a una prostituta, hubiera sido ideal que sea una virgen porque eso si hubiera sido “digno” de una violación.

Poco después vuelve el segundo rebelde armado, mucho más joven y tartamudo, que decide tirarle dinero encima y violarla. Ella sin poder escoger, sufre la humillación y el dolor. Llora y le pide disculpas a su marido comatoso que inconscientemente escucha lo ocurrido detrás de la cortina. ¡Disculpas! Con el dinero de la violación compra los medicamentos para su marido, ya le puede poner el suero. Continuamente visita a sus hijas y a su tía donde habla con libertad de lo que siente.

Mientras veo la película, no alcanzo a entender todo lo que ocurre con esa mujer. Es demasiado para procesar. El muchacho vuelve y ella lo recibe pretendiendo ser una prostituta. El muchacho sufre los abusos del comandante. En realidad crean una relación donde se protegen mutuamente, él incluso le lleva comida. Ella le habla al marido acerca del muchacho. Tiene fantasías de que su marido vuelve a la vida sin ser el animal que era antes. Después de todos los secretos no serían las mismas personas. Cada vez que se asusta de su naturaleza, ella decide rezar pero luego reconoce que no esta ni loca ni poseída, es ella simplemente.

Finalmente le confiesa que sus hijas no son de él, él había sido estéril y sería repudiada por el marido pues el jamás reconocería que el problema era suyo. Así, junto con su tía, acuden a una “curandera” y verdaderamente se hace embarazar de otro hombre que ignora su identidad. Mientras le cuenta su mayor secreto a su esposo comatoso, éste se despierta y vuelve a la vida para ahorcarla, ella se defiende y lo mata con su daga. “Mi piedra de la paciencia ha estallado” dice la mujer al culminar la película.

No es este un tema del que usualmente escogiera comentar pero el rol femenino visto desde esa perspectiva me impactó. Es un caso extremo del abuso absoluto de su entorno, las personas se vieron en circunstancias horribles donde fueron forzadas a adaptarse tomando decisiones que, en otro escenario, nunca hubieren sido necesarias. Aún así sobreviven. En proporciones distintas, habrá quienes lo sufran más cerca nuestro. Para esto, como mujer, como madre y como ser humano, sólo puedo pensar en la educación, en estar despiertos, en buscar verdades con lógica que respeten nuestra esencia y de esta manera no permitir jamás que esto suceda delante nuestro donde podemos actuar y protegernos.