Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Ayuda a la memoria

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

Estando por finalizar el año, contribuyo recordando (algunos) temas para que no queden incinerados con la ayuda de la inmarcesible desmemoria colectiva:

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador


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Estando por finalizar el año, contribuyo recordando (algunos) temas para que no queden incinerados con la ayuda de la inmarcesible desmemoria colectiva:

Primero, como era previsible, el Consejo de la Judicatura terminó haciéndose de la vista gorda con el error inexcusable del juez Merino, quien ordenó la detención del alcalde Nebot (por no haber concurrido a declarar como testigo en un juicio penal) cuando en verdad semejante comparecencia jamás debió haberla dispuesto el propio “juez”, pues los altos cargos no declaran sino informan por escrito, según una regla legal bastante conocida. El Consejo de la Judicatura, pudiendo actuar de oficio para tramitar la destitución, miró a otro lado, dejando espacio para la reciente “renuncia” por motivos personales, engañabobos con el que al disimulo -tantos otros casos hay- al poco tiempo aparecerá reubicado. En cualquier lado en que se necesite a alguien sin vergüenza intelectual alguna.

Segundo, las barbaridades del “juez” de coactivas de la CFN, quien pisoteando la ley, la lógica y hasta el idioma, viene embarcando en las cobranzas contra las empresas deudoras a sus accionistas, como si eso no fuese posible sino (solo) en casos de fraude, que debe ser demostrado. La cuestión es tan arbitraria que hasta ha llegado a incluir en la coactiva, con medidas cautelares como prohibición de salida del país, a accionistas minoritarios e inclusive a quienes compraron acciones en la bolsa de valores, torpedeando los esfuerzos de la Superintendencia de Compañías dirigidos a incentivar y fortalecer el mercado de valores.

Tercero, el feo asuntito ese de la pretendida inmunidad civil y penal para el defensor del pueblo, que de ser aprobado el proyecto de ley en curso en la Asamblea, se convertiría en nefasto precedente que cohonestaría la arbitrariedad y abuso de autoridad en el paisito.

Y finalmente, que el estatal Banco Cofiec sigue intentando ocultar la identidad de la persona que recientemente devolvió la mitad de los fondos desembolsados al conserje Duzac, fundamental pista para ubicar al menos a uno de los beneficiarios reales de ese peculado bancario, ejecutado por funcionarios al menos serviles.