Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Fast Track

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Los comerciantes trabajamos entre diez y doce horas diarias.

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador


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Los comerciantes trabajamos entre diez y doce horas diarias. Realizamos grandes esfuerzos para conseguir financiamiento, franquicias y proveedores. Cumplimos con los constantes cambios de una legislación que obliga a modificar procedimientos, mientras intentamos revolucionar el mercado mediante estrategias innovadoras que nos permitan vender más al menor costo posible. Somos la segunda actividad económica más importante después de la agricultura.

Por eso es que las restricciones al comercio nos parecen un contrasentido. Cuando el país debería fomentar el incremento de las ventas y el crecimiento del empleo, se establecen cupos que nos condenan a decrecer y a dejar ir buenos colaboradores en detrimento de todos. Nadie puede mantener la misma estructura de recursos humanos cuando lo obligan a vender menos.

Creemos en la alianza pública privada para salir adelante. El sector privado sabe generar riqueza y el sector público no. ¿Qué le cuesta al gobierno conversar con los comerciantes antes de adoptar medidas económicas? O por lo menos establecer un plazo prudente para su aplicación, para que puedan planificar el futuro. Un buen técnico de futbol escucha a sus jugadores. Al final del día, somos parte del mismo equipo.

Muchos comentan que las medidas del COMEX fomentan la industria nacional al sustituir las importaciones para industrializar domésticamente. Ese modelo ya fracasó en los años setentas porque promueve el interés de falsos inversionistas. Ese tipo de medidas no fomentan la libre competencia y los empresaurios que quieran aprovecharlas exigirán favores y subsidios al gobierno para poder cumplir con matrices productivas instituidas por intelectuales que jamás han pagado una nómina. El consumidor recibirá productos de mala calidad con un precio superior. En otras palabras: es una industria nociva.

Chile es un país que tiene una población de dieciocho millones de personas. Ha firmado veintidós acuerdos comerciales con sesenta países. Eso le ha permitido ampliar su mercado a 4.200 millones de consumidores. Ecuador tiene una población parecida a la de Chile. Dieciséis millones de habitantes, pero es renuente a incrementar el mercado por razones dogmáticas.

Recientemente Obama, solicitó al Congreso de su país que le otorgue el Trade Promotion Authority (TPA), que le permite mayor autoridad para tramitar acuerdos comerciales. Si Obama consigue el fast track (una votación sencilla de “sí o no”, sin que el Congreso pueda enmendar cada artículo del texto presentado), Ecuador podría negociar de manera más rápida, un acuerdo comercial con los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Un acuerdo comercial con Estados Unidos sería esencial para paliar la crisis fiscal y compensar la pérdida de competitividad por la apreciación del dólar y la anulación del ATPDEA en junio del 2013. La bola está en nuestra cancha y conocemos la solución: vender más, no comprar menos.