Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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El precio de la botella

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Partiendo de la premisa equivocada de que la bonanza petrolera nunca iba a terminar, la Constitución del Ecuador, permite la inversión del sector privado por excepción.

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador


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Partiendo de la premisa equivocada de que la bonanza petrolera nunca iba a terminar, la Constitución del Ecuador, permite la inversión del sector privado por excepción. Está diseñada para que todo sea administrado con los recursos del sector público. Asimismo, el Estado se ha inmiscuido progresivamente en las actividades privadas mediante normas que obligan a las empresas a administrarse de una manera contraria a los principios de libre mercado; infringiendo derechos de privacidad y llegando hasta la expropiación indirecta.

Al gobierno no le alcanzaba el dinero cuando el precio del petróleo estaba en ochenta dólares. Peor ahora, que el precio ha disminuido y el gasto público ha incrementado hasta el 44 % del PIB. En los últimos ocho años, los sueldos del sector público subieron desde tres mil millones hasta nueve mil millones de dólares. El endeudamiento público subió en 18.500 millones de dólares desde el 2009 hasta el 2014. Si el precio del petróleo se hubiera mantenido en ochenta dólares, igual sufriríamos un desfase económico. Es como cuando una persona deja de generar los ingresos suficientes por pelearse con sus clientes y cree que la solución es endeudarse con la tarjeta de crédito, cuando el remedio es vender más y reducir los gastos. Eventualmente esa persona no podrá pagar sus deudas y el banco irá tras ella.

Nadie puede gastar más de lo que le ingresa. Incluyendo al Estado. No confundamos las causas con las consecuencias. El precio del petróleo es un factor, pero lo que ha fracasado es el modelo económico del socialismo del siglo veintiuno. En dolarización hay que trabajar en la productividad, pero el marco jurídico ecuatoriano es estatista y se sustenta en una economía dirigida, obstruyendo la competitividad y la innovación.

El oficialismo ha hecho todo lo posible por ahuyentar la inversión privada con su discurso ofensivo y contribuyendo a la inseguridad jurídica. Eso significa menos dinero dentro del Ecuador y más en otros países de la región. Es necesario que ingresen más dólares a la economía. Ese objetivo no se logra comprando menos, sino vendiendo más al mundo. Es vital firmar más acuerdos de libre comercio para ampliar los mercados a los que les podemos vender y concentrarnos en mantener los vigentes. Ofrecer verdaderos incentivos a los inversionistas. Existen pocos consumidores en el Ecuador. Es necesario hacer crecer el mercado facilitando las exportaciones y afianzando la dolarización, no maltratándola.

El Estado ha optado por la vía del endeudamiento agresivo. Frase setentera que recuerda el fracasado modelo de la sustitución de las importaciones, que hoy aspiran implantar nuevamente. Como dice un amigo, la economía no anda bien cuando el precio de una botella de whisky es más alto que el de un barril de petróleo.