Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Breve acercamiento a la ensayística de Miguel Donoso Pareja

Paúl Puma
Quito, Ecuador

Para señalar, rápidamente, algunas de las claves de este libro-ensayo Ecuador: identidad o esquizofrenia de Miguel Donoso Pareja que causó conmoción cuando se publicó y que aún causa polémica presentaré un antecedente.

Paúl Puma
Quito, Ecuador


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Para señalar, rápidamente, algunas de las claves de este libro-ensayo Ecuador: identidad o esquizofrenia de Miguel Donoso Pareja que causó conmoción cuando se publicó y que aún causa polémica presentaré un antecedente: el libro habría sido trabajado a pedido de la Editorial Eskeletra después de la aparición que por la misma vía (Eskeletra) hiciera el libro- ensayo Ecuador: señas particulares de Jorgenrique Adoum.

A mi juicio, en el texto que nos interesa, el autor presenta su visión (es temperamental) acerca del regionalismo en el país y desprende todo un engranaje crítico-literario que, de modo legítimo, posibilita la lectura de quiénes somos los ecuatorianos (en esencia el factor idiosincrático y la identidad están en juego, en constante tensión). El ensayo es absolutamente vigente a pesar de algunas opiniones que especulan arbitraria, desmedidamente sobre él. Por ejemplo, si el lector ingresa a la web de Rodolfo Pérez Pimentel y a su Diccionario Biográfico,30 podrá constatar lo siguiente:

En 1.998 la editorial Eskeletra, de Quito tuvo la ocurrencia de pedirle [a Donoso Pareja] que escriba un libro de sociología sobre la identidad nacional pero le concedió un plazo muy corto, creo que solo dos meses. Así nació un bolsilibro titulado “Ecuador, identidad o esquizofrenia” donde planteó diversos aspectos de nuestra nacionalidad en formación, lamentablemente en total desorden y con conclusiones disparatadas, de suerte que la obra ha sido calificada por la crítica como algo aberrante en su línea de escritor serio y profesional y ojalá que esta clase de abortos sociológicos no se repitan pues le hacen daño y restan fuerza.

Aquí me permito repetir lo que el propio Donoso Pareja ha manifestado en Novelas breves del Ecuador (p. 26) acerca de la doméstica estrechez de nuestro mundillo intelectual (cargado de temores reverenciales, envidias y horror ante lo nuevo)” del que adolece el país.

Juan Carlos Grijalva en El ensayo y la crítica contemporánea recoge un fragmento de la obra de Donoso donde el autor dice: “Ecuador es un país esquizofrénico, partido, escindido mental y emocionalmente. Este concepto siquiátrico nos remite a la personalidad fragmentada del individuo que, a causa de esta disfunción, puede llegar a la locura absoluta”3131 Acto seguido Grijalva revisa el criterio de Iván Carvajal: “El problema básico de los ensayos de Adoum y Donoso es que presuponen la existencia de un “ser” ecuatoriano, un “sujeto nacional” ya dado y establecido, cuando en realidad lo que existe es una ficcionalización sociológica de un personaje conceptual, en abstracto: “el ecuatoriano”, “el Ecuador”, o todavía más impersonal, “lo ecuatoriano”32 (Grijalva, 2011: 274).

Desde otra mirada, recojo algunas ideas de lo que Medardo Mora Solórzano, intelectual forjado, educador (Rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Editorial Mar Abierto), propulsor de la actividad cultural y de la gestión editorial en el país, así como crítico, ha mencionado públicamente sobre Ecuador: identidad o esquizofrenia de Miguel Donoso Pareja (Mora Solórzano, 2013).

En primer lugar, Mora Solórzano ve con emoción en este ensayo ese “patriotismo [que] alecciona [y que] es una invitación concebida y narrada para hacernos sentir que el Ecuador […] puede ser un país unitario, si lo aceptamos tal como es, con sus diferencias étnicas, culturales, geográficas, climáticas.” El autor rescata la lucidez de Donoso Pareja y su hondo conocimiento “de la realidad nacional”, así como su “frontalidad y sencillez” del que ha “detectado el mal, asumida su existencia y sus causas [ya que] no luchar contra él es un suicidio.” Desde la concepción de Mora Solórzano, Donoso realizaría su escritura bajo “la investigación histórica y el estudio permanente” para [la] cabal comprensión de elementos y factores que han confluido y confluyen en la falta de unidad […] una identidad nacional esquizofrénica, puede llevar a un país a su disolución, a desmoronarse, a caerse en pedazos” (Mora Solórzano, 2013).

En cuanto al “concienzudo análisis [de Donoso, el autor] fundamenta sus opiniones en hechos históricos y actitudes irrefutables” Mora Solórzano subraya, en la historia nacional del siglo XVIII, esas dos “ópticas regionales vividas desde diferentes orillas llenas de desafectos” entre Eugenio Espejo y Juan Bautista Aguirre: dictámenes de “indolencia, crueldad y barbarie” para los costeños (Guayaquil, Babahoyo) versus conjeturas de hipocresía para esos seres angelicales con “figuras de dos caras” (el quiteño). Epítetos y adjetivos de toda clase vertidos de un lado y del otro: los “costeños, son superficiales, tontos, impulsivos, violentos, sin ideas, inconsistentes, salvajes, crueles, orgullosos; y los quiteños y por extensión los serranos, de dos caras, farsantes, imbéciles, traumados, chismosos y traidores.” Una traslación de lo que Jorgenrique Adoum (ambateño) consideraría como “señas particulares del Ecuador” y que Donoso Pareja remarcaría, según Mora Solórzano, después de esos casi dos siglos en que “seguimos sin superar diferencias que se ahondan en la medida en que no se las reconozcan” (Mora Solórzano, 2013). Mora Solórzano toca el tema de la descentralización administrativa (al final un intento que no contempló lo político) del remecedor “régimen de autonomías provinciales” que destinó “a los gobiernos seccionales un porcentaje del 15% del Presupuesto del Estado”. Luego vuelve a Donoso, a su revelación analítica de “una inocultable realidad nacional [que] incorpora el pensamiento de ilustres ecuatorianos de todas las épocas, para ir al encuentro de una identidad nacional que nos haga sentir que somos un país con diversidades pero único” (Mora Solórzano, 2013).

En la lectura de Mora Solórzano, Donoso Pareja repasa a Leopoldo Benites Vinueza, a Benjamín Carrión, Jorge Icaza, Ángel F. Rojas, José de la Cuadra, Luis A. Martínez, Jorge Carrera Andrade, entre otros. El factor incluyente de Donoso sería uno de los fuertes de su libro-ensayo. En dicha obra se haría posible el diálogo de Donoso con Ecuador: señas particulares de Adoum “para contarnos con la solidez de su versado y amplio conocimiento de la esquizofrenia en la que se encuentra extraviada la posibilidad de ir al encuentro de una identidad nacional” (Mora Solórzano, 2013).

La construcción de un alma nacional se explicitaría en la obra de Donoso Pareja. Mora Solórzano habla de esa “identidad que nos convoque como país”: guayaquileño: “valiente, guerrero, inigualable en esa faceta”, y el “chulla” quiteño [que] vive la vida encantado.” Solórzano ve en Donoso al montubio que tiene “identidad propia”, a José de la Cuadra, y [a otros como el] manabita Humberto Robles. También a “la Costa [que] existe [como] una etnia mestiza campesina, laboriosa, rebelde [y] el montubio, de quien José de la Cuadra dice “es gente en quien confiar […] campesino orgulloso de su vida y de sus ancestros (Mora Solórzano, 2013).

Solórzano se refiere a Maiguashca en el libro de Donoso Pareja: Quito y Cuenca (el catolicismo) y por otro lado Guayaquil (el laicismo) en la búsqueda de “transformarse en mitos unificadores de la sociedad ecuatoriana” en 1830 y 1925: dos perspectivas en competencia. También toca el tema del licor nacional y la ausencia de definición de un elemento tan identitario. Apunta a la fragilidad del país históricamente, por ejemplo en las “antiguas disputas territoriales con el Perú, para motivar en la ciudadanía un elemento de unión, aquella estrategia la utilizó el ex- Presidente Velasco Ibarra en los años 60, cuando denunció la nulidad del Protocolo del Río de Janeiro, luego los conatos de guerra en los gobiernos de Jaime Roldós y Sixto Durán”. Allí se evidenciaría la vibración de “un sentimiento patrio”. Luego la “selección nacional de fútbol” sería el vínculo y los logros deportivos de Alberto Spencer en el fútbol o Pancho Segura y Andrés Gómez en el tenis, así como de Jefferson Pérez a nivel de atletismo (único “campeón olímpico y mundial en marcha atlética”). En Ecuador: identidad o esquizofrenia no se olvidarían “los triunfos de Jorge Delgado en natación como campeón panamericano, la epopeya de “los 4 mosqueteros” en Lima logrando un campeonato sudamericano de natación [la victoria] de Jacinta Sandiford campeona panamericana de salto alto en Buenos Aires”: éxitos y sucesos que unieron a los ecuatorianos y que borraron temporalmente “nuestras diferencias regionales [para] corear a gritos el nombre de Ecuador, que parecería haberse encontrado represado” (Mora Solórzano, 2013).

A decir de Medardo Mora Solórzano, Miguel Donoso Pareja nos entregaría esa búsqueda imperiosa de “una identidad nacional que solo será posible si nos reconocemos como un país diverso, conscientes que en esa diversidad no está su debilidad, sino su real fortaleza” (atiende a la categoría de interculturalidad cuando esta aún no estaba sobre la mesa de discusión nacional). Solórzano señala la coincidencia de Donoso Pareja con Leopoldo Benites Vinueza “en la necesidad de complementarnos y no de dividirnos.” La pluriculturalidad sería una puerta a la “existencia de etnias que forman parte de una riqueza cultural que tiene mucho que mostrar a nacionales y extranjeros.” La no insistencia de “un bicentralismo o en un tricentralismo” a propósito de la centralidad de los recursos económicos y el poder político arraigados en Quito: “ahí radica y se regula la administración pública, allá se administran los recursos públicos que a partir de la bonanza petrolera disminuyó la preponderancia que tuvo en épocas pasadas la agro exportación de la Costa” (Mora Solórzano, 2013).

Mora Solórzano afirma que, después de casi dos siglos, Miguel Donoso Pareja y Jorge Enrique Adoum “sostienen la polémica” entre Eugenio Espejo y Juan Bautista Aguirre, ello contribuiría según Solórzano a “alimentar en el espíritu ciudadano de ecuatorianos y ecuatorianas [el pensamiento de] que la autocrítica y crítica nos hacen bien, es el punto de partida para el logro de cualquier objetivo” (Mora Solórzano, 2013). Después del sesudo y sustancial análisis de Medardo Mora Solórzano sobre el libro en cuestión, me permitiré apuntar (enumerar) ciertos aspectos que me han llamado la atención de Ecuador: identidad o esquizofrenia sin caer en la redundancia de lo que se ha dicho.

* El texto corresponde al capítulo ‘Ecuador: Identidad Esquizofrenia’ del libro ‘Breve acercamiento a la ensayística de Miguel Donoso Pareja’, de Paúl Puma.