Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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¿Cuál es el precio del progreso?

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador

Advertencia preliminar: El presente artículo debe ser leído con mucha cautela y lentitud, los argumentos expuestos podrían sonar a una banal justificación de las faltas y errores cometidos por gobiernos en pro del desarrollo.

Víctor Cabezas

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador


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Advertencia preliminar: El presente artículo debe ser leído con mucha cautela y lentitud, los argumentos expuestos podrían sonar a una banal justificación de las faltas y errores cometidos por gobiernos en pro del desarrollo.

Corea del Sur, Singapur, Finlandia, Suecia o Escocia han sido los mesías de turno dentro del discurso político que se instaura en los países en vías de desarrollo. Se han creado ilusiones de estados modelo que, de pronto, sustancian el aspiracionismo de quienes aún no logramos establecer un concepto propio de desarrollo.

Hablemos sobre Corea del Sur. Es innegable que ha logrado niveles de desarrollo altísimos, pasó de ser un país destrozado por la guerra a finales de los 50 a ser una de las quince economías más grandes del mundo. Se convirtió en el gran abanderado de la llamada “economía del conocimiento”, con universidades exigentes, de prestigio y una amplia inversión en educación Se envistió de un discurso de éxito capitalista.

Sin embargo hay algo que malogra la imagen de Corea del Sur y de su proyecto capitalista de civilización moderna. Aunque los servicios de seguridad e inteligencia del Estado han logrado bajas históricas en los índices delincuenciales, aunque las tiendas están llenas de productos innovadores y lo bolsillos –en un 68%- llenos de tarjetas de crédito con un gran poder adquisitivo, aunque hay universidades y educación y todo el sueño “americano” se materializa, Corea del Sur es el país donde más suicidios se registran en el mundo.

De nada sirven los avanzados sistemas de salud ni la seguridad ciudadana cuando el suicidio es la primera causa de muerte entre jóvenes de 15 y 24 años. El ratio de suicidio es de 13 por cada 100 mil habitantes, una cifra exorbitante que supera la tasa de homicidios de muchos países con problemas de seguridad ciudadana. En Ecuador, por ejemplo, según datos del Ministerio del Interior, la tasa de homicidios en el 2014 fue de 8 por cada 100 mil habitantes, en Perú la cifra es de 7 por cada 100 mil habitantes.

Es muy difícil establecer las razones por las que la tasa de suicidios sea tan alta en Corea del Sur. En un mero acto especulativo podríamos detallar que el asiduo nivel de presión laboral, económica, la asimilación cultural americanizada y el choque cultural que esta representa, son razones que están detrás de la cifra de suicidios.

Frente a un panorama mundial preocupante, en relación a la nefasta distribución de la riqueza –el 1% tiene lo que el 99% necesita- América Latina se perfila como un actor esencial dentro de la arena internacional en un futuro a mediano plazo. Más allá de ser la región con mayor perspectiva de crecimiento a futuro, los Gobiernos de turno han instaurado un modelo de desarrollo alejado de la dependencia perpetua a Estados Unidos.

La región mira hacia otros mercados, la desigualdad se reduce y la unidad de bloque, al menos en principio, se consolida con una Organización Internacional como Unasur. En palabras de Noam Chomsky, sobre el progreso en el mundo “América Latina es hoy el lugar más estimulante. Por primera vez en 500 años hay movimientos hacia una verdadera independencia y separación del mundo imperial; se integran y plantean un modelo de desarrollo auténtico, es el único lugar del mundo occidental que se resiste al modelo de desarrollo imperialista”. Habiendo analizado los costos del progreso en países como Corea del Sur y ante un escenario de crecimiento económico, con una clara perspectiva de desarrollo a futuro, pregunto ¿cuál será el precio del progreso para América Latina?